​TRASLADÓ PARTE DE SU NEGOCIO EN 2010

El empresario del 3% y amigo de los Pujol aterrizó en Panamá con 25 millones

El nombre de los Sumarroca, el clan familiar que a través de la constructora Teyco recibía decenas de adjudicaciones de la Generalitat, movió su liquidez al otro lado del Atlántico

Foto: Efectivos de la Guardia Civil, durante el registro en la empresa Teyco. (EFE)
Efectivos de la Guardia Civil, durante el registro en la empresa Teyco. (EFE)

La familia Sumarroca, una de las principales fortunas de Cataluña —uno de cuyos miembros está encausado en el ‘caso 3%’ (el que investiga el pago de mordidas en las obras públicas adjudicadas en Cataluña)—, trasladó parte de sus negocios a Panamá en el año 2010, según la documentación en poder de El Confidencial. Los documentos que obran en los registros del país centroamericano detallan que Teyco (la sociedad cuyas oficinas fueron registradas el verano de 2015 y detenido su máximo responsable, Jordi Sumarroca) celebró el 1 de diciembre de 2010 una reunión de su consejo de administración, en la que se aprobó encargar al despacho Veleiro, Mihalitsianos & De la Espriella la constitución de una sucursal en aquella república. En ese mismo consejo, se determinó “designar como capital a invertir en Panamá la suma de 50.000 dólares”. El día 13 del mismo mes, la firma de abogados inscribía en la capital panameña la sociedad Teyco.

Curiosamente, el 15 de diciembre, es decir, dos días más tarde, el Banco Nacional de Panamá emite una nota (firmada por la gerente, Marta Carrión) en la que dice al registro público: “Por este medio, certificamos que el cambio de 25 millones de euros representa 33.420.000 dólares americanos”. En otras palabras: Teyco había previsto una inversión de 50.000 dólares, pero a aquel paraíso fiscal llegaron más de 33 millones de dólares.

Fuentes cercanas a la familia Sumarroca apuntan que los 50.000 dólares hacían referencia al capital social de la nueva compañía creada en Panamá. Por el contrario, no saben explicar a qué se refiere el documento del Banco Nacional de Panamá. Asimismo, señalan que en aquellos momentos, con la crisis de la construcción en España, había que buscar nuevos mercados, y Panamá fue uno de los puntos donde mayor actividad se podía encontrar, por lo que se abrió oficina allí “de la misma manera que lo hicieron también otras constructoras”. Este diario intentó, sin éxito, recabar la versión de Jordi Sumarroca.

Ampliar mercados

En la memoria de la compañía constructora, efectivamente, se cita que en abril de 2011 la compañía se adjudicó la construcción de tres hospitales en Panamá: “El Centro de Atención Primaria de salud innovador Carlos Santana, en Veraguas; el Centro de Atención Primaria de salud innovador La Villa, en La Villa de los Santos; y el Centro de Atención Primaria de salud innovador El Coco, en La Chorrera”. El plazo de ejecución era de 12 meses y la adjudicación ascendía a 30 millones de dólares (22,5 millones de euros). Por aquellos momentos, Teyco consiguió también que le adjudicasen la construcción de otros dos hospitales en Chile, mientras que presentaba proyectos en Argelia y Angola, lo que consolidaba su internacionalización para capear la crisis española. Un año más tarde, Jordi Sumarroca Claverol firmó un poder en Barcelona donde daba amplios poderes para representar a Teyco en Panamá a Francisco José Maldonado y a Joaquín Sánchez.

Las fuentes consultadas subrayan que todos los negocios de Teyco en Panamá se hicieron de manera “absolutamente legal”. La constructora catalana se estableció en la zona de Buena Vista de la capital y mantiene un 'staff' allí, con un director de la delegación, un director de administración, un responsable de producción y un equipo de profesionales especialistas en construcción.

Esa misma estrategia, según las fuentes, fue utilizada por los Sumarroca con otra de sus compañías: Emte, que era el buque insignia del grupo empresarial. Esta sociedad fue inscrita en los registros panameños en junio de 2011 a través del mismo bufete de abogados. En esta ocasión, se designó a Juan Canela como “representante legal de la sucursal de Emte SL (sociedad unipersonal) en Panamá”. También se dieron poderes de administración a Enric Mas y a Eduardo Murillo, altos cargos en los grupos empresariales de los Sumarroca y los Miarnau. Estas dos familias terminaron fusionando los negocios de sus dos grandes constructoras, Emte y Comsa. En el año 2012, Teyco y Comsa Emte se adjudicaron otro contrato jugoso: la construcción de una policlínica en el país centroamericano por 10,5 millones de euros.

Hasta ese momento, las constructoras de los Sumarroca habían estado estrechamente vinculadas al clan Pujol. Tanto es así que uno de los hijos del expresidente de la Generalitat, Pere Pujol Ferrusola, es socio y director de la compañía Entorn, controlada por Carles Sumarroca Coixet (íntimo amigo de Jordi Pujol y, como él, fundador de Convergència en los años setenta). Otros hijos (Jordi y Josep Pujol Ferrusola) fueron beneficiados con paquetes accionariales de empresas de Sumarroca que obtuvieron jugosos contratos públicos de la Generalitat. Y Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, fue también un presunto ‘asesor’ de los Sumarroca en negocios de México y Francia por los que cobró minutas de cientos de miles de euros. Dos años antes de llegar a Panamá, por ejemplo, los Sumarroca pagaron 154.048 euros al primogénito de Pujol para que les asesorase en su ‘aterrizaje’ en México, donde buscaban un socio local para extender su imperio. Pero no hay constancia de que hiciesen lo mismo en Panamá.

Una saga bajo sospecha

Las empresas de los Sumarroca siempre estuvieron bajo sospecha por el elevado número de contratos que les fueron adjudicados a lo largo de las últimas décadas, ya que eran los constructores más mimados. Pero, al margen de los miles de millones de euros de obras públicas, también extendieron sus tentáculos al negocio de los análisis clínicos en prisiones (la compañía de los Sumarroca, de la que durante un tiempo también fueron socios los Pujol, era la única habilitada para realizar análisis clínicos a los reclusos de las cárceles catalanas, un negocio más que redondo) y, más tarde, al comenzar este siglo, al boyante e incipiente negocio de los parques eólicos y las energías alternativas, donde también contaron con la inestimable ayuda del Gobierno catalán. Ahí, los Sumarroca hacían doble caja: se adjudicaban parques y, por otra parte, realizaban los informes medioambientales que exigía el Gobierno catalán. Así, todo pasaba por sus manos.

Sus buenas relaciones con Convergència les han llevado a ser una de las piezas clave en el caso 3%, que investiga un juez de la localidad de El Vendrell (y que incluyó el registro de la Fundación CatDem, de Convergència). En la caja fuerte de Jordi Sumarroca se encontraron, por ejemplo, anotaciones de dos pagos de Teyco a la citada fundación por un monto total de 100.000 euros. Un pequeño regalo, si tenemos en cuenta las ingentes adjudicaciones recibidas a lo largo de las últimas décadas. Y también hay otros indicios que apuntan a una relación pecuniaria de los empresarios con los políticos: los documentos que les relacionan con pagos poco transparentes en la localidad de Sant Cugat, durante años el principal ayuntamiento catalán en manos de Convergència, y donde, según la comisión de investigación, Teyco se embolsó casi 130.000 euros sin contraprestación alguna, además de otros 548.000 euros en una obra que había conseguido con una puja en la que se sospecha que hubo ‘baja temeraria’, es decir, ofertada por debajo del precio del coste (y que luego fue compensada por los 548.000 euros citados). Como dice el refrán, favor con favor se paga.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios