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Conchi vs. Ryanair: tres operaciones y un andador tras caer por la escalera de un avión
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DEMANDA CONTRA LA AEROLÍNEA

Conchi vs. Ryanair: tres operaciones y un andador tras caer por la escalera de un avión

Esta granadina, que sufrió el accidente en el aeropuerto de Alicante-Elche, ha demandado a la compañía, que le ha ofrecido 3.500 euros de indemnización. Ella lamenta: "Me han faltado al respeto". "Esto no es por dinero"

Foto: Conchi se precipitó por la escalera delantera de la aeronave. (EC)
Conchi se precipitó por la escalera delantera de la aeronave. (EC)
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Lo que para Conchi debía ser el inicio de una semana de reencuentros y vacaciones familiares, acabó convirtiéndose en un calvario que se prolonga desde hace más de dos años y que ha dejado en su cuerpo las cicatrices de tres intervenciones quirúrgicas —una menor—. Ella es una de las pasajeras que ha sufrido una caída en las escaleras plegables de los aviones Boeing 737 de Ryanair y que han supuesto la apertura de distintas investigaciones por parte de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC). Después de que "ni me llamasen, ni se preocupasen por mi estado" y se "riesen de mí" al "no contestar al acto de conciliación", decidió que sean los tribunales los que decidan sobre su caso. Un camino judicial que está dispuesto a llevar hasta el final tras recibir la primera propuesta de indemnización por parte de la compañía: 3.500 euros. "No es por dinero. Me han faltado al respeto", resume.

El día que la cotidianidad se evaporó de la vida de Conchi G. M. fue el 7 de febrero de 2020. Esta granadina afincada en Sevilla viajaba en el vuelo FR-6609 de Ryanair para reunirse con su hija y una hermana en Alicante. Las tres iban a disfrutar de unas jornadas de ocio y descanso que se truncaron cuando se precipitó por la escalera delantera de la aeronave. Según relató a El Confidencial, notó que el flujo de pasajeros "me empujaba" y comenzó a caer. Se detuvo antes de llegar al suelo. Enfermera durante muchos años, desde el primer momento supo que había sufrido una lesión seria. Incluso "pierdo un poco el conocimiento" como consecuencia del dolor.

Foto: Proceso de embarque en un avión de Ryanair. (iStock)

Cuando Conchi recuperó la conciencia, estaba tirada sobre los escalones, sola, sin recibir el auxilio de los miembros de la tripulación, que esperaban junto a la puerta. Luego sabría que tenía fractura de tibia y peroné. "No bajó nadie a ayudarme, o simplemente para preguntarme cómo me encontraba", lamenta, para seguidamente mostrar su agradecimiento al profesional que la trasladó en ambulancia al Hospital IMED de Elche. Allí le pusieron una férula y, cuando estaba siendo atendida, le comentaron que "era la tercera persona en una semana que atendían por accidentes como el mío".

Finalmente, fue intervenida a una osteosíntesis en el Hospital Vinthas que requirió la implantación de placas y clavos para fijar los huesos rotos. La operación derivó en una larga recuperación que se complicó y que obligó a que pasara de nuevo por el quirófano para retirarle parte del material de sujeción que estaba generándole una "pseudoartrosis". Pero la cosa no quedó ahí. Los cirujanos tuvieron que volver a intervenirla por tercera vez, aunque, en esta ocasión, por una consecuencia menor.

Desde que sufrió la caída, la demandante sufre "dolores crónicos" que sobrelleva con medicación

Conchi explica que no ha podido recuperar su vida anterior a la caída. Ha precisado de la ayuda de un andador para poder desplazarse durante un tiempo y ha tenido que cambiar sus hábitos. La pintura, una afición que le requería pasar horas de pie frente al lienzo, se ha convertido en algo doloroso y ha ido alejándose de ella poco a poco; al igual que de las rutas por el campo que con cierta asiduidad realizaba con su esposo y sus amigos. "Un traumatólogo ha valorado los dolores crónicos que sigo padeciendo" y que actualmente sobrelleva a base de "antiinflamatorios y analgésicos".

"No me puedo poner determinado calzado, ni arrodillarme", manifiesta, para añadir con rotundidad que "la que ha perdido aquí soy yo": "Yo era una persona trabajadora, que me encontraba físicamente bien, y mi calidad de vida se ha reducido notablemente después de lo sucedido".

"Tiene secuelas permanentes"

A su malestar físico se unió el emocional cuando, según señala, sintió la "indiferencia" de Ryanair cuando "ni me llamaron, ni se preocuparon por mi estado". Una sensación de perplejidad que se acrecentó al "no contestar al acto de conciliación" que hubiese evitado la vía judicial. "Es como si se riesen de mí", por eso decidió presentar una demanda contra la aerolínea.

En el escrito, al que tuvo acceso este periódico, se cuantifican los daños y perjuicios sufridos por Conchi G. M. en 31.230,26 euros y se recuerda que "el artículo 17.1 del Convenio de Montreal establece la responsabilidad objetiva del transportista en el caso de lesiones corporales de un pasajero en las operaciones de embarque y desembarque de la aeronave". El documento va acompañado por una pericial de parte realizada por un traumatólogo que confirma las lesiones latentes en la víctima.

placeholder Radiografía de la pierna fracturada de la demandante. (EC)
Radiografía de la pierna fracturada de la demandante. (EC)

La primera comunicación de la compañía fue una oferta de indemnización de 3.500 euros, que la afectada consideró humillante. "Esto no es por dinero", es por el trato recibido desde el mismo momento en que sufrió el accidente, sostiene, pero entiende que esa cantidad no cubre ni una mínima parte de los gastos médicos.

El letrado José Carlos Rueda, del bufete Osuna Abogados, que representa los intereses de Conchi, aclara que "nos encontramos a la espera del próximo trámite procesal, que es la audiencia previa, señalada para octubre del presente año y donde se propondrán las pruebas". "Efectivamente", la empresa "ha ofrecido a mi cliente una cantidad que a todas luces resulta irrisoria teniendo en cuenta el alcance de las lesiones que ha sufrido".

Rueda hace hincapié en los "daños permanentes que acompañarán de por vida" a su patrocinada y apuntó que "nos parece lamentable hasta qué punto una compañía puede frivolizar con el sufrimiento de una persona, llegando a llamarla 'distraída', bajo el ridículo argumento de que, 'como no se cayeron más pasajeros, la culpa es de Concepción". "Prácticamente, ha perdido un año de su vida con intervenciones, tratamientos médicos y dolores constantes", agregó, para añadir que "ha sufrido perjuicios estéticos considerables" y que "tiene secuelas permanentes en la rodilla, habiendo perdido grados de flexión y extensión".

Las caídas en las escaleras de los Boeing 747 han sido objeto de diversas investigaciones

"Estoy absolutamente seguro de que, a nivel ético, a Conchi le hubiera encantado que le llamasen para preguntarle por su estado o recuperación", apuntó el abogado, que adelantó que, "previsiblemente, la tripulación será llamada a declarar".

Este medio se puso en contacto con Ryanair por si quería comentar algo respecto de este caso sin obtener respuesta.

En este contexto hay que recordar que los expertos de la Ciaiac, dependiente del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, determinaron que las aeronaves Boeing 737 operadas por Ryanair en España "están equipadas con escaleras retráctiles en la parte delantera izquierda de la cabina" para permitir el embarque y desembarque de pasajeros "sin necesidad de equipo adicional de apoyo en tierra". Tienen "unos peldaños más cortos y unos pasamanos más delgados y ligeros" que las externas utilizadas por los servicios de 'handling' o asistencia de los aeropuertos.

Foto: Manifestación de trabajadores ante el hangar de Ryanair en Sevilla. (CCOO)

Tras estudiar cuatro casos de accidentados, este organismo realizó una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de caídas. Una de ellas es que Ryanair "modifique" su procedimiento de desembarque para que la tripulación de cabina se asegure de que los pasajeros "llevan una mano libre para poder utilizar el pasamanos al bajar las escaleras delanteras de la aeronave".

El segundo consejo es consecuencia del primero y es que, si los auxiliares de vuelo observasen que alguno de los viajeros se dispone a hacerlo con las dos ocupadas, le deben recordar la "obligación" de agarrarse a la barandilla.

Estas instrucciones, recalcaron los investigadores, deben transmitirse "en el idioma oficial del país desde el que despegue el avión y en el del que aterrice" para que no haya problemas de comunicación.

Lo que para Conchi debía ser el inicio de una semana de reencuentros y vacaciones familiares, acabó convirtiéndose en un calvario que se prolonga desde hace más de dos años y que ha dejado en su cuerpo las cicatrices de tres intervenciones quirúrgicas —una menor—. Ella es una de las pasajeras que ha sufrido una caída en las escaleras plegables de los aviones Boeing 737 de Ryanair y que han supuesto la apertura de distintas investigaciones por parte de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC). Después de que "ni me llamasen, ni se preocupasen por mi estado" y se "riesen de mí" al "no contestar al acto de conciliación", decidió que sean los tribunales los que decidan sobre su caso. Un camino judicial que está dispuesto a llevar hasta el final tras recibir la primera propuesta de indemnización por parte de la compañía: 3.500 euros. "No es por dinero. Me han faltado al respeto", resume.

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