fin de las primarias

Pedro Sánchez se anota una victoria clave en Andalucía: controlará Almería capital

El secretario general del PSOE dobla el pulso a Susana Díaz y los sanchistas ganan las primarias a la secretaría local, un tanto que suman a la victoria de otro crítico en Cádiz

Foto: Susana Díaz y Pedro Sánchez, en un desayuno informativo en Sevilla en junio de 20016. (EFE)
Susana Díaz y Pedro Sánchez, en un desayuno informativo en Sevilla en junio de 20016. (EFE)

Pedro Sánchez ya tiene quien le invite a Andalucía. Podría parecer un asunto menor y no lo es. Son islas, pero ahí están. La corriente sanchista se ha alzado con una victoria en las primarias y Fernando Martínez, secretario de Memoria Histórica en la ejecutiva federal, venció como secretario local del PSOE en Almería capital. Sánchez cierra con este triunfo unas primarias que han sido largas y tensas en toda España.

En Andalucía, los susanistas se han fajado para no ceder poder. Casi consiguen expulsar a los sanchistas de todos los cargos orgánicos. Almería capital se convierte en el principal revés. “El bastión del sanchismo en Andalucía”, como celebró en su cuenta de Twitter el diputado Odón Elorza, que recientemente vivió un sonoro enfrentamiento con el PSOE andaluz después de que le reprocharan haber denostado a Andalucía en un programa de televisión.

La victoria de los sanchistas en la capital almeriense no ha sido ninguna sorpresa, aunque han peleado voto a voto. El candidato de Susana Díaz, portavoz municipal en el ayuntamiento y senador, Juan Carlos Pérez Navas, logró 280 votos frente a los 299 del ganador, según la nota oficial. Ya las primarias provinciales estuvieron muy reñidas. Entonces, el candidato de Sánchez logró 278 votos frente a los 181 de José Luis Sánchez Teruel, que no obstante se unió a una tercera vía (160 votos) y logró así perpetuarse en el poder provincial.

La brecha con Andalucía Oriental

Almería, junto a Cádiz, es una de las provincias donde hay más críticos con Susana Díaz. La capital en Andalucía Oriental, fortín del PP, se ha convertido en una de las asignaturas pendientes del PSOE andaluz. Susana Díaz ha intentado atajar esa brecha, que no ha hecho más que agravarse en los últimos tiempos.

Su estreno como presidenta no fue acertado con esa provincia, quizá la que menos apego siente desde siempre a la Junta de Andalucía y más lejanía muestra con su capital política, Sevilla. En 2013, Díaz recibió el reproche de la Cámara de Comercio y de la Confederación de Empresarios de Almería por la falta de peso político en el Gobierno andaluz y por la escasa inversión de la Junta. Desde entonces, intentó arreglarlo. En sus sucesivos gobiernos sí que ha incluido cuota almeriense, y su campaña electoral, en 2015, la arrancó en esa capital. Sin embargo, allí su tirón sigue siendo mucho menor que en otras provincias, incluidos los militantes socialistas.

Los sanchistas apenas controlan islas en Andalucía, pero creen que es el principio para ganar terreno frente a Susana Díaz

Susana Díaz no puede presumir de tener del control omnipotente del PSOE andaluz, como ordenó a los suyos conseguir, pero casi. Los candidatos oficialistas vencieron en todas las provincias, aunque en algunas hubo desgarros internos que quienes conocen al partido vaticinan que se pueden convertir en heridas problemáticas a largo plazo.

Los sillones institucionales

Pese a la bronca, los líos de censo y el pataleo de los afines a Sánchez, los ocho secretarios provinciales son de Susana Díaz. Eso sí, tuvo que integrar en Córdoba, donde en el último minuto surgió una lista alternativa a la oficial. El presidente del Parlamento andaluz, Juan Pablo Durán, planeó su relevo con Antonio Ruiz, presidente de la diputación, pero la pelea fue sonada. Como número dos tuvieron que integrar a Rafaela Crespín, que plantó cara de forma inesperada. Ese gestó le valió ser cesada como delegada del Gobierno de la Junta en Córdoba. El cambalache de sillones institucionales para los cargos orgánicos sigue siendo normal en Andalucía. Un detalle, cinco de ocho secretarios provinciales del PSOE andaluz son presidentes de diputación.

En Sevilla capital, los afines a Sánchez se han hecho con el control de cinco de las 11 agrupaciones locales, otro símbolo

También han celebrado por todo lo alto los sanchistas haber logrado cinco de las 11 agrupaciones de Sevilla capital. El sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, en la ejecutiva federal de Sánchez y uno de los que mantienen peor relación con la cúpula del PSOE andaluz, tiene mucho que ver en esta victoria. El principal referente del sanchismo en Andalucía sigue siendo el alcalde de Dos Hermanas (Sevilla), Quico Toscano, presidente de un comité federal donde los socialistas en el puente del mando del PSOE-A han perdido mucho peso.

Otro revés: Cádiz

En Cádiz capital, uno de los únicos puntos de Andalucía donde Susana Díaz perdió las primarias del partido frente a Pedro Sánchez, también se ha hecho con el poder el portavoz municipal, Fran González. Este repite pese al interés de la secretaria general por relevarlo y la apuesta del aparato por una candidata alternativa que se quedó con el 38% de los votos. Aunque en la ejecutiva del PSOE andaluz tachan de pírricas estas victorias del sanchismo, tampoco niegan que pueden complicar la elección de candidato en las municipales en las capitales donde no controlan el aparato.

Mientras, Susana Díaz se empeña en marcar su perfil propio, desde la presidencia de la Junta de Andalucía, en temas políticos clave como la financiación o Cataluña. Son muchas las voces que no ocultan la preocupación por la brecha que sigue existiendo entre la andaluza y Pedro Sánchez. “Es una cuestión de tripas”, admite un miembro del Gobierno de Díaz. La fractura es más relevante en pleno debate territorial y cuando, por primera vez en muchos años, la presidenta de Andalucía no estará en la campaña de las elecciones catalanas. Mientras que Ferraz estrecha lazos con el PSC, el PSOE andaluz sigue perdiendo posiciones y retrocediendo en el puente de mando del partido.

Mientras el PSOE andaluz no deja de retroceder en el puente de mando del partido, el PSC se hace con posiciones clave en pleno debate territorial

Tras perder estrepitosamente las primarias, Susana Díaz anunció que enterraba el hacha de guerra y decidió blindar su poder en Andalucía. Los socialistas más veteranos confiaron en que el tiempo curaría las heridas. No ha sido así. Ferraz insiste en que ella es “una más” y niega la relevancia de la presidenta de Andalucía, la principal comunidad en manos socialistas. Esa estrategia del ninguneo es la misma que ella practica. Pedro Sánchez no ha vuelto a Andalucía desde el congreso regional del partido, donde no lo pasó nada bien. No lo invitan. Díaz elude que le acompañe en actos tan significativos como el 4-D, donde los socialistas andaluces por primera vez en cuatro décadas se disponen a echar el resto en pleno desafío territorial.

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