El mayor acude hoy a la fiscalía superior de cataluña

Las tres claves sobre Trapero y su lealtad: ¿obedecerá al Govern o a los tribunales?

Guardia Civil y Policía Nacional han dejado claro que obedecerán las sentencias dictadas por el Tribunal Constitucional e intentarán impedir el 1-O, pero... ¿qué harán los Mossos D'Esquadra?

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c) ,pasa revista junto al Mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero (d) en el acto institucional con motivo de la Diada. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c) ,pasa revista junto al Mayor de los Mossos Josep Lluis Trapero (d) en el acto institucional con motivo de la Diada. (EFE)

La Fiscalía Superior de Cataluña ha citado este martes al mayor de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, para aclarar el papel que jugará su cuerpo policial durante el referéndum independentista. A falta de menos de un mes para la convocatoria, desde Madrid esperan que esta reunión sirva para aclarar la gran incógnita sobre el mayor, y es que todavía no se sabe a quién será leal el próximo 1 de octubre.

Un hombre cercano al Govern

En verano de 2016, siendo todavía comisario jefe de los Mossos d'Esquadra, Trapero se convirtió en el protagonista de una fiesta celebrada en la casa de la periodista Pilar Rahola. Con camisa hawaiana y sombrero, el policía no dudó en coger la guitarra y ponerse a cantar, un hecho que carecería de importancia si no fuese porque en la cena se encontraban, entre otros, el 'president' Carles Puigdemont. Faltaba más de un año para su nombramiento como mayor, pero para entonces el policía ya se codeaba con algunos de los políticos más importantes de Cataluña. De hecho, fue el propio exconsejero de Interior, Felip Puig, quien le envió a la central del FBI en Virginia para participar en el curso Latin American Law Enforcement Executive Development Seminar, lo que supuso una muesca más en su intachable hoja de servicios.

El 'mosso' ingresó en la Escuela de Policía en 1989 y al año siguiente fue destinado a Girona y a Viella, en el Valle de Arán. Una vez superada esta primera etapa, ejerció como cabo en el centro penitenciario de Quatre Camins y volvió a la Costa Brava hasta que le destinaron a una comisaría de Barcelona, donde fue nombrado jefe de Investigación Criminal en 2008. Al año siguiente, le ascendieron a subjefe de la Comisaría General de Investigación Criminal, división de la que fue elegido jefe en enero de 2012, cuando Felip Puig llegó como consejero de Interior. En abril de 2013, Artur Mas destituyó al director de los Mossos, Josep Milan, y puso a Trapero en su lugar, ante lo que muchos pensaron que había alcanzado la cima. De todos modos, en junio de 2017 llegó un paso más allá después de que le adjudicaran el cargo de mayor, es decir, de supercomisario; un puesto que llevaba vacante desde hacía una década.

"Bueno, pues 'molt bé', pues adiós"

El Govern ascendió a Trapero el pasado junio pensando en el 1 de octubre, pero los atentados de Barcelona supusieron la primera gran prueba para él. Los días que siguieron al ataque logró controlar la situación, ofreciendo una comunicación rápida, cierta y profesional, pero entonces llegó la rueda de prensa del 31 de agosto. Ese día, Trapero se enfrentó a un periodista holandés que decidió abandonar la sala ante la persistencia del responsable policial en dirigirse a un auditorio de medios en catalán. “Bueno, pues molt bé, pues adiós”, dijo entonces, frase que se hizo viral y fue muy celebrada por los independentistas.

De todos modos, su enfrentamiento con los medios fue más allá y alcanzó su cima en la rueda de prensa en la que se abordó la exclusiva de 'El Periódico' sobre cómo la CIA les había alertado de un posible atentado en verano y, en concreto, en la Rambla de Barcelona. Duranque aquella comparecencia, Trapero y el conseller de Interior, Joaquim Forn, confirmaron que habían recibido el aviso, pero aseguraron que ni ellos ni el propio Estado le habían dado credibilidad. Lejos de explicarlo de manera tranquila y respetuosa, Trapero aseguró entonces que mientras los ciudadanos ponían flores en los coches de los Mossos, determinados medios y periodistas les echaban “mierda”. "¿Quién te ha dictado eso?", llego a decir el policía, una pregunta que iba dirigida al director del citado diario. De esta manera, el mayor pasó de héroe a villano en tan solo una semana, dejando claro por el camino que su lealtad estaba en manos del Govern.

"Instrucciones claras"

El papel de los mossos en la convocatoria es uno de los que más preocupa a Gobierno y Generalitat, y es que ambas instituciones han dado órdenes contrarias al cuerpo policial. En noviembre de 2014, los agentes catalanes ya se encargaron de retirar urnas, pero por el momento no ha quedado claro qué papel jugarán en esta ocasión. La primera actuación de este tipo la hizo el viernes y el sábado la Guardia Civil al entrar en una imprenta y en la sede de una revista por su posible relación con material relacionado para el 1-O, pero nadie sabe si Trapero obedecería una orden como esta.

De hecho, varios sindicatos ya pronosticaron la situación que se vive ahora el pasado julio. Tras la salida en cuatro días del conseller de Interior y del director de la policía catalana, el portavoz de SAP-Fepol, el sindicato mayoritario en los Mossos d'Esquadra, reconoció entonces que estos cambios generaban "incertidumbre" y "preocupación", por lo que solicitó a los nuevos responsables "instrucciones claras" de cara al referéndum. De todos modos, a fecha de hoy sigue sin resolverse esta situación, lo que determina la importancia de la cita que tiene este martes Trapero en la Fiscalía Superior de Cataluña.

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