Pacto para evitar que encabece la marcha

Colau y los independentistas pretenden esconder al Rey en la manifestación del 26-A

En sectores independentistas, los Reyes han recibido críticas por su actuación en Barcelona. Por acudir a visitar a los heridos y solicitar hacerse fotos con ellos

Foto: Felipe VI, acompañado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (2i); el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (3d), y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2d). (EFE)
Felipe VI, acompañado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (2i); el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (3d), y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2d). (EFE)

Que el Rey esté en la manifestación, pero que no se note. Como si no estuviese. Como si Cataluña ya fuera independiente. Desde los atentados de las Ramblas y Cambrils, y por distintas razones, la ansiada confluencia de sectores independentistas con los comunes de la alcaldesa Ada Colau ha ido sumando puntos de encuentros. El último: esconder a Felipe VI en la manifestación contra el terrorismo que se ha convocado para el próximo 26 de agosto. El modo de hacerlo será establecer una doble cabecera que evitará que el Rey y el resto de los políticos encabecen un marcha definida por sus convocantes como “unitaria”.

La CUP apuntó, el PDeCAT y ERC maniobraron en la sombra... y Colau ha apretado el gatillo con su anuncio de la doble cabecera. En este momento, todavía no está claro si habrá dos o tres cabeceras, ni en cuál irá el Rey. El diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián también ha apoyado que se aparte al monarca. "La manifestación del 26-A la deben liderar héroes por su cometido y no reyes por su apellido", dejó escrito el republicano en su cuenta de Twitter.

Colau y los independentistas pretenden esconder al Rey en la manifestación del 26-A

El discurso de diversos intelectuales independentistas se ha centrado estos días en denunciar la invisibilidad del Gobierno central en esta crisis de los ataques yihadistas. Pero, precisamente, cuando aparece el Estado es el propio independentismo el que intenta minimizarlo. Los Reyes han recibido críticas por su actuación en Barcelona. ¿Por qué? Por acudir a visitar a los heridos y solicitar hacerse fotos con ellos. Lo que hubiera hecho cualquier Casa Real de una monarquía parlamentaria europea en un caso similar. Critican la visibilidad y la invisibilidad al mismo tiempo. En la manifestación equivalente en Madrid tras el 11-M, Felipe VI, entonces príncipe, encabezó la marcha junto a sus hermanas.

La CUP ha dado como argumento para justificar la marginación de Felipe VI su impulso al comercio español con Arabia Saudí. Una tesis que ha respaldado con entusiasmo la izquierda, no solo la de Colau. Y es cierto que las relaciones de Occidente con los países del Golfo son delicadas en estos años de atentados yihadistas. Pero lo son todas. En un mundo globalizado, si todos los catalanes que han cobrado o tienen relaciones con el Golfo Pérsico no pueden ir a la manifestación del próximo 26 de agosto, se verían afectadas miles de personas, desde el futbolista Gerard Piqué hasta medio sector hotelero, energético o inmobiliario, solo por poner los ejemplos más evidentes.

¿Por qué critican a los Reyes? Por acudir a visitar a los heridos. Lo que hubiera hecho cualquier Casa Real de una monarquía parlamentaria

Trampas en el solitario

Por mucho que se ponga como excusa a las dudosas monarquías del Golfo, el problema para los independentistas no radica en ellas, sino en España. Y los Reyes son los máximos representantes de esa España con la que se quiere cortar amarras. Así que su presencia en la manifestación molesta. No hay que decir que, sin duda, la ausencia de los Reyes en estos días de crisis también hubiese sido criticada.

Colau no comulga con el enfoque independentista. Pero sí con el republicano. Su mandato se estrenó con la retirada del busto de Juan Carlos I de la sala de plenos del Ayuntamiento de Barcelona. Este tipo de gestos le da votos entre su electorado.

Fotografía facilitada por la Casa Real de Felipe VI y Letizia en el Hospital del Mar. (EFE)
Fotografía facilitada por la Casa Real de Felipe VI y Letizia en el Hospital del Mar. (EFE)


Tragarse sapos

El trato a la Casa Real es uno de los sapos que se está tragando el Gobierno durante esta crisis de los atentados. Pero no el único, según fuentes cercanas a Moncloa. Entre las cuestiones que más han molestado durante los últimos días estuvo la presencia silente del vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, al lado de Carles Puigdemont y Ada Colau en la rueda de prensa del mismo día del atentado. Desde el Gobierno se cree que Junqueras estaba de más, como demostró el que no abriese la boca y que no tuviese competencia alguna en el área de seguridad. El Ejecutivo cree que hubiera tenido más sentido que hubiera aparecido un representante del Gobierno central. Sin embargo, manteniendo el tono oficial de unidad por el que apuestan tanto Moncloa como el Palau de la Generalitat, nadie ha dicho nada.

Junqueras y Romeva han sido los protagonistas de los principales desplantes al Gobierno durante la crisis, pero se ha optado por evitar magnificarlos

También sentó como un jarro de agua fría que el 'conseller' de Exteriores, Raül Romeva, promocionase un encuentro con el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, y su homólogo alemán, Sigmar Gabriel. Romeva eludió explicar que el encuentro fue en el aeropuerto, en la sala de autoridades, y que estuvo presente el delegado del Gobierno en Cataluña. Enric Millo los recibió allí, ya que ambos diplomáticos venían a visitar a los heridos de sus respectivos países. Romeva era de hecho un invitado de Millo. De nuevo, el Gobierno ha evitado un conflicto y la Generalitat dio un paso atrás evitando volver a sacar pecho con el tema.

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