El soberanismo, en el atolladero

'Tamayazo' o que Comín ceda su acta: medidas desesperadas para investir a Turull

Jordi Turull, el candidato previsto, lo tiene muy difícil, porque su perfil es mucho más de derechas que el del propio Sànchez. Y la CUP volverá a vetarlo, con lo que no hay mayoría

Foto: Antoni Comín. (EFE)
Antoni Comín. (EFE)

El independentismo sin la CUP no suma. Y son conscientes de ello. Ante esta situación, ya se está trabajando en medidas desesperadas. El problema: si la CUP ha dicho que no a Jordi Sànchez, un candidato que viene de ICV y de la ANC, qué no hará con Jordi Turull, el relevo previsto por JxCAT pero que arrastra un perfil mucho más de derechas que el expresidente de la Assemblea. Así que las medidas previstas son de pura desesperación: desde que la CUP o Catalunya en Comú se dividan y voten de manera parcial a un presidente de transición hasta que el 'exconseller' de Salut Toni Comín ceda su acta de diputado para facilitar la mayoría soberanista, según apuntan fuentes de los partidos del independentismo.

Con este panorama, la patata caliente la tiene el presidente del Parlament, Roger Torrent. La previsión es que Torrent tenga que suspender el pleno del lunes por la imposibilidad de investir a Jordi Sànchez. Pero a partir de ahí, la situación no mejora. Jordi Turull, el candidato previsto, lo tiene muy difícil, porque su perfil es mucho más de derechas que el del propio Sànchez. Y la CUP volverá a vetarlo.

Se espera que Torrent la semana que viene abra otra ronda de consultas para proponer a Turull ante la imposibilidad de que Sànchez pueda ser 'president' porque el juez del Supremo Pablo Llarena le deniegue la asistencia al pleno. Pero Turull es un candidato igual de imposible que Sànchez sin el apoyo de la CUP. Los comunes de Xavier Domènech no respaldarán su candidatura. Y tampoco lo harán los anticapitalistas. Así que seguirá la situación actual: 64 diputados independentistas contra 65 no independentistas. El soberanismo no suma. En parte porque el 'expresident' Carles Puigdemont y Toni Comín, ambos refugiados en Bruselas, no pueden ceder su voto. Y, por tanto, son dos escaños que pierde el independentismo.

Soluciones para que sume solo hay dos: un apoyo parcial de la CUP o de los comunes, con algunos de sus diputados en voto tránsfuga —el equivalente a lo que fue el 'tamayazo' en Madrid— o conseguir sumar por otras vías. La más natural es forzar que Toni Comín ceda su acta de diputado. Comín no quiere y se resiste, según confirman fuentes del entorno de Puigdemont en Bruselas. Pero se prevé que la presión para ello empiece la semana que viene, cuando Torrent vuelva a abrir la ronda de contactos para investir a Turull.

'Pressing CUP'

La otra vías es lo que se denomina como 'pressing CUP', ejercer presión mediática sobre los 'cupaires' para que accedan a investir a Turull, quien por lógica y por las causas pendientes que ha de afrontar en el Tribunal Supremo (TS) aplicará un programa político autonomista. Esta estrategia no ha demostrado éxito en el pasado, pero eso no será óbice para que se replique en los próximos días, pese a que en este momento no se prevé que los de Carles Riera vayan a cambiar de opinión.

Los de Puigdemont son conscientes de que la situación es desesperada y en ese entorno la figura de Toni Comín es un pieza prescindible en el tablero

Entre unas cosas y otras, los de Puigdemont esperan poder sacar adelante la investidura de Turull. Eso sí, siempre al límite y siempre en el último minuto. Y por ahora no hay presión de tiempo. Al menos hasta que se pronuncie el Tribunal Constitucional al respecto.

División

Por otra parte, la ANC tiene previsto este domingo una gran manifestación en Barcelona para exigir a ERC, JxCAT y la CUP que lleguen a un acuerdo para formar Gobierno en Cataluña, precisamente lo que estos tres partidos llevan aplazando.

La ANC se ha dividido. Este 17 de marzo, la entidad renueva su secretariado nacional y se ha volcado con Puigdemont en detrimento de otras fuerzas. Ahora puede pagar cara esta apuesta con una fuerte división interna.

ERC está apostando por una estrategia posibilista: el denominado 'plan Tardà', enunciado por el diputado en el Congreso Joan Tardà. Gobernar en clave autonómica para ganar espacio político y buscar un segundo asalto al independentismo cuando se cuente con un mayor apoyo social, aunque eso suponga esperar años. Esta no es la línea de la ANC, pero es el proyecto más realista que hay sobre la mesa. Y este realismo también tendrá su peso en la renovación de la entidad que ha liderado el grueso de las movilizaciones. Así que la incertidumbre es total y la desesperación de unos y otros, también.

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