consecuencias económicas del 'Procés'

El referéndum paralizó la inversión en Cataluña más que la quiebra de Lehman

La inversión en bienes de equipo cayó un 1,6% en el cuarto trimestre de 2017, el peor cuarto trimestre desde el año 2011 y el segundo peor de los últimos 16 años

Foto: Manifestación de estudiantes en Barcelona cuatro días antes del referéndum del 1-O. (EFE)
Manifestación de estudiantes en Barcelona cuatro días antes del referéndum del 1-O. (EFE)

Tras el referéndum del 1-O, muchas voces advirtieron de que la principal perjudicada sería la inversión empresarial. Hasta ahora era una pura especulación, pero hoy ya se tienen los datos en detalle, publicados por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). La inversión en bienes de equipo (esto es, máquinas, incremento de la capacidad, vehículos de transporte, etc.) cayó un 1,6% en el cuarto trimestre en comparación con el tercero (datos en volumen encadenado y ajustados de calendario y estacionalidad para que sean comparables). Estos datos confirman que Cataluña sufrió un gran frenazo de la inversión empresarial entre octubre y diciembre, superior a la que sufrió tras la quiebra de Lehman Brothers, en el cuarto trimestre de 2008.

En los últimos 16 años, Cataluña solo ha vivido una caída superior de la inversión empresarial en el último trimestre del año. Fue en 2011, en los peores meses de la crisis económica, cuando España se situaba al borde del rescate y cada vez más analistas auguraban la ruptura del euro. En ese cuarto trimestre, la inversión empresarial se hundió un 4%, el peor dato de toda la serie histórica. Sin embargo, en el resto de años de la crisis, la caída nunca llegó a ser tan intensa como lo fue en 2017, lo que demuestra hasta qué punto el frenazo de la inversión fue importante.

Hasta ese momento, Cataluña había acumulado siete trimestres consecutivos de crecimiento de la inversión en bienes de equipo, lo que refleja el buen ritmo que llevaba la región. Sin embargo, tras el referéndum, la confianza de los directivos se convirtió en temor hacia un futuro incierto. La fuga de empresas era, hasta hoy, el mejor ejemplo de las dudas que existían en el tejido productivo. Es evidente que una empresa que cambia de sede por la incertidumbre política no va a invertir en ese territorio, al menos hasta que la incertidumbre se relaje.

La inversión en bienes de equipo en el conjunto de España creció un 0,9% entre octubre y diciembre, mientras que en Cataluña cayó un 1,6%

La caída de la inversión en el cuarto trimestre del año contrasta con el buen ritmo que vivió en el resto de España. En concreto, la inversión en bienes de equipo en el conjunto del país se incrementó un 0,9% trimestral, frente a la caída del 1,6% de Cataluña. En tasa interanual (comparativa respecto al mismo trimestre del año anterior), la inversión en Cataluña era similar a la española hasta el referéndum, pero a partir de ese momento se disparó la brecha. En el conjunto del país crecía a ritmos del 6,8% hasta septiembre y en Cataluña, al 6,4%. Tras la consulta independentista, en Cataluña se frenó la inversión hasta el 3,4%, mientras que en el resto de España siguió acelerando hasta el 7,9%, esto es, más del doble.

La formación bruta de capital fijo (FBCF) es imprescindible para cualquier región, ya que es uno de los principales determinantes de su crecimiento potencial. Este parón de la inversión en Cataluña contrasta con el buen ritmo del sector industrial y de la construcción. La producción del sector industrial se incrementó un 1,9% estimulada por el tirón del comercio mundial, mientras que la construcción se vio arrastrada por la tendencia positiva de los últimos trimestres. Esto contrasta con el mal dato de la inversión y muestra que esta caída no tuvo nada que ver con la coyuntura económica y sí con la situación política.

[¿Por qué los analistas fallaron en sus previsiones sobre Cataluña?]

El referéndum también impactó en la evolución del consumo de las familias, que optaron por ajustar sus gastos ante la incertidumbre política. Los hogares congelaron su gasto en el 0%, primera vez que no crece en toda la etapa de recuperación (desde el verano de 2013). Un frenazo que contrasta con el ritmo de crecimiento del 0,9% que había antes de la celebración del referéndum. En contraste, el incremento del gasto de las administraciones públicas del 0,8% contribuyó a limitar la caída de la demanda interna.

Crece más que España

Muchos analistas anticiparon una fuerte desaceleración de la economía catalana en el cuarto trimestre del año como consecuencia del referéndum, sin embargo, el PIB creció un 0,8%, solo una décima menos que en el trimestre anterior y una décima más que el conjunto de España. El exministro de Economía Luis de Guindos llegó a afirmar que la economía catalana se había ralentizado hasta el 0,4%, pero resulta que ha crecido el doble de lo que adelantó. Todos ellos erraron en sus previsiones, pero el principal motivo es que no supieron prever el impacto positivo que tendría el buen momento del comercio global. Fue la demanda externa lo que salvó a Cataluña en la recta final del año. La demanda interna se congeló por completo, con una evolución trimestral del 0%.

Fue el tirón de las exportaciones lo único que evitó que la economía catalana viviera la desaceleración que auguraron los expertos. En concreto, las exportaciones se dispararon un 2,3% en el trimestre, el mayor crecimiento en un año. Además, las importaciones se frenaron con fuerza en el cuarto trimestre, como consecuencia del parón de la demanda interna. Así, las importaciones, que crecían a ritmos superiores al 3%, apenas avanzaron un 0,5% en los tres últimos meses del año. La consecuencia es que el sector exterior generó casi la totalidad del crecimiento de Cataluña tras el referéndum. Sin este motor, la región hubiese vivido unos meses complicados.

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