Los 'Frank de la Jungla' de la Policía Local de Málaga: entre serpientes y varanos
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Los 'Frank de la Jungla' de la Policía Local de Málaga: entre serpientes y varanos

Con la llegada del calor, los agentes del Grupo de Protección de la Naturaleza realizan una media de tres o cuatro capturas de serpientes al día. Uno de sus numerosos cometidos

placeholder Foto: Un agente del Gruprona extrae una serpiente de un carrito. (Policía de Málaga)
Un agente del Gruprona extrae una serpiente de un carrito. (Policía de Málaga)

Málaga, 1 de junio. El reloj marca las tres de la tarde y el termómetro llega hasta los 25 grados. Aún muy lejos de los 40 que se alcanzan con asiduidad en julio y agosto. El teléfono suena en el Grupo de Protección de la Naturaleza (Gruprona) de la Policía Local de Málaga. El agente José Javier Puerta descuelga y apunta los datos. "Una vecina de Puerto de la Torre ha encontrado una culebra en su casa. Hay que ir a por ella". La "temporada de serpientes" parece haberse adelantado en la ciudad. "Cosas del cambio climático", apunta el oficial Simón Prados, el responsable de esta unidad especializada cuyas intervenciones van desde la recogida de reptiles y los casos de maltrato animal, hasta la investigación de desmanes urbanísticos, las talas y podas ilegales y los auxilios en zonas rurales.

Esta sección policial nació en 1989 y a lo largo de su historia ha tenido distintas denominaciones. Comenzó llamándose Patrulla Verde, después fue la Unidad de Medio Ambiente y ahora es el Gruprona. Nombres diversos para una filosofía de trabajo marcada por "la protección de la flora y la fauna".

Foto: Una abeja se alimenta y poliniza una flor salvaje en Ontario, Canadá, uno de los lugares donde se han analizado la dinámicas temporales de selección natural (Catherine Walsh)

Eduardo García es uno de los agentes más veteranos. Las paredes del despacho principal están adornadas con fotos suyas sujetando extraños ejemplares. Aunque destaca una en la que está con ambos brazos extendidos para mostrar las dimensiones de una serpiente. "¿Una pitón o una boa?", pregunta su compañero. No lo aprecian bien en la imagen, pero sí su longitud: "Metro y medio, por lo menos. Y fíjate en el grosor", apunta.

Esa no le mordió, al contrario que una culebra que se revolvió cuando trataba de guardarla en un recipiente. Fue hace bastantes años y le clavó los colmillos, pero nada que no resolviera un poco de desinfectante y una tirita. "Íbamos con guantes anticortes", recuerda. Eran otros tiempos. Ahora tienen un material específico para tratar con todo tipo de especies. Guantes protectores, pinzas, redes... Y han realizado cursos específicos sobre manejo de reptiles. Porque, como dice Prados, los miembros de esa unidad deben tener una empatía hacia los animales, "implicarse y gustarle el medioambiente". Si no es así, "lo normal es que no duren mucho".

Una serpiente en un carro de bebé

La captura de serpientes es probablemente la parte de su trabajo más pintoresca. Sobre todo porque es algo que no debería ser habitual en una urbe, pero es más común de lo que parece. Puerta explica que, aunque ya están realizando servicios de este tipo, es en julio y agosto cuando se disparan hasta hacer una media de "tres o cuatro recogidas al día".

"Ahora están desperezándose de su letargo y, con el aumento de las temperaturas, muchos reptiles salen a comer o a aparearse", precisa el agente, que apunta que los avistamientos se intensifican en las zonas residenciales próximas al campo. Y los casos a los que habitualmente se enfrentan en la ciudad tienen su punto de partida en una visita previa al monte.

Foto: Entre los animales encontrados había tres cocodrilos (Guardia Civil)

"Una de las intervenciones más llamativas fue la de una culebra que se había metido dentro de un carrito de bebé. Ocurrió en la barriada de Cerrado de Calderón y la capturamos con cierta facilidad. No era un ejemplar venenoso y probablemente estuviese asustada, aunque no tanto como los padres que nos avisaron", recuerda Simón Prados.

Habitualmente suelen ser especies autóctonas, "bastarda, herradura o escalera", que se introducen en un bolso o en el motor de los vehículos y que sin desearlo acaban en la ciudad. "Lo de los coches es muy común, por eso aparecen tanto en los garajes", añade García, que avisa que matar, torturar o lesionar a unos de estos animales puede llegar a tener consecuencias penales.

Pero los agentes del Gruprona también han tenido actuaciones con serpientes que pueden llegar a ser un riesgo. Y alguna surrealista. Una de las más extrañas la vivió José Javier Puerta en persona, que aún cuenta con asombro cómo un día que patrullaba por la zona de la playa de La Malagueta observó a un individuo que portaba una boa constrictor. "Iba ofreciéndola a los bañistas para que se hicieran una fotografía a cambio de dinero", relata. En el letrero que portaba se podía leer en inglés: "Lola, serpiente amigable. ¡Tres años de experiencia! Nunca ha mordido. Fotos: una persona, 5 euros; dos personas, 8 euros".

El ejemplar, como es lógico pensar, fue intervenido y llevado al veterinario para que fuese examinado. Un proceso igual al seguido con todos los ejemplares, como alguna pitón que en otras ocasiones han tenido que atrapar. En estos casos, señalan, "normalmente se han escapado de sus terrarios".

Los agentes aseguran que no temen el ataque de este tipo de reptiles, que son salvajes y están fuera de su entorno, y aclaran que los bichos que más temor les producen tienen un tamaño minúsculo: "Los parásitos". "Pulgas, garrapatas, chinches…", enumeran Prados y Puerta, que recuerdan una actuación con un perro maltratado que acabó muriendo porque estaba infectado de insectos. "Entramos en la casa a rescatarlo, y al minuto teníamos pulgas desde los pies al cuello. Tuvimos que salir corriendo y 'ducharnos' en espray repelente".

El varano y la educación

Eduardo García recuerda como uno de los servicios más complicados de su carrera la captura de un espectacular varano de metro y medio que había sido avistado en distintas ocasiones por el arroyo Jaboneros de la capital malagueña. Un lagarto de lengua bífida, con gran carácter y que entrañaba su riesgo.

Después de varios días tras su pista, pudo ser atrapado con un zalabar cuando se encontraba tomando el sol en una roca. Los agentes se aproximaron sigilosamente por la espalda y, "aunque peleó y rompió la red", pudieron inmovilizarlo con este utensilio de pesca que se ha convertido en esencial para su trabajo. "Probablemente" fue soltado por su propietario cuando creció, sin importarle las consecuencias que pudiese provocar, piensan.

placeholder El varano de metro y medio capturado en la capital malagueña. (Policía Local de Málaga)
El varano de metro y medio capturado en la capital malagueña. (Policía Local de Málaga)

El oficial responsable de la unidad considera que es necesario educar a la sociedad sobre la tenencia y adquisición de animales para un entorno al que, en la mayoría de los casos, les va a costar mucho adaptarse. "No hablamos únicamente de especies exóticas como la iguana, la suricata, el hurón, el cerdo vietnamita, la rata dumbo o el dragón barbudo", sino también de determinadas razas de canes o equinos.

"No podemos guiarnos por lo estético. Una persona no puede meter a un perro en un piso simplemente porque es bonito. Hay que tener muy claro que ese animal puede acostumbrarse a ese espacio y proporcionarle los cuidados adecuados", aconseja Puerta, que explica que en las charlas que dan en los colegios les preguntan a los menores "si son conscientes de cómo les va a cambiar la vida tener una mascota y que tengan en cuenta que es un ser vivo y no un móvil".

"Hay gente que no es consciente de lo que le va a cambiar la vida tener una mascota"

Estas recomendaciones no las tuvieron en cuenta los protagonistas de la siguiente intervención: un individuo que compró una serpiente exótica a través de internet y el vendedor que la envió por un servicio de mensajería desde Madrid. El reptil fue encontrado medio muerto en el interior de un paquete de café en el que lo había envuelto el remitente antes de introducirlo en un sobre. Lo curioso es que fue uno de los implicados el que acabó llamando a la Policía Local porque consideraba que la otra parte no había cumplido su parte del trato.

Diógenes y Noé

El Grupo de Protección de la Naturaleza trabaja conjuntamente con la Fiscalía de Medio Ambiente y con distintas áreas municipales, como Urbanismo, Servicios Sociales, Sanidad o Medio Ambiente, porque hay intervenciones con muchos matices que implican la necesaria colaboración de varios departamentos. En estas situaciones se encuadran, por ejemplo, los casos protagonizados por personas con cuadros de síndrome de Diógenes o Noé.

Los policías aún recuerdan el de un hombre que tenía en su casa un total de 101 gatos. Avisó una vecina —"las personas que tienen que convivir con esta situación suelen ser las que dan la voz de alarma"— y cuando los agentes llegaron al inmueble lo encontraron lleno de mobiliario y basura. Entre los desperdicios caminaban decenas y decenas de felinos que entraban y salían del domicilio a sus anchas.

"El estado de insalubridad de la vivienda era tremenda", recuerdan. Fue la misma sensación que tuvieron en un piso de La Palmilla donde un hombre tenía 17 perros, por eso uno de los objetivos de su trabajo debe ser transmitir a la autoridad judicial todos los detalles que rodean la intervención. "Como yo digo, el juez no puede oler la peste en un oficio", señala el oficial, que añade que es fundamental aportar material gráfico —fotos y video— y contar con informes periciales, como los realizados por los veterinarios.

De los 241 ejemplares —canes, aves, reptiles...— rescatados o capturados por los miembros del Gruprona, cinco casos acabaron en la vía penal por malos tratos y otros dos desembocaron en los juzgados por caza ilegal. Siempre "buscamos la mejor salida para el animal", por eso la primera opción es que "el propietario renuncie cuando es evidente que no puede hacerse cargo de su cuidado". "Cuando se niegan, los incautamos", aunque normalmente colaboran, "porque en caso contrario se arriesgan a tener que pagar la manutención y el coste de la asistencia veterinaria".

"Hay que transmitir todos los detalles porque el juez no puede percibir el mal olor"

La asistencia a polluelos caídos de los nidos ocupa también buena parte de su tiempo, sobre todo en primavera. Además de por auxiliar a las crías, deben actuar con cierta celeridad para evitar que las madres ataquen a las personas. Las gaviotas son muy dadas a estas reacciones violentas y en los patios de algunos colegios de la ciudad se ha producido algunos episodios que recordaban a la película de Alfred Hitchcock.

La labor de estos agentes, sin embargo, es mucho más amplia y no implica el contacto directo con animales. Por ejemplo, realizan investigaciones urbanísticas. Uno de los fenómenos con los que se están encontrando últimamente, fomentado sobre todo por el retorno a las zonas rurales provocado por la pandemia, es la ubicación de 'mobilhome' en terrenos rústicos. "Piensan que, porque son móviles, y no tienen pilares, no se considera una casa. Sin embargo, adquiere esta condición por el simple hecho de tener suministro eléctrico o un desagüe".

Foto: Uno de los animales manipulados por Vivotecnia.

Los cortes de caminos públicos, otra parte del trabajo, suelen encerrar motivaciones como ocultar una construcción ilegal y pueden retrasar la labor policial en los avisos de campistas perdidos o lesionados. "Estos agentes conocen muy bien las rutas que habitualmente hacen los senderistas y sabiendo las características de una montaña, un árbol o un carril pueden dar con una ubicación aproximada que acelere el rescate", apunta Simón Prados.

José Javier Puerta cuelga el teléfono tras apuntar la dirección de Puerto de la Torre y se ponen en camino para atrapar al reptil. Lo cogerá, guardará en un recipiente y lo llevará al Centro Zoosanitario Municipal para que la examinen. Un día más en la oficina.

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