PAGABAN UN PORCENTAJE DE SUS NEGOCIOS A los PUJOL

La policía apunta a los Sumarroca como financiadores del plan secesionista de Mas

Uno de los dossieres elaborados por la Udef a finales del verano de 2012 se refiere a Carles Sumarroca y a Felip Massot como los dos principales puntales y financiadores del nacionalismo

Foto: Los empresarios Carlos Sumarroca Coixet y su hijo Carlos Sumarroca Claverol, a su salida de la Audiencia Nacional. (EFE)
Los empresarios Carlos Sumarroca Coixet y su hijo Carlos Sumarroca Claverol, a su salida de la Audiencia Nacional. (EFE)

El clan Sumarroca es uno de los principales financiadores del plan de la independencia de Cataluña. Así se recoge en varios informes de la Policía española a los que ha tenido acceso El Confidencial. En esos dossieres, elaborados desde el año 2012, aparece el nombre de los Sumarroca como una de las familias claves en el sostenimiento del clan Pujol. De hecho, los Sumarroca representan la perfecta simbiosis entre el poder político y el económico en la Cataluña pujolista. Y, tras los Pujol, ese clan estaba considerado el más influyente de la comunidad. Pero algo comienza a cambiar.

Uno de los dossieres elaborados por la Udef a finales del verano de 2012 se refiere a Carles Sumarroca y a Felip Massot como los dos principales puntales y financiadores del nacionalismo. Del último llega a decir uno de los informes que “actuaría como fiduciario de la economía personal de Artur Mas, disponiendo de una cuenta corriente en el mismo banco HSBC que el propio padre de Mas tenía con un saldo cercano a los dos millones de euros (ver anotaciones sobre el sumario de Liechtenstein)”.

La labor de Sumarroca, dice otro informe de la Udef, fue más allá del blindaje de la familia Pujol: “Es uno de los financiadores de Hispaner (sic). Consigue la construcción de cárceles en México. Cuando De la Rosa [se refiere al exfinanciero Javier de la Rosa, uno de los empresarios mimados por Jordi Pujol en los años 90] salió de prisión y solicitó dinero para mantener su silencio, recibió algo menos de 1,4 millones de euros procedentes de Casinos de Cataluña y de Sumarroca, pagado en efectivo por instrucciones directas del propio Pujol”.

Javier de la Rosa, en la comisión del Parlament sobre el fraude que preside el diputado David Fernàndez. (EFE)
Javier de la Rosa, en la comisión del Parlament sobre el fraude que preside el diputado David Fernàndez. (EFE)

También cuentan de Carles Sumarroca los informes que era presidente de Emte y de Femcat, una fundación privada “que aglutina una verdadera organización empresarial independentista con una muy engrasada red clientelar. Se trata, sin duda, de uno de los elementos financiadores de este plan secesionista, ello debido al 4% que cede siempre de todas las concesiones que CiU concede sistemáticamente (sic)”. Por si fuera poco, la Policía detectó que “en su bodega de vinos, celebran numerosas reuniones estratégicas los dirigentes de CDC, siendo en la actualidad del círculo íntimo de Oriol Pujol. Su hermano Jordi [Jordi Sumarroca Claverol, quien acaba de ser detenido esta semana], aunque en menor medida, también está implicado en la causa”.

Los pagos a Jordi Pujol Ferrusola

Oficialmente, el dinero era el pago de servicios para la implantación de Emte en México, pero el director general de Emte no pudo aportar ningún documento que pudiese justificar los pagos. Como consecuencia, el 22 de octubre de 2014, el juez Pablo Ruz dictó un auto en el que imputaba a Carles Sumarroca Coixet y a Carles Sumarroca Claverol por presunto blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil. El hijo del president había recibido en un corto periodo de tiempo más de 8 millones de euros que, aparentemente, no estaban justificados. Lo que más tarde diría en el Parlamento, ante la Comisión Pujol, era que mantenía contratos “verbales” con los directivos de varias compañías, que le pagaban por apuntarles posibles negocios. Curiosamente, esas compañías siempre tenían suculentas adjudicaciones del Gobierno catalán.

Pero la relación de los Sumarroca con los Pujol va más allá: la policía sospecha que los Sumarroca entraron empresarialmente en México de la mano de Jordi Pujol Ferrusola, que les consiguió contratos de construcción de cárceles en aquel país. En el libro Pujol & Puig (La Esfera de los Libros), se especifica que el hijo mayor de Jordi Pujol y su socio Jordi Puig, hermano de Felip Puig, actual consejero de Empresa y Empleo de la Generalitat, llegaron a firmar, a finales de los años 90, un contrato con Emte por el que esta compañía les pagaría “el 3,5% de comisión sobre facturación más un 50% del margen bruto ligado a la consecución de objetivos”.

Jordi Pujol Ferrusola, hijo del 'expresident', tras comparecer en la Ciutat de la Justicia de Barcelona. (EFE)
Jordi Pujol Ferrusola, hijo del 'expresident', tras comparecer en la Ciutat de la Justicia de Barcelona. (EFE)

En resumidas cuentas, el clan Sumarroca fue un comodín utilizado por el poder. Sumarroca y Pujol se colmaron de favores mutuos. Los negocios privados del primero marcharon viento en popa engordados por las suculentas adjudicaciones del segundo. A cambio, la familia Pujol recibió un blindaje empresarial y económico por parte de los Sumarroca, hasta tal punto de que los negocios privados de uno y otro clan se cruzaban y desdibujaban la fina línea de la decencia político-empresarial.

Si lo pedían desde el poder…

A finales de 1992, el entonces presidente catalán, Jordi Pujol, encarga a un grupo de empresarios catalanes un inmenso favor: el grupo peletero Tipel, propiedad de la familia y su fiel escudero durante una década, Lluís Prenafeta, hacía aguas y necesitaba una inyección de dinero. En la peletera metieron dinero entonces dos empresarios de postín: Pedro Olabarría y Carles Sumarroca. En su consejo entró también Carles Vilarrubí, un joven convergente que había acompañado a Jordi Pujol por media Cataluña durante años y que, tras oficiar como director general de la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas (EAJA), pasó a la empresa privada para ejercer de antena de Pujol. Y bordó su cometido situándose cerca de Javier de la Rosa para intentar controlar los desmanes del entonces “empresario modelo” de Cataluña.

En la operación de Tipel, Pujol necesitaba que llegase dinero fresco a la peletera. Pero los Prenafeta (Isidor Prenafeta no era un cualquiera: acababa de dar cobijo en su emporio a un joven Artur Mas y era el padrino de boda de Jordi Pujol Ferrusola, el hijo del jefe de Cataluña) eran veteranos de los negocios, puesto que realizaron una fusión de Tipel con la gallega Picusa y el paquete accionarial de los advenedizos quedó enseguida reducido al 6%, mientras su familia controlaba el 40%. Así las cosas, el 5 de abril de 1994 Tipel suspendió pagos con un activo de 11.064 millones de pesetas y un pasivo de 8.445 millones de pesetas. Aún así, el Instituto Catalán de Finanzas (ICF) le concedió una línea de financiación de más de 1.000 millones. Fue un balón de oxígeno que sirvió para aguantar unos meses, hasta presentar expediente de quiebra en abril de 1995.

La policía sospecha que los Sumarroca entraron en México de la mano de Jordi Pujol Ferrusola, que les consiguió contratos de construcción de cárceles

Uno de los empresarios que acompañaban a Olabarría y Sumarroca en aquella operación recuerda ahora, veinte años después, la movida: “Fue una encerrona. No nos dijeron que aquello no tenía salida y no recuperamos ni una peseta. Pero así funcionaban las cosas: lo pedían desde el poder y había que hacer caso”, dice ese empresario a El Confidencial, con la perspectiva que da la distancia temporal de los hechos.

Durante años, las empresas vinculadas a los Sumarroca fueron las más mimadas por el poder público catalán. En un baile obsceno de adjudicaciones y números larguísimos de cantidades pagadas desde el erario público, el potente clan catalán medró como nadie. Los Sumarroca se blindaron económicamente con la construcción, luego con los análisis clínicos que encargaba la Administración autonómica y, finalmente, con los negocios de las energías alternativas. Los parques eólicos que comenzaban a florecer a comienzos de este siglo fueron un campo abonado para ampliar los intereses empresariales. A través del grupo de Catalana d’Energies Renovables, los Sumarroca pusieron en marcha media docena de estos parques. Juntamente con Comsa (esta compañía, propiedad de la familia Miarnau, otro de los clanes cercanos a Convergència y favorecidos por el poder, se fusionó recientemente con Emte, de los Sumarroca) y con Urbaser se adjudicaron el primer ecoparque de la zona portuaria de Barcelona. Y en 2012, Emte, Comsa y Abantia pusieron en marcha, en Les Borges Blanques (Lérida), la primera instalación del mundo que combinaba energía termosolar y biomasa. El buen viento que han tenido hasta ahora los Sumarroca, sin embargo, parece haberse acabado.

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