Sánchez aísla a Podemos y cortocircuita su relación con la salida de Redondo
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CRISIS DE GOBIERNO

Sánchez aísla a Podemos y cortocircuita su relación con la salida de Redondo

Los ministros morados mantendrán intactas sus cinco carteras, pero asumen que habrá una mayor desconexión en su relación con la entrada de Óscar López, un pata negra de Ferraz

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia el pasado sábado para dar a conocer la nueva composición del Gobierno. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia el pasado sábado para dar a conocer la nueva composición del Gobierno. (EFE)

La remodelación del Gobierno para encarar la segunda fase de la legislatura supondrá una revolución en todas las estructuras de Moncloa, principalmente en el edificio Semillas del complejo, centro neurálgico del aparato estratégico y comunicativo construido por Iván Redondo, el ya exjefe de gabinete del presidente del Ejecutivo. Su sustitución por parte de Óscar López ha encendido las alarmas en Unidas Podemos, desde donde temen que torpedee la coordinación entre los socios que hasta ahora engrasaban el exasesor, por parte de los socialistas, y Juanma del Olmo, por parte de los morados. No tanto en lo político, que también, sino sobre todo en el ámbito del diálogo y para tratar conflictos soterrados. Pedro Sánchez ha recuperado a uno de los cuadros socialistas con los que rompió en 2017, una época, precisamente, en la que el análisis que se trazaba era el siguiente: "Nuestro adversario es el PP, pero nuestro enemigo es Podemos", como verbalizó el por entonces número dos del grupo parlamentario, Miguel Heredia.

Junto a López, que proviene del PSOE más clásico ajeno a la cultura de coalición, se prevé un desembarco de Ferraz en la sala de máquinas de Moncloa con departamentos clave para engrasar la relación entre los socios, como la comunicación gubernamental bajo la correspondiente Secretaría de Estado. "Su nombramiento puede suponer una complicación", explican con recelo en el partido morado. Incluso durante las fases más conflictivas entre Pedro Sánchez y el exvicepresidente segundo Pablo Iglesias, en las que desaparecieron los maitines en que los equipos de ambos preparaban la agenda de la semana en términos políticos, estratégicos y comunicativos, Redondo y Del Olmo mantenían abierto un canal de diálogo para la gestión del día a día. Si bien desde Unidas Podemos dicen ser conscientes de que sus socios tratarán de limitar su acción, aseguran que era ya algo habitual antes de la remodelación del Ejecutivo.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), conversa con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

Pese a las diferencias políticas, la relación entre Redondo y Del Olmo siempre fue buena en el plano personal, según detallan desde el entorno más cercano de ambos. Su máxima compartida siempre fue la de "dos partidos, un Gobierno", lo cual ahora se pone en duda con la remodelación y la pretensión de ir marcando diferencias entre los dos partidos que conforman el Ejecutivo para llegar al final de la legislatura con un relato y un proyecto diferenciados con que presentarse a las elecciones.

El ascenso de Nadia Calviño a la vicepresidencia primera y la continuidad de las carteras económicas ya supone una forma de arrinconar al socio minoritario, pese a preservar su cuota en esta remodelación. Asimismo, se da entrada a otros perfiles como el de la nueva portavoz y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, que apostó en las primarias de 2017 por Susana Díaz, defendiendo un modelo que mirase más al centro y buscase diferenciarse de Podemos. En la misma línea que la nueva ministra de Educación, Pilar Alegría, y la de Ciencia, Diana Morant.

La coordinación estrictamente política recaerá en Félix Bolaños, una de las pocas piezas de Ferraz en la sala de máquinas de Moncloa y que este lunes asumirá la cartera de Presidencia y Relaciones con las Cortes. Un perfil hasta ahora en la sombra, pero que además de ser el arquitecto jurídico del Ejecutivo se encargó también de negociar con la líder de Podemos, Ione Belarra, la estructura y el reparto del Gobierno de coalición. Negociaciones no exentas de choques entre un socialista más sensible con los postulados del bipartidismo y otra que precisamente llegó a la política al hacer emerger el multipartidismo. Los morados, de hecho, quisieron explorar la vía de un 'Gobierno a la valenciana', compartiendo de forma mixta segundos escalafones de poder, a lo que siempre se negaron los socialistas.

Foto: Foto: EFE Opinión

Desde el entorno de Yolanda Díaz, destacan su buena relación con el presidente, con quien mantendría una comunicación fluida. Sin embargo, quizá no sea suficiente para evitar que el socio mayoritario aproveche todas sus estructuras y la nueva coyuntura para restar terreno a los morados. En el plano ideológico, fuentes de Podemos señalan un cambio patente con la reestructuración del Ejecutivo, asegurando que se sustituye a quien consideraban como uno de los miembros más progresistas en el sector socialista, el ministro saliente de Transportes, José Luis Ábalos.

Los cinco miembros de Unidas Podemos mantendrán sus carteras y competencias, pero se apunta a una cierta desconexión y desajustes en la relación con la otra parte. No es extraño que en la segunda mitad del mandato de un Ejecutivo de coalición, como ha sucedido históricamente en el ámbito autonómico, comiencen a saltar las costuras. Se asume así que con la nueva estructura en Moncloa, todavía por perfilar durante las próximas semanas, se intensificarán los roces y la pugna por un electorado frontera que siempre compartieron socialistas y morados, aunque, según coinciden en remarcar todas las encuestas, cada vez más en favor de decantarse por la papeleta de los primeros.

Foto: La carta de despedida de Iván Redondo.

Durante los días previos a la remodelación del Gobierno ya volvieron a asomar, tras semanas de calma tensa, conflictos entre los socios en torno a la subida del salario mínimo, la reforma fiscal, la regulación de los alquileres o medidas encaminadas a la sostenibilidad de la producción ganadera. Se desliza desde las filas moradas que existía una suerte de campaña con el objetivo último de restarles oxígeno, y en este contexto lo más novedoso es el protagonismo que adquirió Sánchez, siempre ajeno a las polémicas internas o al menos encarnando un papel más diplomático, a la hora de encargarse de marcar terreno.

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