Moreno se refuerza y sitúa a su hombre de Hacienda en el núcleo duro de Génova
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CAMBIOS EN LA EJECUTIVA NACIONAL

Moreno se refuerza y sitúa a su hombre de Hacienda en el núcleo duro de Génova

Tras la salida de Álvarez de Toledo, el PP andaluz coloca en la primera línea de la ejecutiva nacional a Juan Bravo, que en Empleo y Pensiones tendrá voz en el discurso económico

Foto: Juanma Moreno junto a Pablo Casado este agosto. (EFE)
Juanma Moreno junto a Pablo Casado este agosto. (EFE)

Juan Bravo llegó al Gobierno andaluz por descarte. La dimisión inesperada, a los pocos días de tomar posesión, del consejero de Hacienda que había fichado Juanma Moreno le abrió la puerta a Bravo, que había sido diputado por Ceuta y asumido tareas del discurso económico en la Cámara Baja. Moreno lo eligió convencido por su currículum y por su trayectoria en el Congreso y desde hace ya mucho tiempo, cada vez que puede, deja claro que ha sido uno de sus grandes fichajes. Su entrada en el Gobierno permitía además alejar la vitola de ‘sorayistas’ que acompañaba al equipo de Moreno porque Bravo era alguien de la cuerda ‘casadista’ sin ninguna duda, aunque había eludido tomar partido públicamente por Pablo Casado en las primarias y se mantuvo en una posición independiente. Aún así, a su llegada, en San Telmo destacaron con mucha intención que habían sentado a alguien del nuevo líder en las filas del Consejo de Gobierno.

Ahora, los cambios en la Ejecutiva Nacional del PP impulsados por el presidente popular tras la celebrada salida de Cayetana Álvarez de Toledo han permitido a Moreno mover ficha. Según fuentes próximas al presidente de la Junta de Andalucía fue él mismo quien, el pasado martes, tras recibir una llamada de Casado para abordar los cambios en el partido, le pidió que sentara en el núcleo duro de la ejecutiva nacional a quien lleva las cuentas de la comunidad autónoma y mucho más. La consejería de Economía recayó en Ciudadanos, con un perfil independiente al frente, Rogelio Velasco, pero el PP nunca ha renunciado a marcar el discurso económico del Gobierno y Bravo tiene más peso que el que estrictamente su cartera de Hacienda le confiere.

El PP nunca ha renunciado a marcar el discurso económico y Bravo tiene más peso que el que estrictamente su cartera de Hacienda le confiere


Reforzar el discurso económico

En dos años, Bravo ha logrado aprobar dos presupuestos, ambos con Vox y no sin sobresaltos. Ha reconducido unas cuentas autonómicas que en 2018 incumplían las tres reglas fiscales, objetivo de deuda, de déficit y regla de gasto. Ha marcado una hoja de ruta para la bajada de impuestos en Andalucía, la gran bandera electoral de su ‘jefe’ Moreno. Ahora en el aire por la dura crisis económica aunque aún el titular de Hacienda se resiste a asumir públicamente que no podrá cumplirse todo lo prometido, como ya ha hecho Cs.

Además Bravo ha afrontado una relación con el Ministerio de Hacienda complicada, con choques frontales como el vivido por el cerrojazo que ordenó la ministra María Jesús Montero para la salida a los mercados de la Junta para buscar financiación. El consejero de Hacienda puede ser muy firme en sus posicionamientos pero el papel político de argumentario contra el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos lo despliegan con más énfasis otras figuras del Gobierno andaluz, con Elías Bendodo como adalid, mientras que Bravo suele reservarse una posición más templada, con matices más técnicos y siempre con la mano tendida al diálogo, aunque no fructifique. Más en esa línea de desgaste sin agresividad que ensayará Génova en el nuevo curso político.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado (2d), José Luis Martínez-Almeida, nuevo portavoz nacional, la nueva portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra (2i), y Ana Pastor, vicepresidenta segunda de la Cámara Baja. (EFE)


La semana anterior a la salida de Álvarez de Toledo, Moreno y Casado coincidieron en una jornada de partido en Almería y ambos aprovecharon para pasar un día juntos con sus respectivas familias. El presidente andaluz, que apostó con claridad por Sáenz de Santamaría, siempre ha puesto el acento en su buena relación personal con Casado, por más que se haya opuesto a giros demasiado radicales en los guiones que llegaban de Génova y defendido siempre "el centrismo". Durante esa jornada, según fuentes del PP, ambos tuvieron oportunidad de abordar el nuevo curso político pero el presidente popular no le confirmó que tuviera decidido un relevo en la portavocía del Congreso. Fue el martes de la siguiente semana, después de la comparecencia de Álvarez de Toledo, cuando Casado le comunicó a Moreno los nombres que ascenderían en la Ejecutiva Nacional y el andaluz aprovechó para recordarle que necesitaba a alguien de plena confianza en el área económica de Génova, insistiéndole en el perfil de Bravo.

Una voz "de plena confianza"

En esta conversación, según ha podido saber El Confidencial, el presidente andaluz pidió que su consejero de Hacienda formara parte de esa ejecutiva, no sólo porque es “válido y solvente”, defienden fuentes cercanas a Moreno, sino porque supondría “un respaldo a la política económica del Gobierno andaluz y que una persona de su estricta confianza se sentara a la mesa de la toma de decisiones del partido”.

La cúpula del PP andaluz nunca conectó con Álvarez de Toledo pero tampoco se enfrentó abiertamente y en público a ella como sí hizo el PP vasco o en menor medida Alberto Núñez Feijóo. Pese a haber evitado dar la batalla interna, ante los cambios proclaman que "gana el centrismo y la moderación de Moreno y Feijóo".

Pese a haber evitado dar la batalla interna, ante los cambios proclaman que "gana el centrismo y la moderación de Moreno y Feijóo"

La propia personalidad de Moreno, que rehuye los enfrentamientos, lo explica. Incluso en momentos en los que hirió la sensibilidad de muchos en su equipo, con alusiones indirectas cuándo se preguntaba como podían pedirle a ella moderación los que gobernaban gracias a Vox, en el PP andaluz se pidió no entrar al trapo. El momento más álgido se vivió en un almuerzo tras las municipales de 2019, cuando Casado desmintió públicamente que el giro al centro o la ponderación, como habían defendido públicamente sus barones, también Moreno, estuvieran tras el ascenso en las elecciones.

El baron andaluz siempre ha pedido que no se respondiera a sus puyas. Incluso ante la salida de Álvarez de Toledo, pese a que el ambiente era de celebración en las filas del PP andaluz, recomendó a los suyos poner el foco en las incorporaciones, todas muy celebradas en el grupo del barón andaluz.

Juan Bravo llegó al Gobierno andaluz por descarte. La dimisión inesperada, a los pocos días de tomar posesión, del consejero de Hacienda que había fichado Juanma Moreno le abrió la puerta a Bravo, que había sido diputado por Ceuta y asumido tareas del discurso económico en la Cámara Baja. Moreno lo eligió convencido por su currículum y por su trayectoria en el Congreso y desde hace ya mucho tiempo, cada vez que puede, deja claro que ha sido uno de sus grandes fichajes. Su entrada en el Gobierno permitía además alejar la vitola de ‘sorayistas’ que acompañaba al equipo de Moreno porque Bravo era alguien de la cuerda ‘casadista’ sin ninguna duda, aunque había eludido tomar partido públicamente por Pablo Casado en las primarias y se mantuvo en una posición independiente. Aún así, a su llegada, en San Telmo destacaron con mucha intención que habían sentado a alguien del nuevo líder en las filas del Consejo de Gobierno.

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