Se va perfilando el nuevo choque

Puigdemont y Torra, por una nueva declaración de independencia para octubre

La baza jurídica es la declaración de independencia del 10 de octubre de 2017, la que fue suspendida segundos después. Puigdemont alega que dicha DUI sigue en vigor

Foto: Quim Torra (i), junto a Carles Puigdemont (d). (EFE)
Quim Torra (i), junto a Carles Puigdemont (d). (EFE)

El expresidente catalán Carles Puigdemont y el presidente actual de la Generalitat, Quim Torra, van perfilando el nuevo escenario de choque con España, que en esencia se basa en repetir el esquema de octubre de 2017. Mismo mes, mismo escenario unilateral y mismas intenciones: volver a declarar la independencia de Cataluña jugando con la indignación por la sentencia del Tribunal Supremo contra los encausado por el primer intento. Puigdemont es partidario de volver a intentarlo, según explican fuentes de su entorno en Waterloo. Y Torra ha comprado el proyecto con entusiasmo.

Por tanto, el calendario previsto sería el siguiente: sentencia en julio, dimisión de Torra como presidente en septiembre, intento de volver a investir a Puigdemont por vía telemática y cuando esto fracase, que Torra vuelva a hacer una DUI en octubre. Quim Torra apoya la iniciativa y ya está hablando de “exilio” con personas de su círculo más cercano, según apuntan fuentes de sus colaboradores en el Palau de la Generalitat.

ERC no apoya esta iniciativa. Mientras que Puigdemont asegura que la ciudadanía catalana saldrá masivamente a la calle contra una sentencia que buena parte de la opinión pública catalana percibirá como injusta, los republicanos consideran que la desmovilización de los catalanes, que ahora ya resulta muy obvia, se habrá hecho más patente. Sin embargo, en octubre de 2017 pasó lo mismo. ERC siempre estuvo arrastrando los pies. Pero llegaron hasta el final y ahora Oriol Junqueras afronta un juicio oral en el que le piden 25 años de cárcel.

Puigdemont cuenta con una baza jurídica y con una carta oculta. La baza jurídica es la declaración de independencia del 10 de octubre de 2017, la que fue suspendida segundos después. Puigdemont y su entorno alegan que esa declaración sigue en vigor y que cualquier presidente de la Generalitat puede volver a activarla. Así lo ha explicado el propio residente de la mansión de Waterloo en una reciente entrevista a la agencia Associated Press, en la cual Puigdemont continuaba dando validez a la declaración de independencia de 2017. “Es válida y puede activarse cuando tengamos la convicción y la certeza de que se debe hacer”, aseguró el líder soberanista. Aquella declaración resultó tan atípica que el TC llegó a anular la del 27 de octubre, la de la escalera del Parlament, pero no la del 10 de octubre. Sin embargo, esta breve declaración ni se refrendó por el pleno del Parlament ni llegó a publicarse en el DOGC.

Puigdemont se ha lamentado ante personas de su estricta confianza de que ya ha callado demasiado y que tras el juicio contará lo que pasó antes del 27-O

Además, Carles Pugidemont ha explicado a sus allegados que tras el juicio hablará lo que ha callado hasta ahora y que cuenta con documentos que demuestran lo que de verdad pasó el 26 de octubre, el jueves antes de la declaración de independencia en que renunció a convocar elecciones y acabó al día siguiente forzando a Carme Forcadell a declarar la independencia en un acto en el que no tomó la palabra y estuvo con cara larga todo el tiempo, sin hablar con Junqueras. Al día siguiente, se fue de fin de semana y se acabó todo. El expresidente de la Generalitat asegura que revelará todo lo que se ha guardado para sí hasta ahora, que eso volcará a la opinión pública a su favor y que servirá para sacar de nuevo a los catalanes a las calles para que, esta vez sí, la DUI tenga más impacto que en 2017.

Cuanto peor, mejor

Para Puigdemont, es mejor sacar a Pedro Sánchez del escenario. La política de Sánchez ha desmovilizado al independentismo, ha enfrentado a la ANC con la Generalitat y ha resaltado las divisiones entre ERC, PDeCAT y la Crida. Por eso, desde Bruselas se ve como la mejor opción un Gobierno del PP en la Moncloa para que Cataluña avance hacia el independentismo.

Incluso una aplicación de un 155 duro, como propone Pablo Casado, podría acercar a los comunes a las posturas del soberanismo, según creen Puigdemont y los independentistas alineados con él. El PDeCAT y ERC recelan de esta estrategia, pero al final el 'expresident' siempre acaba imponiendo su criterio.

Sin asumir responsabilidad alguna

Si la nueva DUI fracasa, no será culpa de Puigdemont, apuntan desde su entorno, sino de una derecha entregada a los ultraderechistas de Vox. Si hay que volver a convocar elecciones, no será culpa de Torra sino de ERC, que se habrá negado a facilitar que Puigdemont pueda ser investido a distancia, de manera telemática. En esencia, Puigdemont y la Crida quieren jugar este nuevo momento de choque con el Estado para conseguir la hegemonía dentro del espacio independentista. Cuentan con el apoyo de la ANC. Es igual que la independencia de Cataluña en sí siga tan lejos como lo ha estado siempre.

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