UN PALACETE, UN EDIFICIO Y 500 VALIOSOS CUADROS

Un notario suizo amenaza con dejar a Colau sin la millonaria herencia de los Ramonet

"El hombre que nunca se dejaba afeitar" sigue ampliando su leyenda en la ciudad condal. Su multimillonario legado puede cambiar de manos y escapársele al Ayuntamiento

Foto: La alcaldesa de Barcelona Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona Ada Colau. (EFE)

Las alarmas han saltado en el Ayuntamiento de Barcelona. Una carta enviada la pasada semana anunciaba al consistorio que preside Ada Colau que la mayor herencia que ha habido en Barcelona, y que ha sido asumida por esa institución, no es suya. La misiva viene a decir que el Ayuntamiento se apropió de una herencia multimillonaria que no le pertenece e invita a Ada Colau a que desista de gestionar esa herencia y a que, si quiere, colabore con una nueva fundación que será la heredera legítima.

La herencia en cuestión pertenecía al multimillonario Julio Muñoz Ramonetfallecido en Suiza en el año 1991. Consta de un sinfín de propiedades que dieron lugar a un pleito que ha durado más de dos décadas. En el año 2012, el Tribunal Supremo falló que el Ayuntamiento de Barcelona es el heredero universal del financiero. Así pues, pasaban bajo la tutela municipal dos fincas. Una de ellas, un palacete en la calle Muntaner, en pleno centro de Barcelona; otra, un edificio en la cercana calle Avenir. Y una colección de 500 pinturas, entre ellas ‘La Virgen del Pilar’, de Francisco de Goya, y ‘La Anunciación’, de El Greco. Un inventario sobre la colección detallaba también cuadros de Murillo, Rembrandt, Zurbarán, Delacroix, Botticelli, Fortuny, Tiziano, Ribera o Gainsborough.

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En 1988, Muñoz Ramonet había testado, según el Supremo, y proponía que, a su muerte, se crease una fundación que llevase su nombre. El 29 de noviembre de 1994, Bernd Walter, un antiguo colaborador suyo, denunció ante el Ayuntamiento de Barcelona que el magnate -que se había exiliado en Suiza en los años ochenta a causa de sus problemas con el fisco español- había legado a la ciudad sus bienes y su colección de obras de arte. El colaborador estaba enfadado porque las hijas de Muñoz Ramonet, al parecer, no le pagaban una deuda contraída con su progenitor.

Un notario suizo amenaza con dejar a Colau sin la millonaria herencia de los Ramonet

Ahí comenzaron dos décadas de pleitos que fueron ganados sucesivamente por el Ayuntamiento de Barcelona, que había creado la Fundación Privada Julio Muñoz Ramonet en 1995: en 2007, le dio la razón un juzgado de primera instancia; en 2009, la Audiencia de Barcelona, y en 2012, el Supremo. Pero todo eso se puede venir ahora abajo.

La carta sorpresa

El pasado 26 de mayo, Romano Kunz, amigo del magnate, además de notario y albacea testamentario, creó otra fundación: la Fundación Casa Julio Muñoz Ramonet, cuyo objeto es administrar y gestionar esa herencia que el Ayuntamiento de Barcelona ya consideraba suya. Dice la escritura de esta nueva fundación que ha de gestionar un inmueble en la calle Muntaner (el palacete aludido) y sus jardines (que el consistorio barcelonés abrió al público por primera vez el pasado fin de semana). “La fundación tiene por objeto la conservación y el mantenimiento de estas instalaciones y su visita y utilización razonable por el público, bajo el patrocinio de la ciudad de Barcelona”.

Dice también la escritura que Muñoz Ramonet “designó herederas universales a sus cuatro hijas” y nombró dos albaceas, uno de ellos universal (“para todo”), que era el propio Kunz, y otro, el abogado Enrique Granados, para los temas específicos de España. Este último murió poco después que el magnate.

En una carta dirigida a Ada Colau, el notario suizo dice a la alcaldesa que “la ejecución del testamento del señor Julio Muñoz Ramonet no se corresponde con la última voluntad del causante y, en ejercicio de mis funciones de albacea testamentario, he decidido constituir, 'ad cautelam', una fundación privada que se ajuste a la citada última voluntad, con el objetivo de canalizar, por medio de la misma, los legados ordenados por el testador”. Según el testamento, la fundación que gestionase su legado debía estar integrada por “miembros de la familia del causante, juntamente con personas designadas por el Ayuntamiento de Barcelona”.

En una carta dirigida a Colau, el notario suizo dice a la alcaldesa que la ejecución del testamento de Muñoz Ramonet no se corresponde con su última voluntad

Así pues, Kunz ofrece al consistorio barcelonés “su participación en el patronato de la fundación de nueva creación, así como la suscripción de un convenio de cooperación, una propuesta del cual le acompaño en esta carta para su consideración y, si acaso, comentarios”. Lo que pretende el albacea es zanjar los litigios “de forma transaccionada” y le pide que designe a su interlocutor en el Ayuntamiento para tratar el asunto.

Fuentes del consistorio barcelonés consultadas por El Confidencial admiten que han recibido con sorpresa la constitución de la Fundación Privada Casa Julio Muñoz Ramonet, y subrayan su extrañeza por la similitud del nombre con la fundación que tiene el Ayuntamiento. “Ya veremos si eso es legal y cómo el notario ha permitido una similitud de nombres así”, explica una fuente del consistorio a este diario.

El Ayuntamiento no cederá, de momento

Desde esta institución no se dejará fácilmente la presa. “Desde el principio, la familia intentó esconder el testamento y solo supimos de él por una denuncia años después de la muerte del financiero”, explican a El Confidencial. La fuente municipal afirma también que, al margen de las pertinentes actuaciones legales que iniciará el consistorio, “ni esta nueva fundación ni los que la han constituido tienen legitimación para cumplir la última voluntad del difunto ni para adjudicarse ninguno de los bienes que forman el legado, o sea, los edificios y jardines de las calles Muntaner y Avenir y sus colecciones y objetos de arte, ya que la voluntad testamentaria ha sido ya llevada a cabo por la Fundación Julio Muñoz Ramonet, legalmente constituida y plenamente operativa desde hace más de 15 años”.

Desde el Ayuntamiento recuerdan que el Supremo sentenció que se habían hecho las cosas bien, y que la familia ha estado hurtando al consistorio el legado

Además, enfatizan que “esta nueva y sorprendente actuación de las hijas del señor Julio Muñoz Ramonet es una nueva manifestación de su demostrada actitud de defraudar la voluntad testamentaria de su padre y de evitar el cumplimiento de su generoso legado a la ciudad de Barcelona”.

Recuerdan también las fuentes consultadas que el Supremo sentenció que se habían hecho las cosas bien, pero que la familia ha estado hurtando al consistorio el legado, ya que se desconoce dónde están algunos de los valiosos cuadros que dejó en herencia. “Por esa desaparición de obras de arte, interpusimos hace un par de años una querella criminal que está siendo instruida por vía penal”, recuerdan desde el Ayuntamiento.

Fuentes cercanas a la familia, en cambio, insisten en que el notario suizo jamás había sido consultado por el Ayuntamiento a la hora de conformar su fundación en el año 1995 y que la intención de las hijas no es hurtar la herencia, sino gestionar el legado. “Las cuatro hermanas son herederas universales y no se las puede retirar de un plumazo de la gestión. La nueva fundación nace para hacer las cosas bien. No vamos a cerrar las casas ni a vender nada. Es más: si podemos gestionar el legado, los ciudadanos podrán admirar todas y cada una de las obras de arte que Julio Muñoz Ramonet dejó en herencia. La intención no es, pues, esconder nada, sino al contrario, obedecer la última voluntad del patriarca”. Ahora, la entrada en escena del notario suizo abre un nuevo capítulo en la novelesca historia de la herencia más codiciada de Barcelona.

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