Puigdemont y su futuro económico sobre los gastos de Waterloo

El ‘expresident’ Carles Puigdemont, fugado en Bélgica, trata de resolver su situación económica

Foto: El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, durante una reunión con diputados de JxCAT en Bruselas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, durante una reunión con diputados de JxCAT en Bruselas. (EFE)

El ‘expresident’ Carles Puigdemont, fugado en Bélgica, llegó este martes a un acuerdo con el partido que le apoyaba, PDeCAT, para repartirse el dinero de la indemnización anual del grupo parlamentario surgido de las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña. No se trata de una nimiedad: se dirime el destino de cuatro millones de euros anuales, una cantidad lo suficientemente golosa como para despertar las conciencias avariciosas más aletargadas. Era martes y 13, pero la coyuntura no fue cabalísticamente negativa para el político huido: al final, hasta puede salir ganando.

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Fuentes cercanas a Puigdemont señalaron a El Confidencial que “los problemas económicos ya están solucionados". "Había un conflicto importante, especialmente en la parte técnica, sobre qué hacer con el dinero del grupo parlamentario, pero después de duras negociaciones, hemos llegado a un acuerdo”, añadieron. Puigdemont argumentaba que él es el presidente de Junts per Catalunya (JxCAT), la lista electoral de la que formaba parte. Y, como tal, tiene todo el derecho a disponer del dinero que el Estado español concede a las candidaturas en función de los votos sacados y de los escaños obtenidos. A JxCAT, por sus 34 diputados, le corresponden cuatro millones de euros anuales.

[No obstante, este mismo martes fuentes de PDeCAT han afirmado a este periódico que no están haciendo frente a ningún gasto que esté teniendo Puigdemont en Bruselas, asegurando que cumplen lo que estipula la ley y que no acometerán pagos del expresident en Bélgica.]

Lo que pretendía Puigdemont era financiar la ‘corte del mejillón’ o ‘corte belga’ con ese dinero, pero se encontró con la dura realidad. “La ley dice que el dinero ha de ser gestionado por el partido que da apoyo a la candidatura y, en este caso, es el PDeCAT”. Las fuentes subrayan que las negociaciones han sido “muy duras”, pero también que “no ha habido mala fe por parte de Puigdemont cuando reclamó la gestión de todo el dinero. En realidad, nadie ha tenido mala fe. Por eso, cuando hemos discutido y hemos visto lo que dice la ley, hemos llegado a un acuerdo. Era de cajón, no podíamos haber llegado a otra conclusión”.

Este pacto consiste en que el partido “asuma los gastos que sean imprescindibles para el funcionamiento del grupo parlamentario”. Hecha la ley, hecha la trampa: Puigdemont tendrá manga ancha para disponer de fondos aduciendo que son necesarios esos gastos para el buen funcionamiento del grupo parlamentario de JxCAT. “La ley dice que se han de incorporar a la contabilidad de los partidos políticos, y el partido que estaba jurídicamente tras JxCAT es el PDeCAT, por lo que se han de anotar en esta contabilidad y Puigdemont tiene que aceptarlo”, indican las fuentes consultadas. A partir de ahí, la formación posconvergente ya tuvo un argumento de peso para hacer que Puigdemont y su núcleo duro se sentasen a dialogar y negociar en torno a la mesa.

Reparto generoso de gastos

Eso no implica que se dé la espalda a un reparto de gastos generoso con el ‘expresident’; al contrario, se le tratará con generosidad a la hora de sufragar los gastos de Bélgica, ya que se considera que Puigdemont y sus principales asesores están en aquel país ‘exiliados’ y por motivos ajenos a su voluntad, ya que la culpa es del ‘Estado español’. En las intensas reuniones que ha habido en las últimas semanas, se pusieron sobre la mesa los conceptos político-económicos, pero no cuantificados económicamente. De ese modo, se facilitó la negociación para el acuerdo final.

Este miércoles, Puigdemont reunió al grupo parlamentario en Waterloo. Es la segunda connotación negativa de su triste historia: si el pacto con PDeCAT llega en martes y 13, el acuerdo de JxCAT para seguir manteniendo a Jordi Sànchez como candidato alternativo llega en Waterloo, escenario de la derrota de Napoleón. “Hay marco legal que permite esta investidura”, afirmó, tras la reunión en la casona de Waterloo, Eduard Pujol, portavoz adjunto del PDeCAT. A la palestra no salieron ni Puigdemont ni la portavoz oficial, Elsa Artadi, un mal signo y evidencia de que la reunión no produjo buenas noticias. Ni siquiera buenas vibraciones. Fue Pujol quien tuvo que dar la cara para lidiar con la prensa y la opinión pública.

Puigdemont y su futuro económico sobre los gastos de Waterloo

Pujol reiteró que han "decidido que habrá un Govern con presencia de JxCAT y que este Govern responderá al mandato de las urnas” y que “no se ha planteado ningún nombre que no sea el de Jordi Sànchez". "Tenemos tiempo para investirlo y el marco legal”, aseguró. Afirmación que, por otra parte, desmienten los asesores jurídicos del propio Parlament, porque sostienen que la investidura se ha de hacer con el candidato presente en el hemiciclo y, de momento, Sànchez no tiene permiso del juez para salir de la cárcel. Se negó a hablar el portavoz adjunto de si se había discutido la posibilidad de formar un subgrupo propio de los partidarios acérrimos a Puigdemont, diferenciados del PDeCAT, cuestión que se puso sobre la mesa esta misma semana. Pero el horno no estaba para bollos.

Periodo de reflexión

De momento, Puigdemont ha firmado una paz temporal con su partido. Le interesa que le dejen administrar los gastos que le ocasiona la ‘corte de Bruselas’. Pero está moviendo hilos para contraatacar. “No se ha de cerrar la puerta a discutir una entidad que acabe más allá del partido político estricto. La evolución política de JxCAT no se resuelve en dos días, sino que necesita tiempo”, admiten a El Confidencial fuentes cercanas a la candidatura.

Ello significa una cosa muy clara: tarde o temprano, Puigdemont pedirá cuentas al PDeCAT. “Habremos de decidir si seguimos con Puigdemont hasta el final. Es cierto que Carles Puigdemont es un activo político que tiene el PDeCAT, posiblemente el activo político más importante en estos momentos. Y hemos de abrir un debate en el partido para saber qué hacemos. La estructura territorial deberá abordar la cuestión en un plazo no muy largo y ha de entender que posiblemente las cosas cambian y se deba ir a buscar otras estructuras. Lo que debemos dirimir es si hemos de intentar ir más allá de los partidos tradicionales o si seguimos con la estructura que hemos tenido hasta ahora. Es la gran asignatura pendiente”, zanjan fuentes de la formación independentista a este diario. Pero esa es ya discusión para el medio plazo. De momento, lo que importaba era solucionar el enfrentamiento económico de Puigdemont con su partido por culpa del dinero a administrar.

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