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La fina línea en la que se mueve un detective: hasta 100.000€ por una declaración de la renta
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Los delitos informáticos están de moda

La fina línea en la que se mueve un detective: hasta 100.000€ por una declaración de la renta

Investigan, sobre todo, infidelidades y posibles fraudes laborales. Para ello se valen de los seguimientos y la información que recopilan, pero no todos los mecanismos son válidos

Foto: Uno de los detectives entrevistados con la cámara de vídeo que utiliza en los seguimientos. (Foto: Guillermo Martínez)
Uno de los detectives entrevistados con la cámara de vídeo que utiliza en los seguimientos. (Foto: Guillermo Martínez)
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Hasta 100.000 euros le han ofrecido a Ignacio de las Heras, detective privado, por conseguir la declaración de la renta de una persona. La petición que le llegó a Alejandro Romero fue algo diferente, cuando una potencial clienta quiso investigar la infidelidad de su marido. Ella se sabía engañada, incluso conocía el nombre y los apellidos de la tercera persona. Ahora quería ubicar su domicilio. Ambos, eso sí, son ejemplos que muestran cómo ha cambiado el trabajo de los detectives, y las ilegalidades o misiones poco éticas que los clientes les piden.

Lejos de presentarse con una gabardina, lupa y un periódico con dos agujeros para observar sin que sean observados, la labor de los detectives privados actuales se basa en los seguimientos y la recopilación de información. Para eso se valen de cámaras de vídeo, también ocultas, micrófonos, prismáticos e incluso balizas, aunque su uso esté restringido. En el maletero del coche, normalmente con las lunas tintadas, llevan lo imprescindible: ropa de recambio, gafas de sol, una gorra, agua, el depósito lleno, dinero en efectivo y algo de picar, que nunca se sabe lo que deparará un seguimiento.

Foto: Imagen de un grupo de cámaras de videovigilancia. (EFE/Andy Rain)

Alicia Lerma, directora de Indicios Detective, recuerda una de sus experiencias más extravagantes: "Una mujer nos contactó desde Galicia para saber si su marido, que apagaba el móvil a unas horas determinadas, había recaído en el alcohol. Después de permanecer varios días en su portal y no reconocer a nadie con sus características, nos percatamos que el hombre salía vestido de mujer. Ese era el secreto que no quería contarle a su esposa".

Cualquier investigación debe ser legítima, es decir, que haya relación entre el demandante y el investigado, ya sea personal o laboral, o por imperativo judicial. Tal es el interés que hay por contratar sus servicios, que a veces puede ser hasta cruzado. Así lo relata Lerma: "En Madrid nos conocemos casi todos, y una vez informando sobre una persona vimos que esa misma persona también había contratado a otro detective, y nos reconocimos. Claro, no se lo pudimos contar a nuestros clientes porque hay secreto profesional".

placeholder Un móvil escondido detrás de un marco de fotos. (Foto: G. M.)
Un móvil escondido detrás de un marco de fotos. (Foto: G. M.)

Ella ha estudiado criminalística y sabe bien qué peticiones transgreden la ley. "Es normal que los clientes intenten comprarte ofreciendo más dinero por hacer algo ilegal, como entrar en el móvil de alguien a leer sus conversaciones", añade la detective. En realidad, nada hay escrito sobre el dinero que cuestan las investigaciones que sí pueden llevar a cabo: pueden suponer un desembolso desde 300 hasta 10.000 euros, cifra Lerma. Y sigue: "Yo he tenido que decir un no rotundo a encargos como poner cámaras en domicilios privados o acceder a portátiles".

El cliente, investigado también

Los detectives privados también deben investigar a los clientes cuando la historia no cuadra del todo. "Hay que tener cuidado porque mucha gente te lo vende como que es la pareja de alguien y quiere saber lo que hace y dónde está, cuando realmente esa persona tiene una orden de alejamiento o sentencia condenatoria por violencia de género", desarrolla la detective madrileña. Por ello, se valen de la ayuda de la Policía Nacional para que confirmen si pueden ejecutar ese servicio.

Ignacio de las Heras, integrante de Detectives de las Heras, comenta desde Barcelona que muchos clientes realizan peticiones que tan solo se podrían llevar a cabo con una orden judicial. "En el tema de las pensiones, por ejemplo, algunas personas quieren obtener la vida laboral de su expareja para saber si está trabajando y así reducir la cuantía, pero, aunque nosotros tengamos algún confidente o contacto, no podemos proporcionar ese documento porque sería revelación de secretos", se explaya.

placeholder Micrófono y grabadora con hasta un mes y medio de autonomía. (Foto: G. M.)
Micrófono y grabadora con hasta un mes y medio de autonomía. (Foto: G. M.)

Su despacho, habilitado por la Policía Nacional, tiene principio de veracidad en el caso de que algunas de sus investigaciones formaran parte de algún proceso judicial. Así, condecorados por el Ministerio del Interior hasta en cuatro ocasiones, en Detectives de las Heras también conocen sus límites: "Hubo una empresa que quería el documento 347 de una compañía de la competencia, es decir, su relación de clientes y proveedores por encima de los 3.000 euros. Eso es un atajo o camino ilegal que nosotros no podemos ayudar a transitar", ejemplifica.

En algunos casos concretos, las ofertas por conseguir la declaración de la renta de una persona han ido desde los 60.000 hasta los 100.000 euros, "pero cuando tienes los conceptos claros, son barbaridades a las que hacemos caso omiso", asegura De las Heras.

placeholder La baliza, pegada al coche, que indica al detective dónde se encuentra el automóvil en todo momento. (Foto: G. M.)
La baliza, pegada al coche, que indica al detective dónde se encuentra el automóvil en todo momento. (Foto: G. M.)

Alejandro Romero, socio de Aldebarán Detectives, confirma que las peticiones relacionadas con los delitos informáticos están a la orden del día: "Mucha gente quiere hackear los correos de otras personas, sus chats de WhatsApp o contraseñas de redes sociales para buscar los trapos sucios de alguna persona que les cae mal. Aunque existen herramientas para poder llegar a hacer algo así, nosotros no podemos hacerlo como detectives privados, y sería un delito si no hay orden judicial". La cosa va a más cuando otras peticiones versan sobre la obtención de datos bancarios o médicos de un individuo.

Detectives que infringen la ley

Tal y como comentaba Lerma, Romero también se ha encontrado con algunos casos en los que primero se ha tenido que cerciorar de quién era el cliente. "Un chico quería localizar a una antigua amiga y decía que de joven estuvo muy enamorado de ella y que la había perdido la pista. Esto no tiene por qué ser ilegal de por sí, pero le dijimos que, en el caso de encontrar a la chica, sería ella quien tendría que consentir que le proporcionáramos esa información al interesado", ilustra este detective asentado en Madrid. Él cifra en hasta 10.000 euros lo que le han llegado a ofrecer por un dato concreto de la declaración de la renta de una persona.

Lerma, por su parte, afirma que hay al menos un compañero en la capital que sí ha realizado alguna vez este tipo de peticiones ilegales. "Si Seguridad Privada, que es el organismo que nos regula y nos inspecciona todos los años, no hace nada, nosotros tampoco podemos hacer mucho al no haber pruebas", relata la integrante de Indicios Detectives. Romero, aunque sostiene haber colaborado con muchas otras agencias del sector, agrega que "este tipo de cuestiones suelen permanecer de puertas para adentro".

placeholder Agujero en el marco de fotos que esconde un móvil grabando. (Foto: G. M.)
Agujero en el marco de fotos que esconde un móvil grabando. (Foto: G. M.)

Aunque profesionales en su campo, a los tres investigadores privados les han pillado en alguna ocasión. "Tú te das cuenta cuando una persona te ha visto, y con la más mínima sospecha abandonas la zona. Al final nunca sabes con certeza si el investigado ha confirmado que le estás siguiendo o si se ha quedado con la duda", dice Romero.

Lerma incide en que hay investigados que pueden pensar que están siendo seguidos por un detective. "Miran mucho a los lados, saben que antes ya han tenido un detective o hacen maniobras de conducción para ver si le siguen o no. Yo creo que al 99% de nosotros nos han pillado alguna vez, bien porque al caso había que dedicarle muchos días o era muy difícil seguir a una persona sin ser visto", concluye la integrante de Indicios Detectives.

Hasta 100.000 euros le han ofrecido a Ignacio de las Heras, detective privado, por conseguir la declaración de la renta de una persona. La petición que le llegó a Alejandro Romero fue algo diferente, cuando una potencial clienta quiso investigar la infidelidad de su marido. Ella se sabía engañada, incluso conocía el nombre y los apellidos de la tercera persona. Ahora quería ubicar su domicilio. Ambos, eso sí, son ejemplos que muestran cómo ha cambiado el trabajo de los detectives, y las ilegalidades o misiones poco éticas que los clientes les piden.

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