Los secuestros exprés en Málaga y Almería que empezaron por 'jugar' a camellos
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LOS DELINCUENTES HAN SIDO DETENIDOS

Los secuestros exprés en Málaga y Almería que empezaron por 'jugar' a camellos

La Policía Nacional detiene a cuatro personas en Mijas por raptar, propinar una brutal paliza y amenazar con amputar los dedos a dos jóvenes que encontraron un resto de un alijo

placeholder Foto: La Policía Nacional en una operación antidroga en Málaga. (Reuters)
La Policía Nacional en una operación antidroga en Málaga. (Reuters)

El joven había puesto tierra de por medio. Estaba asustado y era consciente de que la situación se le había ido de las manos. Días antes asaltaron su casa y un familiar le recomendó que saliera de la provincia cuanto antes. Pero no dudó cuando su amigo, con el que se había metido en ese embrollo, lo llamó y le contó que tenía en su poder un maletín con joyas y que podrían sacar un buen pellizco. La codicia le hizo bajar la guardia y no sospechó que le estaban tendiendo una trampa, así que le dijo dónde estaba oculto: un hostal de El Ejido, en Almería.

Este fue el momento en el que un grupo de delincuentes supuestamente vinculado al narcotráfico enlazó dos secuestros protagonizados por dos jóvenes que se encontraron un fardo de hachís en una playa de La Cala de Mijas, en Málaga, y a los que su indiscreción delató cuando decidieron jugar a ser camellos.

Foto: Imagen de archivo de la operación Square, desarrollada el 10 de junio de 2020 en La Línea. (Guardia Civil)

El primero de los raptos se produjo en la provincia malagueña. Los delincuentes —un padre y un hijo españoles y dos marroquíes— tuvieron conocimiento de que dos chicos andaban presumiendo de que habían encontrado en la costa el resto de un alijo y que supuestamente estaban vendiéndolo en ‘posturas’ (porciones) a pequeños consumidores. Inmediatamente tuvieron la certeza de que esa droga les pertenecía, aunque la pista definitiva de que ese hachís podría ser parte del que estaban buscando, según pudo saber El Confidencial de fuentes cercanas al caso, fue que contaron que tenía un característico sello: "Un número 7". La marca de identificación.

Foto: Agentes de la Guardia Civil y de Europol, durante la operación Estacazo. (El Confidencial)

Lo curioso de este caso es que los presuntos traficantes conocían a los dos amigos, ya que en el pasado habían sido identificados juntos en algún control policial. “Habían sido partícipes en negocios ilícitos anteriores”, plasmó la Comisaría Provincial de Málaga en un comunicado, por lo que no les fue muy difícil dar con ellos.

Primero fueron a la casa que uno de ellos compartía con su novia. Fue el jueves 20 de mayo y, como no estaba allí, dejaron un recuerdo de su paso. El joven, que pudo esquivar este encuentro, contó lo que ocurría a un familiar, que le recomendó que se fuese con su pareja fuera de la provincia malagueña. Y así lo hizo. Ambos pusieron rumbo a Almería y se alojaron en un hostal esperando que el tiempo calmara las cosas.

La casa de una de las víctimas fue asaltada antes de que fuese localizada en El Ejido (Almería)

Aunque la paz no iba a durar mucho. Los delincuentes finalmente dieron con su amigo y lo utilizaron para conocer el paradero de los huidos. Las versiones de cómo lo hicieron son diversas. Según las informaciones recopiladas por este periódico, el primer raptado llamó a la otra víctima y le dijo que tenía un maletín con joyas con el que podrían sacar una buena tajada de dinero y que se lo llevaría donde estuviese. Fuentes oficiales, por su parte, aseguraron que los novios revelaron su ubicación para evitar que el joven sufriese daños.

La vertiginosa investigación policial se desencadenó a partir de las dos de la madrugada del lunes 24 de mayo. Esa fue a la hora en la que la chica contactaba con la Comisaría de El Ejido para contar que cuatro desconocidos habían introducido por la fuerza a su novio en un vehículo 4x4 de color negro y que se habían marchado a gran velocidad.

La Comisaría Provincial de Málaga señaló que, “una vez apresado, los asaltantes llevaron al secuestrado a un descampado de la citada localidad almeriense, donde le golpearon brutalmente y amenazaron con amputarle los dedos si no les devolvía la droga encontrada”. La víctima, viendo su vida peligrar, dijo que iba a colaborar y lo trasladaron de vuelta a la provincia malagueña; concretamente a un chalé que dos de los delincuentes, un padre y un hijo, supuestamente habían ocupado en la urbanización Calypso de Mijas costa.

placeholder Vista de la urbanización Calypso, en La Cala de Mijas. (Google)
Vista de la urbanización Calypso, en La Cala de Mijas. (Google)

Los agentes de El Ejido estaban ya trabajando con los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Fuengirola (Málaga), que rápidamente obtuvieron informaciones que apuntaban a que la víctima podía estar retenida en el citado complejo residencial. Esta “presión policial” empujó a los presuntos captores a liberar al secuestrado “a las 16:30 del mismo día de su detención ilegal”, aunque antes le dieron una serie de instrucciones para intentar eludir los calabozos.

Un relato rocambolesco

El chico se presentó —con evidentes lesiones en distintas partes de su cuerpo— en las dependencias policiales fuengiroleñas, donde desde un principio repitió como un papagayo el guion que supuestamente le habían escrito. Ante la incredulidad de los responsables del caso, contó que se había ido por voluntad propia para correrse una juerga con sus ‘amigos’, pero que no quería que su novia se enterara para que no le echara la bronca. Insistió en esta versión. Una y otra vez. Pero finalmente los agentes lograron que relatase las 14 horas de calvario que había vivido y confirmó el relato de su pareja y testigos presenciales.

Foto: Imagen del hachís incautado en Madrid por la Guardia Civil. (EFE)

Los policías trazaron todo el operativo y al día siguiente detenían a los presuntos implicados en los dos raptos. El padre y el hijo fueron atrapados en la vivienda de la urbanización Calypso, donde también se encontraba la esposa y madre de ambos, que fue imputada.

Durante los registros realizados se hallaron varias pastillas de hachís, dinero y una prueba básica: el teléfono móvil de la víctima principal. Los agentes también recuperaron el 4x4 en el que supuestamente se trasladó al joven y comprobaron que había sido ‘caleteado’ para transportar droga en compartimentos ocultos.

Los cuatro detenidos, con edades comprendidas entre los 20 y los 42 años, pasaron el miércoles 26 de mayo a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Fuengirola, acusados de un delito de detención ilegal. La autoridad judicial ordenó el ingreso en prisión del principal implicado en un caso que los investigadores consideran que tuvo “una motivación meramente económica”, señaló el comunicado policial.

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