El Gobierno volverá a explorar un acercamiento a Cs en otro giro al centro
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EN EL ARRANQUE DEL CURSO

El Gobierno volverá a explorar un acercamiento a Cs en otro giro al centro

Con Bolaños en el Ejecutivo, principal interlocutor en la etapa de pactos entre Ciudadanos y Moncloa, Arrimadas da por hecho que septiembre arrancará con gestos para ampliar el abanico de socios

placeholder Foto: La líder de Cs, Inés Arrimadas. (EFE)
La líder de Cs, Inés Arrimadas. (EFE)

La remodelación del Gobierno y el arranque del nuevo curso, que Pedro Sánchez considera una nueva etapa en la legislatura, tendrá consecuencias en el Congreso. En septiembre arrancará la negociación presupuestaria con los grupos y la intención del nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, es ampliar el abanico de socios del Ejecutivo. La mayoría de la investidura está relativamente consolidada (a pesar de las continuas advertencias de PNV y ERC por la actitud de soberbia y falta de diálogo a la hora de pedir apoyo), pero Moncloa insiste en tener más vías abiertas. Ciudadanos volverá a ser una opción para el PSOE, según confirman fuentes socialistas del Ejecutivo.

El partido de Inés Arrimadas también da por hecho que el Gobierno intentará volver a tender puentes con un doble interés: un nuevo giro a posiciones centristas tras la concesión de los indultos, el reinicio de la mesa de negociación con la Generalitat y el congreso federal que preparará el PSOE para el siguiente ciclo electoral, que con seguridad empezará en Andalucía. A esta ‘necesidad’ de los socialistas se une la figura de Bolaños, el hombre que siempre estuvo al frente de la interlocución con el partido naranja en los meses de crisis sanitaria y que, junto a Carmen Calvo, consiguió cerrar el apoyo de Ciudadanos en todas las prórrogas del estado de alarma.

El partido naranja estableció contactos directos con Moncloa, a diferencia de otros grupos parlamentarios, porque, entre otras cosas, la sintonía con Adriana Lastra en el Congreso era y es casi nula. Por ese motivo, la interlocución fue en todo momento entre el partido y la vicepresidencia primera, y muy especialmente con el secretario general de la Presidencia, entonces Félix Bolaños. Arrimadas estaba al tanto de lo que se hablaba, pero las conversaciones (a veces telefónicas y otras presenciales) se producían a menudo con su entonces mano derecha, Carlos Cuadrado, ahora defenestrado por la fallida operación de la moción de censura en Murcia.

Foto: El nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. (EFE)

En el partido, reconocen que aquel fue probablemente el mejor momento de las relaciones entre Ciudadanos y PSOE después de años en que se produjo una voladura de puentes absoluta, aún con Albert Rivera al frente. Desde hacía mucho tiempo, la confianza entre líderes era inexistente e incluso estuvo en duda la cordialidad. Los números dos, José Manuel Villegas y José Luis Ábalos, también aparcaron el diálogo tras varios episodios polémicos en el Congreso (incluida la revelación de una conversación privada, que además Ciudadanos desmintió).

La llegada de Arrimadas a la presidencia tras la debacle del 10-N y la estrategia de volver a los orígenes como partido de centro, capaz de entenderse a izquierda y derecha, se adelantó por culpa de la pandemia. Ciudadanos encontró un hueco para hacer valer sus 10 escaños y emprendió una etapa de negociación con el Gobierno, a pesar de que Unidas Podemos formaba parte de la coalición. Es cierto que las conversaciones con los morados eran casi inexistentes y que el mensaje político siempre fue, además del de utilidad en un momento complicadísimo para la población, alejar al máximo a otros socios del Gobierno como ERC y EH Bildu. El entendimiento se frustró en la negociación presupuestaria, cuando finalmente salió adelante el acuerdo con los republicanos catalanes y la izquierda 'abertzale'.

placeholder Félix Bolaños. (EFE)
Félix Bolaños. (EFE)

Bolaños también apostó hasta el final por un entendimiento con los naranjas, aunque en el Gobierno sabían perfectamente que Ciudadanos y ERC eran incompatibles: o uno o el otro. En todo caso, aunque ganó la vía de Pablo Iglesias (que siempre prefirió apoyarse en el bloque de la investidura), las conversaciones y el intercambio de papeles entre la formación y Moncloa llegaron casi hasta el final.

Hace escasos días, el nuevo ministro de la Presidencia reconocía en TVE que le gustaría que Ciudadanos “continuara con el espíritu de utilidad que tuvo durante la alarma” y que “intentaría buscar pactos y tender la mano”. La ronda con todos los portavoces parlamentarios (breve y sin ningún avance concreto) que Bolaños emprendió el jueves pasado era una iniciativa general, pero en Cs aseguran que pudieron constatar una actitud diferente y que en los próximos meses esperan gestos más marcados.

“Los indultos lo cambiaron todo”

Lo que parece difícil es que el partido de Arrimadas vuelva a esa senda pactista. Los indultos, afirman, lo cambiaron todo. Y el resto de pasos dados por el Ejecutivo, también. “Tendría que verse una enmienda a la totalidad”, explican, dando por hecho que no llegará, teniendo en cuenta que la mesa de doble negociación Gobierno-Generalitat arrancará en unas semanas.

Además, en Ciudadanos reconocen que tomaron nota tras la pasada negociación presupuestaria. “Ya estamos aprendidos y no caeremos en los mismos errores”, reflexiona un dirigente de la cúpula. La formación sabe que, en su nueva apuesta por el rearme ideológico hacia el liberalismo, no puede descuidar las líneas estratégicas. Y el equilibrio será complicado. Distintas fuentes cercanas a Arrimadas aseguran que su posición será la de utilidad y la de la centralidad, pero, al tiempo, insisten en que la prioridad es que Sánchez termine su etapa en la presidencia, precisamente por los socios de que se ha rodeado (Podemos, dentro del Gobierno, y la izquierda independentista catalana y 'abertzale', en el Congreso). “Mucho tendrían que cambiar las cosas para volver a llegar a algún acuerdo”, insisten en el equipo de la presidenta, descartando casi por completo volver a una posición como la de la alarma.

Foto: Los presos del 'procés' al salir de la cárcel tras los indultos. (EFE)

Cosa distinta son los acuerdos programáticos en el Congreso, donde Ciudadanos quiere hacer valer esa posición liberal en todas sus vertientes. Y eso pasa necesariamente por distanciarse de PP y Vox, y coincidir en votaciones con el PSOE. Por eso, aseguran que seguirán apoyando las leyes de carácter social impulsadas por el Ejecutivo, como fue la de eutanasia (populares y ultras recurrieron al Tribunal Constitucional) o como podría ser la de memoria democrática cuando la estudien a fondo. De igual manera, se opondrán a otros asuntos como el decreto de los interinos, una propuesta que las fuentes consultadas no dudan en calificar como “un engaño en toda regla”.

Lo programático va por un lado, insisten, y la estrategia política, por otro. En la primera cuestión, a los naranjas les interesa exhibir un perfil propio. Pero eso será compatible con llegar a acuerdos con los populares, incluso en coaliciones electorales que no están descartadas. Arrimadas insiste en que “en el antisanchismo hay mucha pluralidad” y eso significa, repiten en Ciudadanos, que está dispuesta a sumar para que el actual Gobierno salga de la Moncloa. Es pronto para establecer fórmulas, pero en eso Casado y Arrimadas comparten objetivo común. Al menos, de momento.

La remodelación del Gobierno y el arranque del nuevo curso, que Pedro Sánchez considera una nueva etapa en la legislatura, tendrá consecuencias en el Congreso. En septiembre arrancará la negociación presupuestaria con los grupos y la intención del nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, es ampliar el abanico de socios del Ejecutivo. La mayoría de la investidura está relativamente consolidada (a pesar de las continuas advertencias de PNV y ERC por la actitud de soberbia y falta de diálogo a la hora de pedir apoyo), pero Moncloa insiste en tener más vías abiertas. Ciudadanos volverá a ser una opción para el PSOE, según confirman fuentes socialistas del Ejecutivo.

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