solidaridad en el estrecho

Lo que el ojo no ve con los inmigrantes: 'ejércitos de voluntarios' con ropa y comida

Desde la Iglesia Evangélica a Caritas o los empresarios de la zona: así viven la llegada de pateras los alcaldes y vecinos, que asumen sin tener que hacerlo la asistencia humanitaria

Foto: Un bebé y su madre reciben ayuda de los voluntarios de Cruz Roja, en el puerto de Tarifa (Cádiz). (EFE)
Un bebé y su madre reciben ayuda de los voluntarios de Cruz Roja, en el puerto de Tarifa (Cádiz). (EFE)

"Los Barrios, donde nació y vive parte de mi familia, es un pueblo de Cádiz al que le faltan recursos pero le sobra generosidad. Desde hace días dan comida y alojamiento a 700 inmigrantes llegados en patera. Orgullosa de tanta buena gente!". El tuit es de Almudena Ariza, periodista de RTVE y añade una foto de voluntarios haciendo y empaquetando bocadillos en cajas de cartón.

El mes de julio han llegado más de mil inmigrantes a la semana a las costas del Estrecho y Mar de Alborán. Los servicios de Salvamento Marítimo, Policía Nacional y Guardia Civil se han visto desbordados. El Gobierno no había previsto dónde alojar a estos cientos de personas. Una vez más la colaboración de los vecinos de localidades como Tarifa, Algeciras, Los Barrios, Chiclana o Barbate y el papel jugado por los ayuntamientos ha salvado el caos. No es la primera vez, los voluntarios asumen la asistencia humanitaria y los vecinos de estas localidades, que tienen sus propios problemas, los echan a un lado para ponerse a disposición de quienes se bajan de una patera. Cadenas humanas que proveen de ropa, alimentos y ponen una sonrisa a quienes llegan. Frente a los discursos xenófobos que circulan en redes está la realidad de estos pueblos estos días.

El alcalde de Algeciras (Cádiz) José Ignacio Landaluce (PP) subraya que el peso de esa asistencia humanitaria recae en los ciudadanos y los ayuntamientos. "He vivido con mucha intensidad la situación, sabíamos que teníamos que colaborar, sábados, domingos, tardes o noches, porque es obligación colaborar con la administración del Estado y con la Policía Nacional", asegura a El Confidencial una vez pasados los días más duros en su ciudad. Sabe que agosto va a ser aún más complicado. Así lo advierten entidades como Acnur o Cruz Roja.

Cáritas o la Iglesia Evangélica

"He sentido el orgullo de ver como los algecireños se volcaban en tratar de ayudar con ropa, con agua, con alimentos, colaborando con las ONGs", celebra Landaluce. Cuando los inmigrantes eran puestos en libertad y una vez identificados entraban en acción los voluntarios. El Real Club Náutico de Algeciras tuvo el gesto el sábado y el domingo pasados de hacer la comida y llevársela con voluntarios de Cáritas a los centros de acogida de las ONGs. Los gitanos del culto de la Iglesia Evangélica acompañaban, porque así lo pedía la Policía Nacional, a los inmigrantes que estaban en centros cristianos como el de Cruz Blanca, de los franciscanos. "Todo el mundo se implicaba en primera persona", narra el regidor algecireño.

Landaluce ha mandado una carta a la presidenta de la Diputación de Cádiz, la socialista Irene García, "que ha ayudado a Barbate y Tarifa con 40.000 euros y a Algeciras no". "Necesito recuperar dinero porque lo necesito para las personas necesitadas de mi ciudad. Tiene que haber fondos, actuaciones, infraestructuras y actuarse de forma suficiente porque lo que se prevé es que vaya a más", advierte sobre las semanas que vienen por delante.

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Los billetes de autobús que se pagan para que los inmigrantes se trasladen a las ciudades donde quieren llegar, muchos al Norte de Europa, salen de fondos del ayuntamiento de Algeciras. También el alquiler de autobuses que reclamó la Policía para mover a los inmigrantes desde los barcos de Salvamento Marítimo, donde son rescatados, hasta el centro de documentación es sufragado de las arcas municipales. El uso del polideportivo, los sueldos de los trabajadores sociales, de los servicios de limpieza, todo eso sale del ayuntamiento, subraya Landaluce, o los voluntarios de protección civil y las horas extras de la Policía Local para colaborar con la Guardia Civil.

"Pedro Sánchez tiene que venir a Algeciras. No es lógico que la vicepresidenta Carmen Calvo se pusiera en primera persona a coordinar el Aquarius y por aquí no hayan ni aparecido. Si vienen tomarán mejor las decisiones", asegura el regidor de Algeciras.

Lo que el ojo no ve con los inmigrantes: 'ejércitos de voluntarios' con ropa y comida

Tarifa, años de experiencia

El alcalde de Tarifa, Francisco Ruiz Giráldez (PSOE) solo puede responder a primera hora, sobre las ocho de la mañana. Después ya el ritmo del municipio dificulta que pueda atender la entrevista. Es viernes y acaban de dar por controlado el incendio forestal entre las platas de Bolonia y el Cañuelo, muy cerca del Parque Natural del Estrecho.

"Para Tarifa esto es un fenómeno que desgraciadamente no le es extraño, estamos a 14 kilómetros del continente africano y continuamente hemos atendido la inmigración. Hace cuatro años tuvimos hasta mil personas, tuvimos que habilitar varias pabellones. Se habla de forma muy frívola de estos temas pero no olvidemos que en el Estrecho mueren personas que intentan cruzar, arriesgan su vida para buscar otra mejor", cuenta el regidor tarifeño.

Tarifa acogió hace cuatro años hasta mil personas y su alcalde acepta hacerlo "con normalidad" y sin perjudicar al turismo, su motor económico

Cuando la Delegación o la Subdelegación del Gobierno les pide intervenir para una acogida humanitaria, para que los migrantes que han sido rescatados en el mar no estén en el muelle esperando, el ayuntamiento ofrece lugares bajo techo. "Somos un pueblo solidario, lo hemos sido siempre, en esta ocasión abrimos uno de los pabellones. Si hubiera hecho lo contrario mi ciudadanía, los tarifeños me lo hubieran penalizado porque nunca hemos dado la espalda a ese fenómeno, siempre lo hemos atendido", asegura el alcalde.

Un protocolo no escrito

El papel de los voluntarios en esta localidad es histórico. "Como tenemos experiencia en cuanto nos piden ayuda lo que hacemos es reunirnos inmediatamente con los voluntarios. Les dijimos que necesitábamos de ellos y organizamos la solidaridad y el papel del voluntariado desde el primer momento. A veces si no se organiza bien tienes que estar atento a los voluntarios y a los inmigrantes, es importante montar bien el dispositivo y definir las actuaciones en concreto", admite Ruiz Giráldez.

En Tarifa hubo también un equipo de del Servicio Andaluz de Salud dentro del polideportivo habilitado para acoger a los extranjeros. "Fuimos los primeros que hicimos acogida humanitaria y los primeros, claro, en recibir la llegada de gente a nuestras costas. Implantamos un modelo que se ha ido extendiendo solidariamente a otros polideportivos del Campo de Gibraltar y de Barbate. Hemos trabajado mucho con Acnur, con Cruz Roja y más o menos teníamos articulado un protocolo de actuación que, aunque no está por escrito, tenemos todos en mente", explica el regidor dejando claro que la experiencia es un grado.

"Las fuerzas de seguridad han estado al pie del cañón. Los policías se quedan con la seguridad y los voluntarios con la atención humanitaria"

"El lenguaje es muy importante, como se expresan las cosas también. Nosotros somos un municipio turístico, es nuestro motor, y si estamos alarmando o diciendo que estamos colapsados puede interferir en nuestra principal actividad económica. Hay que llevarlo todo con mucha normalidad y con mucho cuidado de no generar alarma. Los tarifeños esto también lo saben", añade. En el caso del dispositivo humanitario de Tarifa los alimentos los proveía el Estado y el ayuntamiento y los vecinos complementaban con agua, con fruta, con más proteínas. "Las fuerzas y cuerpos de seguridad que en Tarifa han estado desde luego al pie del cañón de forma muy solidaria, algo que debemos destacar también. Nos coordinamos con ellos. Los policías se quedan con la seguridad y los voluntarios con la atención humanitaria, por ejemplo para hacer el reparto de alimentos de forma más ágil. También hay voluntarios que saben francés para ayudar al personal sanitario cuando van a curar heridas y encargarse de la traducción", explica Ruiz Giráldez.

Los alcaldes advierten de que no es su papel

Sobre qué reclaman en el reparto de fondos extraordinarios comprometidos por la UE para atender este fenómeno en el Sur de España, los alcaldes tienen claro que lo justos sería que hubiera medios suficientes para que los municipios no tuvieran que intervenir. "En realidad nosotros no deberíamos de hacer esta asistencia, somos el último eslabón de la cadena, la última opción para dar esta acogida humanitaria pero no debería de recaer en los ayuntamientos", señala el regidor de Tarifa.

El Gobierno ha montado en tiempo récord, con ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y un crédito extraordinario ante la situación de emergencia, dos estructuras estables donde cobijar a los inmigrantes: las naves de Crinavis en San Roque y Campano en Chiclana. Calculan que podrán dar asistencia a más de mil inmigrantes y ahorrar a los ayuntamientos que monten polideportivos, colegios, naves abandonadas... "Llevamos dos o tres años advirtiendo de que era necesario, con Acnur y Cruz Roja avisando de que esto iba a pasar. Esto permitirá que los ayuntamiento dejemos de tener esa acogida de emergencia humanitaria que hemos hecho hasta ahora", explica el alcalde tarifeño, que añade que la única solución posible es el trabajo en los países de origen. "La cooperación internacional durante la crisis se ha puesto a cero y todo lo que dispongamos se va a quedar chico porque la gente huye de guerras por mucho muro que pongas o mucho Estrecho que haya que cruzar", concluye.

"Los barbateños nos sabemos bandear y adaptar, porque siempre hemos sido un pueblo humilde y trabajador, un pueblo de mar", advierte un vecino

Se han visto cadenas humanas en Los Barrios (Cádiz), donde una parroquia se ha transformado en un centro logístico y organiza la recogida de ropa y comida que trasladan hasta los puntos de acogida. En los buques de Algeciras no ha faltado menú ningún día gracias a la aportación altruista de restauradores de la zona que aportaban bolsas completas, con zumo, agua y fruta".

"Hemos pasado a asumir el rol de lo que sería el estado", advierte Miguel Molina Chamorro, alcalde de Barbate. Roberto Moreno, un vecino de la localidad, expresó su indignación en una carta dirigida a las administraciones que se hizo viral en pocas horas. "Nos duele mucho, a la gente de Barbate, vernos así, porque somos un pueblo que no tiene recursos", señalaba este vecino de 28 años en un texto que dirigió a Pedro Sánchez y Susana Díaz. "Llevamos varias semanas recibiendo migrantes desde las costas de África. Esto no es nada nuevo aquí, porque desde hace mucho es uno de nuestros problemas. Unos trescientos hoy, cuatrocientos ayer, doscientos hace unos días y así sucesivamente", explica en la carta colgada en su muro de Facebook. "Como imagino que sabrán, no tenemos ayuda por parte de nadie. Los barbateños nos sabemos bandear y adaptar, porque siempre hemos sido un pueblo humilde y trabajador, un pueblo de mar. Además, poseemos una virtud que no todos tienen, somos solidarios. Muy solidarios. Hasta el punto de quitarnos nosotros para dar a los demás, a pesar de tener necesidades", escribe.

“Llegan muertos de miedo, de frío, de hambre, en busca de una vida mejor. Seguramente la solución tenga que partir de estamentos superiores o cargos mayores a los que ostentan, ese no es el motivo de ésta misiva. Las razones son otras", explica para expresar "la indignación de un pueblo que apenas tiene medios, que el paro azota desde hace décadas, donde la lacra del narcotráfico destroza la vida de los jóvenes". "Con ese panorama ya me dirán ustedes cómo soportamos lo que ocurre hoy. Un puerto pesquero con 300 personas. Trescientas almas en busca de una vida mejor. Un ayuntamiento sin recursos que tiene que solicitar ayuda a los vecinos para llevar alimentos de primera necesidad, mantas, agua y cualquier ayuda que precisen. No se apuren, no se preocupen por ellos, que en Barbate como les he dicho antes, somos solidarios. Todos están bien atendidos, alimentándose y a salvo. Pero nada de eso ha sido por vuestra ayuda, ha sido por la voluntad de un pueblo. Voluntad, curiosa palabra, eso que se debe tener si se quieren solucionar problemas y de lo que a todas luces carecen”, concluye Roberto.

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