EL DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN DE CDC, A LA GENERALITAT

Colomines, el hombre que cobraba las ‘mordidas’ catalanas, formará a funcionarios

Fue director de la Fundació Trias Fargas. Lo era cuando estalló el escándalo del Palau de la Música y Convergència ordenó devolver los más de 600.000 euros que había cobrado durante años

Foto: El exdirector de la Fundació CatDem Agustí Colomines. (EFE)
El exdirector de la Fundació CatDem Agustí Colomines. (EFE)

Cambiarlo todo para que nada cambie. La vieja máxima le sienta como anillo al dedo a la nueva Generalitat. Cambió Artur Mas por Carles Puigdemont, pero no algunas formas de ser y actuar. El ejemplo lo tenemos en el nombramiento del nuevo director de la Escuela de Administración Pública de Cataluña (EAPC), un organismo autónomo que controla la función pública de la comunidad. Este organismo es el encargado de realizar las pruebas selectivas para funcionarios y el que organiza cursos de formación y de reciclaje para el personal público. El responsable de la EAPC será Agustí Colomines, exdirector de la Fundación CatDem, vinculada a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Colomines ha pasado, así, de cobrar las ayudas al partido a dirigir la función pública catalana. Lo dicho: cambiarlo todo para que nada cambie.

Agustí Colomines, uno de los más radicales independentistas de CDC, dirigió la fundación del partido -en realidad, llegó a director aun sin estar afiliado a CDC- en la época gloriosa, cuando el dinero entraba en ‘carretillas’, sospechosamente proveniente de las ‘mordidas’ del 3% a las constructoras que querían trabajar en tierras catalanas. Su trayectoria es como la de San Pablo: de comunista elitista de Bandera Roja, pasó a engrosar las huestes de la derecha más recalcitrante de Cataluña.

Pero antes que político, Colomines es independentista. En una entrevista de 2010, no dejaba lugar a dudas de su opción: reclamaba una “revuelta civil” y además se vanagloriaba de que había que “avanzar hacia la crisis constitucional que hemos de provocar como sea”. En eso está ahora. Lo que vaticinaba era una avanzadilla del choque de trenes que ahora puede protagonizar como mandamás de la función pública en el Gobierno catalán.

Colomines, el hombre que cobraba las ‘mordidas’ catalanas, formará a funcionarios

Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Barcelona, Colomines militó de joven en la Juventud Comunista de Cataluña, la rama juvenil del histórico PSUC (hoy reconvertido en ICV). Pero ya se había fogueado en OCE-Bandera Roja. Allí compartió militancia, por ejemplo, con el actual delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, con el exconsejero de Economía de la Generalitat el socialista Antoni Castells o con la exministra de Cultura del PP Pilar del Castillo.

Datos biográficos desaparecidos

Pero eso, al parecer, fueron veleidades de joven de las que debe avergonzarse. Ninguno de estos datos aparecen en la biografía repartida por la Generalitat de Cataluña, que solo deja constancia de cuatro datos académicos. Lo cierto, sin embargo, es que Colomines cambió el comunismo por el nacionalismo y, a la postre, por el independentismo en un interiorizado y personalísimo viaje a Ítaca.

Artur Mas le encargó la dirección del invento de la Casa Gran del Catalanisme, el órgano que pretendía ser aglutinador del nacionalismo catalán en 2007. Su currículo cuenta con su estancia como profesor visitante en la Boston University y en la University of East Anglia, y desde 2004 a 2007 fue director de Unescocat, el centro de la Unesco de Cataluña. Combinó esta última ocupación con la de presidente del Instituto Linguapax. Por si fuera poco, fue director del área de Estudios Nacionales e Identitarios del Instituto Internacional de Postgrado y director de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), un organismo público catalán.

Desde noviembre de 2013, según la biografía ‘oficial’, es secretario del Euromed Permanent University Forum (EPUF), “una red de 100 universidades y centros de investigación del área euromediterránea”.

Fèlix Millet (i) y Jordi Montull. (EFE)
Fèlix Millet (i) y Jordi Montull. (EFE)

En su currículo tampoco se cita que durante seis años (de 2007 a 2013) fue director de la Fundació Trias Fargas. Lo era cuando estalló el escándalo del Palau de la Música y Convergència ordenó devolver los más de 600.000 euros que había cobrado durante años. Cierto que Colomines ya se había encontrado el contrato firmado entre la fundación y el Palau para que este pagase por actividades que nunca se habían llegado a realizar.

Tras la instrucción del sumario del Palau de la Música, ha quedado meridianamente claro que durante su etapa como mandamás de la fundación, a esta llegaba el 2,5% de las adjudicaciones de obra pública que pagaba Ferrovial por tener contratos del Gobierno catalán de CiU. El otro 1,5% se lo embolsaban el corrupto Fèlix Millet y su mano derecha, Jordi Montull, del Palau de la Música. Colomines logró salir indemne del atolladero señalando hacia sus antecesores.

Pero también en esa época, la fundación recibía donativos de otras empresas que ahora están bajo sospecha: era el famoso 3% que investiga el juez de El Vendrell Josep Bosch y que ha supuesto el registro de la sede de la fundación el pasado verano. Los hechos que se investigan datan de la época en que Colomines era ya director de la fundación (a raíz del caso Palau, cambió de nombre y pasó a denominarse Fundació CatDem, porque la familia del político Ramon Trias i Fargas, que había dado el nombre a le entidad, protestó por la vinculación al escándalo de corrupción).

Cobros del 3%

Desde 2008, el órgano que financiaba una parte de los gastos de Convergència se había estado lucrando con donaciones de empresas, especialmente constructoras de manera constante. Se sospecha que algunas de las donaciones correspondían al porcentaje del 3% que las empresas pagaban a CDC como contraprestación a los contratos de adjudicación de obras o servicios. Precisamente, a la misma hora en que se producía el registro, Colomines (ya no era director desde hacía unos meses) era entrevistado en Catalunya Ràdio, la emisora pública de la Generalitat. Y avisaba de algo curioso no exento de sarcasmo: tras mostrarse “sorprendido” por el registro, aseguraba que “es imposible que encuentren algo, ya que no hay documentación administrativa en la fundación. Si quieren encontrar alguna botella de cava Sumarroca, quizá sí la encontrarán; otra cosa, no”.

Se refería al cava de la familia Sumarroca, la principal implicada en esa investigación, ya que fue a raíz de una adjudicación en Torredembarra donde se descubrieron toda una serie de mordidas en distintos ayuntamientos de Cataluña, que se están investigando todavía. Como consecuencia de ese registro, el tesorero de CDC, Andreu Viloca, fue encarcelado. En julio, también había sido encarcelado Jordi Sumarroca, propietario de la constructora Teyco, una de las cotizantes.

Colomines, el hombre que cobraba las ‘mordidas’ catalanas, formará a funcionarios

Pero cuando el tema aún está caliente, Colomines aparece como director general de la EAPC, un premio para el caballero que durante años dirigió el timón de la financiación en la trastienda de Convergència. Y será el que ahora dirigirá la formación de los funcionarios de la Generalitat.

El ahora alto cargo gubernamental es uno de los arietes independentistas más radicales desde hace años. Cuando ‘La Vanguardia’ cambió a su director, en enero de 2014, y a raíz de un editorial tibiamente crítico con Artur Mas, Colomines fue uno de los primeros que pidieron el boicot al rotativo del conde de Godó. No era para tanto. El diario había titulado ‘Mas pide la consulta pero admite que provoca división’, y para Colomines el titular correcto habría sido ‘La consulta es libertad’. En su cuenta de Twitter afirmó que el titular de ‘La Vanguardia’ era “tendencioso”. Y acto seguido zanjaba: “LV ha tomado partido. Quizá la Generalitat le corte el grifo, ¿no?”. Toda una declaración de intenciones sobre cómo castigar (retirándole las subvenciones) al que no publica al dictado determinadas consignas.

Y en una entrevista a eldiario.es en agosto de 2014, llegaba a decir que “lo más importante es que si a mí me buscan trapos sucios, no me encontrarán nada. El problema es si alguien tiene algo que ocultar. Pujol hace la confesión porque las cloacas del Estado actúan. El problema es que tienen motivo para hacerlo”. Muy seguro está en su pedestal.

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