juicio de la pieza política

Diez “cositas” que Guerrero dijo de los ERE y que indignan al banquillo de acusados

Una declaración en vídeo del ex director general de Trabajo en 2015 sitúa a los principales acusados políticos ante incómodas declaraciones sobre cómo manejaba los fondos públicos

Foto: El ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía Francisco Javier Guerrero. (EFE)
El ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía Francisco Javier Guerrero. (EFE)

El juicio de los ERE sigue avanzando a paso de tortuga. Aún no ha respondido a las preguntas de su abogado el primer citado, uno de los principales acusados, el ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero. Sí que fue el protagonista en el visionado de un vídeo con la declaración voluntaria que Guerrero hizo ante la jueza María Núñez Bolaños en octubre de 2015 y que supuso cambiar el paso de su estrategia judicial.

Semanas antes de aquella comparecencia, el ex director general de Trabajo concedió una entrevista al 'ABC' en la que aseguraba que Susana Díaz sabía de la trama de los ERE. Entonces, cuando pidió su declaración voluntaria, muchos pensaron que había puesto en marcha el ventilador. No fue así. Al término de aquella jornada, Guerrero salió y dijo: “Hemos estado hablando cositas”.

Este martes, por petición de la Fiscalía, se ha visto el vídeo de esta declaración. Todo se conocía, pero oírlo, asistir en primera fila al “show' de Guerrero”, como entonces dijo uno de los letrados del caso, fue muy incómodo para algunos acusados. Ahí van algunas de sus frases. Su abogado aseguró que, aunque no descarta introducir algunos matices, está previsto que Guerrero sí ratifique esta declaración ante el juez Juan Antonio Calle.

1. “Fui un gestor de ayudas sociolaborales con tres gobiernos”. Así arrancó su declaración Guerrero, director general de Trabajo desde 1999 a 2008, con tres consejeros distintos. Su objetivo era sumarse a las tesis, que comparten solo parte de las defensas, de que el sistema de ayudas en Andalucía era el mismo que el del Ministerio de Trabajo, que reguló ayudas similares con una orden publicada en el BOE en 1995. “Era un sistema garantista”, defendió Guerrero. “Hubo una época anterior en la que dábamos ayudas a empresas que no llegaron nunca a los trabajadores. No ha habido ninguna trama. Ahora si alguien no cobraba, venía a pedir explicaciones por la consejería”, defiende.

2. “Seguramente lo tuve que hacer alguna vez”. Es lo que admitió Guerrero que, una vez que suelta su versión, se somete a las preguntas de la Fiscalía Anticorrupción. Le preguntan por los conocidos como 'pagos cruzados' y sobre si daba órdenes a las aseguradoras de que con unas partidas se cubrieran otros pagos, por motivos de urgencia política, ocasionando graves desfases presupuestarios en los organismos públicos pagadores, primero el IFA y después la agencia IDEA. “Cada compañía aseguradora llevaba varias operaciones y sí, seguramente lo tuve que hace alguna vez”, concede.

3. “Había 6.300 personas cobrando las ayudas sociolaborales, era difícil que yo controlara en toda Andalucía”. Los fiscales insisten en preguntar quién vigilaba que estos beneficiarios de las ayudas sociolaborales no se daban de alta como autónomos, en la Seguridad Social, cobraban otra prestación o volvían a tener un contrato. El ministerio, apostillan, sí que controlaba todo esto. Quién vigilaba. “Yo no tenía ninguna inspección para controlar. Lo que sabía era lo que veían las compañías aseguradoras”, reconoce.

Guerrero defiende que no hubo intrusos, sino trabajadores de otras empresas que se metían en un expediente para ahorrar burocracia

4. “Lo que se pagaba de prejubilación daba para vivir”. Guerrero niega que con estas ayudas se pudieran montar empresas o comprar pisos. También descarta haber beneficiado a sabiendas a personas por su relación laboral, personal o afectiva. “Nunca fui consciente de que le hubiera dado una ayuda a alguien que no cumpliera los requisitos. Incluida mi suegra. Tenía el mismo derecho que los otros 6.300 trabajadores, porque fuera la madre de mi mujer no le iba a negar lo que no le he negado a nadie, tenía el mismo derecho”.

Según la documentación de la Guardia Civil, la suegra de Guerrero firmó dos pólizas que supusieron un desembolso a la Administración de 198.876 euros. Figuraba como intrusa en el ERE de la empresa SOS Cuétara y cobró 1.300 euros mensuales aunque nunca trabajó en esa fábrica.

5. “Soy funcionario desde que tengo 20 años (...) He vivido de mi sueldo con honestidad. No me he llevado dinero de nada, de nada, de nada. Estoy muy tranquilo”, es lo que repite Guerrero en uno de los momentos en los que se ve acorralado por la Fiscalía.

Cuando se le pregunta por las ayudas recibidas por el tándem de empresarios de la Sierra Norte de Sevilla Rosendo y Sayago, relacionados con el exconsejero y ex secretario general del PSOE de Sevilla José Antonio Viera, se acoge a su derecho a no declarar. En concreto, se le interroga sobre si hubo ayudas a empresas que fueron presentadas como aval a las entidades bancarias ante el vencimiento de préstamos y para pagar deudas con la Seguridad Social.

6. “Hay expedientes incompletos. Me consta que ha desaparecido documentación. Ha sido expurgada”, sostiene Guerrero en su declaración. “Había un mandato y un procedimiento, y siempre dentro de la legalidad. No entendería que una Administración pública le dé a un gestor suyo un sistema no legal para llevar a cabo su trabajo”, suelta en otro momento presentándose como un simple gestor sin capacidad política.

7. “Doña Carmen Martínez Aguayo dice que se siga con el procedimiento como se estaba llevando. Nos levantamos y nos fuimos”. El ex director general de Trabajo sostiene que se enviaron expedientes a la Intervención General desde que tiene “conciencia en el año 2000” y asegura que “se enviaba periódicamente un muestreo de expedientes”, no más de 30.

Diez “cositas” que Guerrero dijo de los ERE y que indignan al banquillo de acusados

Desvela además que acudió a una reunión convocada por Carmen Martínez Aguayo en 2005, que se sienta en el banquillo de los acusados y entonces era viceconsejera de Hacienda. Acudieron el interventor Manuel Gómez, el director general de Presupuestos, Antonio Lozano, el viceconsejero de Empleo, Agustín Barberá, y Guerrero.

“Doña Carmen Martínez Aguayo dice que se siga con el procedimiento como se estaba llevando. Nos levantamos y nos fuimos”. Esta es la versión de Guerrero. Cuando trascendió esta reunión, la exconsejera no la negó, al revés, certificó que preguntó y nadie habló de menoscabo de fondos públicos, por lo que no pudo actuar. La jueza pregunta por qué sigue todo igual. “Les pareció correcto. Dejamos claro que Empleo no estaba metiendo deuda o mermando las cuentas del IFA. No se está causando quebranto al IFA”, explica. Aunque en la agenda del interventor no aparece era reunión, Guerrero insiste en que “no era secreta”.

Guerrero admite que es normal para él firmar papeles sin leerlos y señala roces entre Empleo e Innovación, que paralizaron las ayudas año y medio

8. “El IFA/IDEA devengaba créditos concedidos por esta empresa pública a ‘mi cuenta’, con la partida del 31.L”. Guerrero desvela con naturalidad supuestos chanchullos e irregularidades. Da a entender que las empresas públicas que pagaban los ERE utilizaban este dinero para tapar otros agujeros. “Esto nos dio alguna discusión. La iniciativa la tenían ellos y la cancelación de sus préstamos no se discutía. Yo me enteraba después del verdadero estado de las cuentas”, sostiene. Desvela además que cuando las competencias del IFA salieron de Empleo a Innovación, esta nueva consejería “tuvo un año y medio las ayudas paralizadas porque el nuevo director general se negó a firmar convenios. Y el que tenía a los trabajadores en la puerta era yo”, se queja.

9. “Si hubiera que leer todo lo que he firmado en estos años, estaría todavía sin firmar una gran parte”. Así de categórico se muestra Guerrero después de que los fiscales le pasen papeles que dice no recordar.

En otro momento, cuando se le pregunta si considera que las transferencias de financiación, el mecanismo de pago de los ERE, eran ajustadas a derecho, elude responder. “No soy yo quien tiene que decir eso. Creo que era discrecional y se podía haber hecho de otra manera, pero en el momento me pareció un sistema de trabajo normal como cualquier otro”.

10. “No, no todo el mundo era igual”. ¿Por qué algunos prejubilados tenían rentas vitalicias y otros no, por qué unos trabajadores de empresas en crisis se acogieron a estas ayudas y otros no tuvieron noticias?, insiste una y otra vez la Fiscalía, hasta llevarse el reproche de la jueza Núñez Bolaños. Guerrero admite que “no había criterio fijo y objetivo”, las pólizas las negociaban los comités de empresa con los sindicatos y la Junta pagaba lo que le llegaba. Cada ayuda era individual al trabajador. Y no, no todos eran iguales.

El estallido del secretario judicial

De momento, el que más está trabajando en el juicio de los ERE es el secretario judicial, responsable de leer todo lo que pide la Fiscalía Anticorrupción, con consentimiento del juez. Este martes, el funcionario ya no pudo más y estalló. Las peticiones colmaron su paciencia. Discrepó de que se lean las preguntas de los fiscales que Guerrero no contestó en declaraciones anteriores. "Yo también tengo derecho a parar, me estoy quedando afónico, no soy una máquina", dijo colérico.

Las preguntas de los fiscales en declaraciones anteriores llevaron al juicio frases sobre Guerrero como que "un cocainómano no tendría la capacidad mental del declarante", su aseveración de que "no sabe ni dónde se compra la droga" y su confesión sobre que él es de "fumar Marlboro y de un gintónic de Beefeater de postre".

Andalucía

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