"ESPAÑA, ESENCIALMENTE, HA SIDO UN PAÍS EXPORTADOR DE MISERIA"

Los héroes (peligrosos) de Quim Torra

En su trayectoria personal e intelectual se entrecruzan influencias culturales de la Renaixença, pero también, especialmente, de las teorías filofascistas del independentismo catalán el siglo XX

Foto: Quim Torra en el Parlament de Cataluña. (Reuters)
Quim Torra en el Parlament de Cataluña. (Reuters)

Los polémicos tuits del próximo presidente de la Generalitat de Cataluña son solo una anécdota dentro de la vida intelectual y política de Joaquim Torra, la persona de confianza de Carles Puigdemont que está llamada a sentarse en el sillón de 'president'. Un amigo personal de Torra explica a El Confidencial que “es muy amable, muy buena persona, pero no tiene pelos en la lengua" y se ha de "reconocer que es muy duro, pero eso es porque es independentista de ‘pedra picada’, y del sector más duro”. Luego, este amigo afirma también que "es muy centrado, políticamente hablando, pero siempre dentro de un Estado catalán".

Nadie duda, sin embargo, de que Quim Torra es casi un verso suelto, solo sujetado por la larga mano de Carles Puigdemont, porque los 'expresident' suelen aferrarse al mando hasta sus últimas exhalaciones. Y en su trayectoria personal e intelectual se entrecruzan influencias culturales de la Renaixença, pero también del humanismo cristiano y, especialmente, de las teorías filofascistas del independentismo catalán el siglo XX.

Para entenderse: sus personajes de referencia son los hermanos Miquel y Josep Badia, dos sicarios de Francesc Macià que fueron asesinados a tiros por anarquistas de la FAI en la calle Muntaner, a la salida de su casa, en abril de 1938. En uno de sus artículos, Quim Torra relata la romántica excursión que realizó en 2011 a la tumba de los hermanos, en el cementerio de Montjuïc. Cuenta que estaba con su esposa ante el panteón y que unos jóvenes con la bandera independentista dejaron sobre la losa una rosa y un ramo de espigas. "Y yo pensé que ya está bien de tanta necrofilia y tanto embalsamamiento de la memoria. Basta, ya está bien. Yo quiero al 'president' de la República Catalana aquí, a mi lado, delante nuestro. Estos jóvenes lo necesitan aquí. Intransigente, optimista, paramilitar, visionario, persistente, hombre de Estado, feroz. Y con el presidente, los hermanos Badia, claro”.

Los mejores ejemplos del independentismo

Recordaba que los separatistas (“¡qué nombre más bonito!”, subraya), antes de la Guerra Civil, fueron menospreciados y a menudo vistos como locos, descerebrados peligrosos e iluminados. "Pero no renunciaron nunca a la idea de patria plena, que es hoy, curiosamente, la idea que el independentismo del siglo XXI, ahora sí ya mayoritario en el catalanismo, ha recogido". Torra tiene a los hermanos Badia "como los mejores ejemplos" del independentismo. Su objetivo, durante años, fue conseguir en Barcelona "una calle o una plaza para ellos. Así estamos, todavía, en el 2011, teniendo que pedir que la patria se acuerde de sus mejores hombres", lamentaba. En esa petición, coincidió, entre otros, con el republicano Oriol Junqueras, con el convergente Josep Rull, con el filósofo Salvador Cardús, con el actual eurodiputado Josep Maria Terricabras, o con la actual presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie.

Los héroes (peligrosos) de Quim Torra

Extraños (y peligrosos) compañeros de viaje. La fama de torturadores y mafiosos acompañó a los hermanos hasta el final de sus vidas y fue paralela a sus enraizados sentimientos catalanistas. Su impacto en la opinión pública fue mayor debido a que Miquel Badia intentó realizar un atentado contra Alfonso XIII en 1925. Los dos hermanos acabaron formando parte de la guardia personal de Francesc Macià, que premió a Miquel con el cargo de responsable de la Seguridad Pública de Cataluña. Puso al zorro a guardar las gallinas. Desde ese cargo, no dudó en reventar huelgas con la ayuda de las juventudes de ERC o en perseguir hasta la extenuación al anarquismo. En una ocasión, hizo detener a un fiscal por no hablar catalán y fue cesado por Lluís Companys, cuando este tomó el poder.

Relata Soria cómo las milicias de Francesc Macià rompían huelgas e incluso fueron utilizados para perseguir a rivales políticos

Un excelente artículo del año 2003 de Josep Maria Soria en 'La Vanguardia' relata las andanzas de la pareja de hermanos. Explica que Macià les encargó la creación de los 'escamots' (comandos) de las Juventudes de ERC (Jerec). Miquel, luego conocido como el 'Capità Collons' (Capitán Cojones) creó unas milicias con tropas de choque de Estat Català, llamadas Guardia Cívica Republicana (GCR), desde las que se daban clases de boxeo, lucha y gimnasia a los jóvenes de los 'escamots'. Relata Soria cómo las milicias de Macià rompían huelgas e incluso fueron utilizados para perseguir a rivales políticos "como el grupo L’Opinión, de ERC, a los que reventaron algún mitin. También fue muy polémico el desfile del 22 de marzo de 1933, presidido por Macià en el estadio de Montjuïc, de unos 8.000 'escamots' uniformados con camisas verdes e insignias en el pecho". Ese acto provocó una monumental bronca en el Parlament, en el que se acusó al consejero de Gobernación y a Badia de haber organizado un acto de tipo "francamente fascista" con sus "aprendices de nazi".

Otros héroes de referencia

Pero no son los únicos héroes de referencia de Torra. Otro oscuro personaje de similar perfil es Daniel Cardona, fundador de Estat Català, del grupúsculo xenófobo Nosaltres Sols, de Bandera Negra o del Front Nacional de Catalunya (FNC). Cardona era partidario de la lucha armada y participó en el atentado frustrado contra Alfonso XIII junto con los Badia. La figura de Cardona es reivindicada ahora por los independentistas más extremistas, como Torra, la diputada Anna Tarrés (exseleccionadora española de natación sincronizada, que en un acto de homenaje a este personaje deslizó que "no es catalán alguien que no habla catalán"), o Santiago Espot, líder de la pequeña formación Catalunya Acció. Además, un grupo de la ultraderecha catalanista, el Movimiento Identitario Catalán (MIC) le ha rendido también homenaje.

La exentrenadora española de natación sincronizada Ana Tarrés. (EFE)
La exentrenadora española de natación sincronizada Ana Tarrés. (EFE)

En un encendido y sentido artículo de 2014, Torra explicaba que "hoy giramos la vista hacia atrás y reconocemos en todos aquellos nombres a los pioneros de la independencia. Siempre habían estado allí, mantenida la llama del recuerdo por un pequeño pero fidelísimo número de seguidores, lejos, sin embargo, del catalanismo mayoritario".

Decía luego: "Cuando año tras año se aprobaban presupuestos y pactos de gobernabilidad, ellos advertían que España nos expoliaba. Cuando en las manifestaciones se gritaba 'Somos una nación', ellos puntualizaban que una nación sin Estado es un naufragio seguro". No escatima elogios sobre los radicales que, frente al "catalanismo pactista", al federalismo y al unionismo sólo respondía que su meta es la independencia. Y de toda la vieja tradición que proviene del Estat Català de hace casi 100 años, remarca que le "parece de justicia recordarlos y agradecerles tantos años de lucha solidaria". Y termina subrayando que "los viejos independentistas no mueren nunca, no pueden morir, porque sencillamente aún" necesitan "su esperanza, su ilusión y su juventud. Ya no están solos".

Un país exportador de miseria

El 11 de octubre de 2010 el nuevo 'president' escribía: "España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando. Todo lo que han tocado los españoles se convirtió en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo". "Nuestros vecinos españoles, gobierne quien gobierne, perseveran en su inveterado intento de dulcificar la historia e incluso de transformarla".

"Si somos catalanes es que no podemos ser otra cosa, si somos unos más que formamos la patria catalana, es que no podemos ser parte de otra"

Su ideario es muy claro: "Yo tengo solo una patria, que no es ni mejor ni peor que la de los otros, pero es la mía, la de mis abuelos, la que quiero que sea de mis hijos. (…) Si somos catalanes es que no podemos ser otra cosa, si somos unos más que formamos la patria catalana, es que no podemos ser parte de otra. Ante la patria, toca escoger: tierra, bandera, lengua, historia, formas de vida, humor". Cita a Miquel Bauçà para subrayar que "tener una patria —con su forma visible de un Estado— es obligatorio para que no rehuyamos sistemáticamente las responsabilidades profundas de nuestra tribu". (septiembre 2010).

Unos días antes, escribía así de los catalanes que no abrazan el independentismo: "Abundan especialmente en la zona alta de Barcelona y barrios bienestantes. Les repugna cualquier expresión no ya de catalanismo, sino de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay alguna cosa freudiana en estos seres. O una pequeña sacudida en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! (…) Conozco del PP, de Ciudadanos y del PSC. Los más genuinamente impermeables de todos son los intelectuales".

Torra es un 'president' que se declara "suizófilo" y asegura que tiene que visitar el país helvético a menudo. "Estoy enganchado, necesito mis dosis de civilidad suiza". "Es un país hecho desde la negatividad, que es como se hacen los países (…) He decidido, porque luego todo serán carrerillas, reservarme desde ahora la embajada de la República Catalana en Berna. Quedan avisados", escribía a principios de enero del 2010. ¿Premonitorio de nuevo?

La Constitución no se cambia, se transgrede

El nuevo mandatario es un catalán aislado en sí mismo y en un mundo muy personal. "Yo sé que soy un pesimista congénito y compulsivo", admitía en sus escritos. Y aseguraba que sus "adversarios políticos son aquellos que no quieren la soberanía plena de su 'país'" y continúa "que ondee la bandera catalana, bien derecha, bien sola, en la Capitanía Militar". Y dilucidaba en otro artículo: "Es catalanista el que pone, por encima de todo, la libertad de Cataluña. Por encima de todo, de todo, de todo (…) Quien no quiere la libertad de Cataluña por encima de todo, no es catalanista. Si dice que lo es, comete un delito de usurpación".

[Siga aquí en directo el debate de investidura de Torra]

¿Cambiarán las cosas con un 'president' así? Ya se verá. "El discurso de investidura se lo han facilitado. Es el mismo discurso que hubiese pronunciado Carles Puigdemont", afirma un alto cargo del PDeCAT a este diario. Pero no le hacen falta influencias externas. Ya tiene bastantes influencias en sus alforjas: Torra es de la idea de que "no nos hace falta cambiar la Constitución, es suficiente con transgredirla". Así lo escribía en un artículo del 19 de junio del 2011. Y añadía: "Nuestra vía no pasa de ninguna manera por la reforma constitucional, sino, sencillamente, por la sustitución: de la Constitución española a la Constitución catalana. Y no es una aspiración política, sino que lo afirmamos desde un punto de vista jurídico".

Su concepción del conflicto catalán es que la declaración de independencia está vigente y que lo sustenta la decisión del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya de 22 de julio de 2010, en el que se pronunciaba sobre la independencia de Kosovo, que señalaba, según Torra, que "el derecho internacional general no comporta ninguna prohibición aplicable a las declaraciones de independencia". Y zanjaba: "El mensaje, hoy, es muy claro: basta con seguir la 'doctrina Kosovo', es decir, unilateralismo, democracia y pacifismo". Para terminar, una de sus frases preferidas, repetidas incesantemente, signo de su sentimiento profundamente religioso: "Dios nos pille confesados".

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