carga contra la presidenta

Guerrero gasta su última bala y vuelve a apuntar que Susana Díaz conocía los ERE

Acusa de nuevo a la presidenta de conocer el sistema cuando en febrero se retractó ante el juez de sus declaraciones anteriores y rebajó mucho el tono contra sus superiores

Foto: Francisco Javier Guerrero. (EFE)
Francisco Javier Guerrero. (EFE)

El ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero ha sido de nuevo protagonista en el juicio de los ERE, y eso que quien seguía compareciendo era el exconsejero de Empleo Antonio Fernández. Guerrero ha respondido a los periodistas en un receso de la vista sobre las declaraciones que emitió el domingo el programa ‘Malas compañías’, de la periodista Cristina Pardo, en La Sexta, y en las que apuntaba que Susana Díaz conocía el fondo y se interesó por las ayudas en algunos conflictos sevillanos. Esto dio oxígeno al PP en su estrategia judicial.

La presidenta de la Junta siempre ha negado cualquier relación con este presunto fraude. Ella llegó al Gobierno andaluz en 2012 y a la presidencia en 2013, cuando ya el caso estaba en los tribunales. El número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo, insistió en que no conseguirán relacionar a Díaz con el caso porque “no hay nada”.

En los juzgados sevillanos, Guerrero se reiteró este lunes en sus declaraciones. La entrevista de La Sexta fue grabada a principios de diciembre, antes de declarar ante el juez el pasado febrero. El ex director general de Trabajo, este lunes, tiró la piedra y escondió la mano. Aseguró que Susana Díaz se interesó por las ayudas que daba su dirección general cuando era secretaria de Organización del PSOE de Sevilla, con el exconsejero de Empleo José Antonio Viera, también sentado en el banquillo, como número uno. Acto seguido, desinfló su acusación asegurando que en esa negociación no hubo que poner dinero de la famosa partida 31L, que sufragaba las ayudas sociolaborales y a empresas en crisis. Este es el extracto de la conversación que mantuvo con los periodistas:

—Una pregunta, Javier, ayer comentaste que Susana Díaz como secretaria de Organización se interesaba por alguna de las ayudas...

—Bueno, estuvo pendiente en alguna negociación, sí. Quería saber cómo iban los temas por una cuestión partidaria. En concreto, por el problema de Tussam. Eran temas sevillanos. Se interesó por esa ayuda. Estaba al tanto de ese problema concreto, sí.

—¿Y esa ayuda salió del 31L?

—Ahí no pagamos nada, negociamos nada más, gracias a Dios no nos costó dinero, me alegro de veros [risas].

El PP reactiva su plan

No es la primera vez que Guerrero dispara contra Susana Díaz, aunque sus palabras nunca han llegado a ningún sitio ni han tenido recorrido judicial. El PP andaluz pidió que Susana Díaz acudiera a declarar como testigo en el juicio de los ERE, petición que tumbó la Audiencia de Sevilla negando que fuera una testigo relevante. Ahora, el PP vuelve a la carga tras las palabras de uno de los principales imputados. Anunció que pedirá incorporar las palabras de Guerrero “señalando claramente a la presidenta” como prueba en el juicio y en la causa principal que instruye María Ángeles Núñez Bolaños.

En octubre de 2015, en una entrevista con 'ABC', el ex director general de Trabajo insistía en que Susana Díaz conocía los ERE por su etapa como secretaria de Organización en el PSOE de Sevilla, con Viera al frente. Susana Díaz fue secretaria de Organización del PSOE de Sevilla de 2004 a 2010. Viera, tras salir de la Consejería de Empleo, fue el secretario general del partido en esta provincia.

La jueza Mercedes Alaya subrayó en la exposición que envió al Supremo la gran discrecionalidad en el reparto de ayudas de los ERE, con un 61% de fondos destinados a la Sierra Norte de Sevilla, una comarca fundamental para mantener el control del partido. Entre 2001 y 2009, las empresas de la Sierra Norte recibieron 184 ayudas, 30,9 millones, frente a los 24,9 millones que se repartieron en el resto de Andalucía. Hay que recordar que entre 1995 y 1999 Guerrero fue alcalde de El Pedroso, localidad de esta comarca sevillana donde nació y a la que también están unidos otros insignes del PSOE sevillano como el propio Viera o el diputado y senador José Caballos.

Cuando Guerrero se refirió a la huelga de Tussam, empresa municipal de autobuses de Sevilla, muchos pensaron en el papel jugado por Susana Díaz en 2010. Entonces, coincidiendo con la semana de la Feria de Abril y en mitad de una gran presión por la huelga de los autobuses, se saltó las directrices del propio ayuntamiento sevillano, del que depende la empresa pública, y cerró un acuerdo con los trabajadores en la sede del PSOE de Sevilla. Entonces Díaz era la secretaria de Organización, pero del PSOE andaluz. Su intervención se entendió como un golpe al entonces alcalde socialista, Alfredo Sánchez Monteseirín.

Pero en realidad Guerrero en 2010 ya no era ni siquiera director general de Trabajo. Lo fue desde 1999 a 2008. Él se refería a otra huelga anterior que llevó a sentarse con la empresa pública en 2007 y de nuevo en 2008. En esos años sí que Díaz era número dos del PSOE sevillano, como declaró uno de los principales imputados.

Guerrero señaló que Susana Díaz se interesó por la mediación en el conflicto de Tussam, empresa municipal de autobuses de Sevilla, en 2008

Guerrero vuelve a arremeter contra Susana Díaz, a quien ha señalado como responsable de que muchos exdirigentes socialistas estén sentados hoy en el banquillo por una especie de ajuste de cuentas en el PSOE andaluz entre quienes estuvieron con Manuel Chaves y los que llegaron con José Antonio Griñán. Guerrero, funcionario de carrera, pleiteó con la Junta hasta conseguir en los tribunales una asignación mensual de 700 euros. Nunca ha ocultado su animadversión hacia la actual presidenta de la Junta.

Lo llamativo es que vuelva a repetirlo ahora, cuando tras su declaración ante el magistrado Juan Antonio Calle en el juicio de los ERE se retractó de declaraciones anteriores y negó que sus superiores fueran los responsables, como sí mantuvo en otras ocasiones. Entonces dijo haber declarado con una “importante presión mediática y de la policía”. La nueva versión de Guerrero, mucho menos lenguaraz y sin salpicar a nadie, se entendió dentro de la estrategia cerrada por todas las defensas que conlleva una especie de pacto de no agresión. Se trataba de evitar el sálvese quien pueda y que no hubiera peloteo de responsabilidades sobre el presunto fraude entre la veintena de ex altos cargos del Gobierno andaluz que se sientan en el banquillo, incluidos los expresidentes Chaves y Griñán.

El ex director general de Trabajo se enfrenta en esta pieza política a ocho años de cárcel y 30 de inhabilitación. Está imputado en otras junto a quien fue su chófer por malversar dinero público y la Fiscalía pide en ese caso 14 años de cárcel. Sus acusaciones contra Susana Díaz se producen en la antesala de la declaración de los expresidentes. Comenzará Griñán, posiblemente la semana próxima, y después lo hará Chaves.

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