tras la fractura en cataluña

Podemos Andalucía no quiere seguir bajo la tutela de Pablo Iglesias

Las negociaciones entre la cúpula andaluza y la estatal para lograr un CIF propio y mayor autonomía en las finanzas y las listas electorales no satisfacen a Teresa Rodríguez

Foto: Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez. (EFE)
Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez. (EFE)

Las negociaciones abiertas entre Podemos Andalucía y la cúpula estatal para dotar de CIF propio al partido en la comunidad andaluza han encallado. Tras los contactos de las últimas semanas, la dirección de Teresa Rodríguez admite que la oferta del secretario de Organización, Pablo Echenique, es “insuficiente” respecto a las demandas aprobadas de forma unánime por el consejo ciudadano andaluz. La organización andaluza propone un partido libre de tutelas y reclama autonomía en las finanzas, control sobre su censo, capacidad para fijar alianzas o prioridades políticas y listas electorales. Ante todo, un CIF propio andaluz que le permita personalidad jurídica y fiscal propia.

Los contactos de los últimos días con la nueva dirección de Pablo Iglesias alejan un acuerdo. El pasado 22 de marzo, Teresa Rodríguez auguró que “en días” el partido alcanzaría un acuerdo para tener “capacidad de financiación plena”, con la condición, eso sí, de destinar una parte de las finanzas a una “bolsa de solidaridad” entre territorios. La oferta de la cúpula estatal de Podemos ha quedado, sin embargo, muy por debajo de esta aspiración. El secretario de Organización, Pablo Echenique, de la corriente Anticapitalista de Teresa Rodríguez, choca con esta demanda y sólo llega a plantear una especie de ‘cesión’ de competencias pero no permite un traspaso pleno, explican fuentes del consejo ciudadano andaluz.

Pablo Echenique. (EFE)
Pablo Echenique. (EFE)

Con todo, lo más complicado es la reivindicación de un CIF propio, como tiene el PSOE andaluz y por debajo del modelo federado de Izquierda Unida, algo que Iglesias descarta de forma frontal. Fue una de las promesas como candidata a la secretaría general de Teresa Rodríguez en unas primarias en las que arrasó. El consejo ciudadano andaluz aprobó además por unanimidad una resolución, el pasado 19 de enero, en la que reivindicaba ante Vistalegre II “medidas concretas de descentralización y respeto a la autonomía de los territorios”. Fue el primer choque. Pablo Iglesias aprobó un modelo de partido muy por debajo de las aspiraciones de Teresa Rodríguez. La dirigente andaluza advirtió de que tenía “un imperativo de los inscritos” y pidió diálogo, a la vez que amenazaba veladamente con una ruptura unilateral: “Sí o sí lo vamos a aplicar”.

Fractura en Cataluña

La mano tendida y la oferta de negociar por cauces pacíficos siempre ha sido ‘marca’ de la secretaria general de Podemos Andalucía pero en su equipo admiten que la paciencia comienza a agotarse. “Va a ser mucho más difícil de lo que nos gustaría”, admite uno de los portavoces que ha negociado con Echenique. “Está siendo duro”, agregan. De fondo, está la ruptura de Podem con el partido de Ada Colau en Cataluña y la tensa negociación, reconducida en el último minuto, con En Marea en Galicia. Pablo Iglesias puede tener en los territorios un problema mucho más grave de lo que la cúpula estatal admite y Andalucía no piensa quedarse atrás.

La dirección andaluza de la formación morada explica que ellos ya han cedido en aspectos que eran clave. Teresa Rodríguez elude a toda costa públicamente plantear una batalla o un pulso directo a Iglesias. Teme la erosión del partido en este trance pero los suyos admiten que la dirección estatal tiene que empezar a ceder el control y mover ficha. En una primera fase, Podemos Andalucía analizó con minuciosidad las reivindicaciones que cabían en el modelo organizativo y de partido aprobado en Vistalegre II. Pese a que consideran que es un marco demasiado centralista, ese fue el primer paso, y ni siquiera en ese espacio ha sido posible el encuentro.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

La dirección andaluza entiende que también, según ese documento, podrían alcanzar la capacidad jurídica plena. Se han abierto varias comisiones o mesas de trabajo y ni siquiera en lo más básico, la autorización para un CIF andaluz, se logran acuerdos definitivos, admiten quienes se sientan en esas mesas. La adaptación del modelo de partido choca con una visión demasiado centralista desde Madrid. Desde la dirección del partido en Andalucía admiten que hay un plano más político al que están dispuestos a renunciar de momento y supeditarlo a que el partido “clarifique” su modelo de Estado en una ponencia de debate sobre cuál es el modelo de España que defiende la formación morada. Pero, a cambio, reclaman ajustes ya en lo organizativo.

En paralelo, la confluencia de IU y Podemos en Andalucía, presidida por la buena relación de Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, está a la espera y ambos debates permanecen separados. El coordinador general de IU pidió, tras las primarias de Podemos, acelerar la interlocución para “sumar un verdadero bloque de izquierdas”. “No entramos en sus debate internos. Ellos sabrán como se organizan”, señalan desde la dirección de IU.

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