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Feijóo pasará a la oposición del "váyase, señor Sánchez" tras su primera crisis como líder
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Nueva estrategia del PP

Feijóo pasará a la oposición del "váyase, señor Sánchez" tras su primera crisis como líder

Génova cree que la bajada de las penas por sedición castigará a los barones socialistas en las elecciones de mayo. Relanzará el plan económico en el comité del 14 de noviembre

Foto: El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Eliseo Trigo)
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. (EFE/Eliseo Trigo)
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El próximo día 1 de noviembre se cumplen siete meses desde que Alberto Núñez Feijóo se hizo oficialmente con las riendas del PP en el congreso de Sevilla. También es el Día de Todos los Santos. La semana que termina ha puesto a prueba la paciencia del líder de los populares. Quizás la recuerde como la peor desde que dejó Galicia. Los que han hablado con él en las últimas horas le han visto tranquilo pero preocupado por las críticas. "Quieren que haga en 14 meses lo que otros han hecho en diez años", ha llegado a decir. Es desconfiado por naturaleza, aseguran los suyos, pero admiten que el "cinismo" de Pedro Sánchez le ha superado. En su esquema de Estado no encaja que "un presidente del Gobierno mienta", lamentan desde su equipo, donde trasladan que "no daba crédito cuando escuchó a Sánchez dar por cerrado el pacto para renovar el CGPJ". "Mintió", reiteran categóricos.

En Génova niegan las declaraciones del ministro de Presidencia, Félix Bolaños, sobre que ya había una fecha para anunciar el acuerdo PSOE-PP. Su versión es que faltaban flecos por cerrar y una fórmula sobre el sistema de elección de los jueces que contentase a las dos partes. Papel mojado en apenas 24 horas. La guerra, a partir de ahora, se lidiará otra vez entre los vocales conservadores y progresistas para la renovación del Tribunal Constitucional. Cada partido moverá a los suyos. El PP quiere mantener prietas las filas y que no se ceda ante la Moncloa para cambiar a los dos magistrados que le corresponde nombrar al CGPJ.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibe al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo (d). (EFE/Sergio Pérez)

En lo político, el plan de Feijóo es hacer de la necesidad virtud y convertir la rebaja de las penas por sedición en un arma electoral de cara a las municipales y autonómicas de mayo de 2023. Los populares apretarán para que los barones críticos con los acuerdos con ERC, como Emiliano García-Page, se pronuncien sobre el "nuevo indulto" a los independentistas. Trasladar la convulsión que sufrió estos días el PP a las filas socialistas. El 14 de noviembre, si no hay cambios de agenda, se celebrará un Comité Ejecutivo Nacional donde Feijóo reconducirá la estrategia. El resumen del mensaje podría ser "sedición y recesión". La dirección quiere volver a centrar el debate en lo económico. Las previsiones son malas y el PP sabe que en ese discurso juega con ventaja. Lanzar propuestas sociales que confronten con Moncloa y evidenciar que "es necesario cambiar al presidente". "Los españoles deben saber que el problema es él, no el PSOE".

En esta línea, desde el partido insisten en que Génova debe "visualizar" su comité de expertos o asesores para dar imagen de solvencia ante los ciudadanos. La Moncloa intenta hacer una caricatura de Feijóo con sus últimas equivocaciones y los parlamentarios consultados piden "ampliar el círculo del presidente". "No puede trabajar con las mismas personas con las que lo hacía en la Xunta", lamentan, mientras advierten de que "Madrid no es Galicia y han tardado en darse cuenta". Desde que Feijóo se reunió con Sánchez tras la dimisión del presidente del Supremo, Carlos Lesmes, el debate interno sobre la conveniencia de cerrar un pacto sobre el CGPJ estuvo presente. En aquel momento, la mayoría de los cargos del partido apoyaba aprovechar "la ventana de oportunidad" y zanjar la reforma del Poder Judicial.

Eran conscientes de que "nos van a engañar, pero hay que dejarse". Cada día que pasaba había menos opciones de lograr fumata blanca. Félix Bolaños y Esteban González Pons intentaban mantenerse en una cápsula, pero el lunes pasado, con la sedición en los titulares, la atmósfera se contaminó. En los territorios, la preocupación se disparó. Las bases alertaban de que los militantes no entendían que se diese oxígeno a Sánchez mientras se volvía a entregar a las exigencias del soberanismo. El barómetro de El Confidencial recogía un frenazo del efecto Feijóo. En dos semanas, el presidente del Gobierno había recortado a la mitad la distancia con el PP. El nerviosismo se apoderó de la dirección.

Foto: Pedro Sánchez escucha la intervención de Alberto Núñez Feijóo, durante el pleno del Senado. (EFE/Fernando Alvarado)

La Moncloa olió sangre y remató. La número dos del PSOE, María Jesús Montero, lanzó el señuelo de la sedición en el Congreso. Había que dinamitar el crédito de Feijóo como hombre de Estado. Sabían que el PP no aguantaría el órdago de Sánchez comprometiéndose públicamente a rebajar las penas a los independentistas mientras esperaba estrechar la mano de Feijóo. La operación estaba en marcha: equiparar al gallego con Pablo Casado, expulsarle del centro y acusarle de ponerse de rodillas ante la "derecha más dura".

Los más veteranos alertan de que no se debe caer en esta trampa porque lo que puede hacer al PP ganar holgadamente las elecciones es el voto del centro. "Sánchez nos va a llevar con el cuchillo en la boca todo un año y Feijóo no se maneja bien en ese terreno", apunta un dirigente popular que aconseja no abandonar el perfil institucional pese a las críticas: "Debe evitar los bandazos. Tomar una decisión y mantenerla presione quien presione". Génova seguirá apostando por los pactos de Estado, pero marcará la línea roja que se sobrepasó con el CGPJ. "Reforzaremos las cautelas con Sánchez. Él es el problema".

Esta crisis también ha removido las cenizas de la anterior. Isabel Díaz Ayuso fue de las primeras en abanderar que no se pactase el CGPJ. En la inauguración de las jornadas España a examen de El Confidencial alertaba al presidente de su partido que "Sánchez no es de fiar". El viernes se lo trasladó directamente al líder del PP. Consideraba una "barbaridad" la negociación. Feijóo habló después con el resto de barones. No se les pidió opinión, según relatan algunos de los interpelados, se les comunicó la decisión y la estrategia que pasaba por tener una sola voz. "Si Feijóo llama, no se discute. Se ha ganado nuestra confianza", apuntala un presidente autonómico. Hacia quien hay cierto recelo es con la presidenta madrileña. La acusan sus colegas de tener demasiado protagonismo. "A Moncloa solo podemos llegar unidos", recuerdan mientras cierran las heridas de la primera crisis de la era Feijóo.

El próximo día 1 de noviembre se cumplen siete meses desde que Alberto Núñez Feijóo se hizo oficialmente con las riendas del PP en el congreso de Sevilla. También es el Día de Todos los Santos. La semana que termina ha puesto a prueba la paciencia del líder de los populares. Quizás la recuerde como la peor desde que dejó Galicia. Los que han hablado con él en las últimas horas le han visto tranquilo pero preocupado por las críticas. "Quieren que haga en 14 meses lo que otros han hecho en diez años", ha llegado a decir. Es desconfiado por naturaleza, aseguran los suyos, pero admiten que el "cinismo" de Pedro Sánchez le ha superado. En su esquema de Estado no encaja que "un presidente del Gobierno mienta", lamentan desde su equipo, donde trasladan que "no daba crédito cuando escuchó a Sánchez dar por cerrado el pacto para renovar el CGPJ". "Mintió", reiteran categóricos.

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