40 aniversario de su muerte

Alfred Hitchcock (de entre los muertos): siete directores desvelan su filme favorito

Directores veteranos como Fernando Trueba, Enrique Urbizu y noveles como Lucía Alemany rinden un homenaje al cineasta

Foto: Alfred Hitchcock
Alfred Hitchcock

De Alfred Hitchcock ya se ha escrito de todo. Es uno de los grandes del cine, según todas las críticas, todos los manuales de cine, todas las entrevistas. Un director que puso los pilares del cine moderno y sin el que no se hubieran entendido ni un Steven Spielberg ni un Brian de Palma, por ejemplo, tal y como han afirmado ambos. Este miércoles se conmemoran los cuarenta años de su fallecimiento, aunque sus películas podrían ser casi de antes de ayer. Es más, su valentía con muchos temas y enfoques las hacen más modernas que muchas de las que se estrenan hoy.

Porque Hitchcock nos convirtió a todos en voyeurs -pone la cámara en los ojos del espectador y te obliga a mirar-, a modo freudiano -hay una intensa relación con Freud- nos mostró nuestras obsesiones, nuestros miedos y pesadillas, nuestra relación con el sexo y el erotismo. Hay pocos directores tan eróticos como él. No hay película que no tenga connotaciones sexuales. Y muchas veces aderezado con una buena ración de humor negro.

Hitchcock nos convirtió a todos en voyeurs, nos mostró nuestras obsesiones y miedos y nuestra relación con el sexo y el erotismo


A lo largo de seis décadas y más de cincuenta películas nos contó que no hay que tener mucho trato con la policía -muchos de sus personajes son fugitivos de la ley- nos coló macguffins y unas cuantas rubias. Nos acercó el terror de Edgar Allan Poe, uno de sus escritores favoritos. Al director le gustaban mucho los libros y no pocas de sus películas están basadas en obras literarias.

Y tiene una frase que hoy cobra bastante actualidad. Se la dijo a un periodista en el estreno de ‘Los pájaros’, en 1963: “Se podría decir que el tema de 'Los Pájaros' es el exceso de autosatisfacción que se observa en el mundo: la gente es inconsciente de las catástrofes que nos amenazan”.

Para homenajear al director británico hemos pedido a siete directores de cine que nos hablen de su película favorita. Son estas:

Fernando Trueba: ‘Encadenados’ (1946). “Un diamante, una joya, perfecta”

Según comenta el director madrileño, habría muchas películas para elegir, pero si tuviera que decantarse por una sería ‘Encadenados’: “Es un diamante, una joya, perfecta. La historia de amor, bressoniana. Cary Grant e Ingrid Bergman representan lo que el cine era, un sueño. Eran bigger than life”.

La película transcurre en Río de Janeiro y cuenta la historia de dos espías que se enamoran (Grant y Bergman) mientras tienen que vigilar a un grupo de nazis en Brasil. Tiene una de las escenas más famosas con un beso que, a lo tonto, dura más de tres minutos.

Paco Cabezas: ‘Psicosis’ (1960). “La valentía de asesinar a la protagonista a la mitad de la película”

El director de películas como ‘Adiós’ y la serie ‘American Gods’ elige ‘Psicosis’ porque, aunque sea quizá la cinta más conocida del británico, tiene una serie de ingredientes que aún resultan novedosos. Como dice Cabezas, “la valentía de asesinar a la protagonista de la película a la mitad de la peli y dejar al público totalmente descolocado y en shock, aún hoy sigue siendo una peli rompedora”.

No hace falta contar mucho del argumento de esta película protagonizada por Janet Leigh, Anthony Perkins y Vera Miles. La escena de la ducha sigue en la retina de todos los que la han visto. La obsesión de Perkins con la madre. Los trastornos psicológicos, Edipo y compañía. La tensión y el suspense. Un Hitchcock redondo.

Manuela Burló Moreno: ‘La venganza’ (1955). “Es un gran ejercicio de precisión y maestría cinematográfica”

La directora de la serie ‘Por H o por B’ y de largometrajes como ‘Cómo sobrevivir a una despedida’ opta por un capítulo de la serie de televisión ‘Alfred Hitchcock presenta…’. Escoge ‘La venganza’, que “es el primer capítulo de esta fantástica serie. Recuerdo que me dejó completamente perpleja ese final. Es increíble como se puede contar tanto en tan poco. El arco de la historia no tiene desperdicio. Todo está minuciosamente milimetrado para que en esos escasos 25 minutos, no eches en falta nada. Realmente, es un gran ejercicio de precisión y maestría cinematográfica”.

‘Alfred Hitchcock presenta’ se emitió entre 1955 y 1965 y una de las facetas que más se recuerdan era la propia presentación que hacía el director, que empezó a convertirse en un icono pop. Cada capítulo, en el que había misterio, suspense, asesinatos, es decir, todo el universo Hitchcock, acababa además con una reflexión moral del director.

Miguel Angel Vivas: ‘Yo confieso’ (1953). ”Un tremendo vodevil del suspense que recuerda al cine mudo expresionista”

El director de ‘Extinction’ se queda con ‘Yo confieso’, una cita que, según él, es “un tremendo vodevil del suspense con un impacto visual que recuerda a momentos –especialmente en su comienzo- al cine mudo expresionista y que contiene las inquietudes propias del maestro: el falso culpable, la doble moral o el miedo a la policía como poder opresor. Una película que avanza a través de las decisiones morales de su protagonista para hablarnos de las pulsiones humanas. Quienes somos, qué queremos y por qué matamos”.

En ‘Yo confieso’ el protagonista es Montgomery Clift, que interpreta al atormentado cura Logan, conocedor de un crimen que ha cometido otro sacerdote. Los tormentos de la culpa -más obsesiones psicológicas-, la moral y aquí todo, además, rebozado con la Iglesia católica. Como anécdota, el filme se prohibió en Irlanda porque aparecía una relación sentimental entre un cura y una mujer.

Jonás Trueba: ‘Vértigo’ (1958). “Emocionante y hermosa, está como herida por dentro y casi duele verla”

Para Jonás Trueba su favorita es una de las más grandes y conocidas del director británico: ‘Vértigo’. “Quizá porque es la menos artefacto de todas; o un artefacto dañado en todo caso: su película más frágil y más febril, la más descaradamente romántica, donde se le ve más desatado, pero también más reflexivo, casi metafísico. Es una película emocionante y hermosa, pero está como herida por dentro y casi duele verla. Al mismo tiempo es una meditación sobre el tiempo, sobre la memoria, o sobre el tiempo y la memoria, en forma de espiral. Y una vez entras en ella no puedes dejar de verla una y otra vez, porque te atrapa en su espiral del tiempo y la memoria…”.

James Stewart es el protagonista de esta historia en la que se mezcla la psicología, la obsesión y los miedos, y donde Kim Novak hace un doblete que impacta en el espectador. Se estrenó por primera vez en el Festival Internacional de San Sebastián.

Enrique Urbizu: ‘Frenesí’ (1972). “Es perversa, amarga, lluviosa, turbia y erótica”

A Urbizu, creador de películas como ‘No habrá paz para los malvados’ no le entusiasma demasiado Hitchcock en general, pero sí su última etapa con películas como ‘La trama’, ‘Topaz’ y, sobre todo, ‘Frenesí’. Se queda con esta última “porque es perversa, amarga, vuelve a Inglaterra, es lluviosa, los protagonistas son antipáticos. Es, muy turbia, muy erótica, de las más eróticas, y además, ya no estaba preocupado por el star system”.

Frenesí, que no contó con actores particularmente conocidos, es la historia de un criminal sexual. Está rodada en el Londres de los años setenta, en color, y es un buen testamento del director británico.

Lucía Alemany: ‘La ventana indiscreta’ (1954): “Me atrapa la originalidad del tipo de planos que responde a la originalidad del punto de vista”

La creadora de ‘La inocencia’ recoge la cinta con la que, quizá, más identificados nos sintamos muchos ahora, ‘La ventana indiscreta’. Alemany destaca “ese tono casi cómico para mostrar el patio de vecinos, ese inicio tan ligero, tan buen rollo, que me parece que estoy entrando más bien en una comedia italiana; luego el tono cambia, hay suspense, intriga, misterio, peligro... pero mantiene siempre esa frescura, ese ritmo vivaz, esos colores vivos. El personaje de él me fascina, tan completo, tan coherente en todo: sus aficiones, sus gustos y sus quehaceres con su distracción; su sentir, sus dudas, sus emociones, su espíritu aventurero, con esa historia de amor tan… como diría…. carnal, me flipa cómo se besan. En pocas películas de esa época me apasionan tanto los besos que se dan los personajes. Me atrapa la originalidad del tipo de planos que responde a la originalidad del punto de vista, para contar una historia que sucede a través de una ventana: el zoom de la cámara, las idas y venidas, una duda constante… ¿será cierto lo que imaginan los protagonistas? ¿o solo se lo imaginan? desvelar un posible crimen desde otro lugar totalmente diferente al habitual”.

En 'La ventana indiscreta', Hitchcock contó con dos de sus actores fetiche, Grace Kelly y James Stewart. El segundo, fotógrafo y con la pierna rota, se dedica a espiar a sus vecinos con unos prismáticos y, de repente, descubre lo que ha podido ser un crimen. Ella, fantasiosa, se deja llevar por la historia de él y se convierte en su colaboradora para encontrar al culpable en la corrala de vecinos. Tiene mucho suspense, pero a la vez es muy divertida.

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