La salida de Iglesias refuerza a Sánchez como presidente y modifica sus alianzas
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YOLANZA DÍAZ SERÁ VICEPRESIDENTA SEGUNDA

La salida de Iglesias refuerza a Sánchez como presidente y modifica sus alianzas

Yolanda Díaz, futura vicepresidenta segunda y líder de UP, mantiene duras disputas en el Ejecutivo, pero las gestiona de otra forma y es partidaria de acuerdos con otros partidos

placeholder Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

En un solo día y en un solo golpe de clic, Pablo Iglesias sale del Gobierno, Yolanda Díaz se convierte en vicepresidenta segunda y candidata virtual de Unidas Podemos en las próximas generales, el Gobierno de coalición se transforma y las autonómicas de Madrid se convierten en una especie de elecciones de medio término que aún provocarán muchos más sobresaltos en la política nacional.

¿Quién puede sostener con seguridad que no habrá elecciones generales a finales de 2021 o principios de 2022 cuando haya mejores datos económicos por la llegada de fondos europeos y la pandemia esté acabando? ¿Le interesará a Sánchez ir a las urnas una vez que Iglesias se haya apartado del liderazgo de Unidas Podemos y antes de que Pablo Casado se fortalezca? ¿Puede decidir ahora sacar a Unidas Podemos del Consejo de Ministros y gobernar en solitario hasta unas elecciones anticipadas? Pues todo eso es posible y ahora surgen esas interrogantes que hace poco más de un mes nadie se plateaba.

Foto: Pablo Iglesias. (EFE) Opinión

El inicio de todo eso está en Murcia, pero eso solo es una excusa. Iglesias ha usado las elecciones de Madrid como pretexto para hacer algo que quería llevar a cabo hace tiempo, del mismo modo que Isabel Díaz Ayuso utilizó Murcia para ejecutar lo que intentó en al menos dos ocasiones en el último año. Iglesias quiere la épica de salvar al partido antes de irse, sacarle del camino del 5% que le haría irrelevante en Madrid.

El aún vicepresidente segundo ha dejado caer en su vídeo de despedida lo que está en el origen de todo y que a él le ha preocupado desde hace meses: el interés de Sánchez por girar al centro con un acuerdo con Ciudadanos. Lo intentaron con los Presupuestos y no pudieron hacerlo y lo han hecho en Murcia y ha acabado en fiasco. El Confidencial ha explicado en varias ocasiones en las últimas semanas el interés de Moncloa de iniciar una nueva etapa en la legislatura.

Pablo Iglesias deja el Gobierno para ir de candidato en Madrid.

A Iglesias le preocupaba y, además, hace tiempo que no encontraba interés en la Vicepresidencia, por falta de contenido y porque nunca terminó de ver lo de la Agenda 2030, aunque en teoría podría suponer intervenir en competencias transversales de diferentes ministerios. Se veía mejor fuera que dentro respecto a la monarquía o la acción de las Fuerzas de Seguridad, por ejemplo.

Por sorpresa, ha anunciado que deja el Gobierno y propone a Yolanda Díaz para la Vicepresidencia y a Ione Belarra para el Ministerio de Asuntos Sociales. El acuerdo de Gobierno de diciembre de 2019 permite a cada socio proponer a sus ministros y, por tanto, se da por aceptado por Sánchez aunque, como presidente, tiene competencia exclusiva para nombrar ministros. Sus palabras en Francia dan a entender que solo falta por saber cuándo se hace el relevo. El ascenso de Díaz y su próxima candidatura para liderar Unidas Podemos es otra gran noticia que subyace en la salida de Iglesias.

Hereda una vicepresidencia segunda y en el futuro un partido maltrecho que precisa mucho trabajo interno. Pero tiene una excelente valoración, incluso entre votantes del PSOE, lo que la convierte en dura adversaria en las urnas para el futuro, aunque mejor socia de Gobierno de coalición. Unas elecciones anticipadas le impedirían consolidar su liderazgo y terminar su proyecto político.

Foto: La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ocupará la vicepresidencia segunda en sustitución de Pablo Iglesias y será la candidatura de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. (EFE)

Todo ello ha dejado perplejos a los socialistas este lunes, porque el movimiento de Iglesias cambia por completo el funcionamiento del Gobierno de coalición. Sánchez se quita de encima a Iglesias, que le resultaba molesto por su manera de gestionar las discrepancias y porque, por ejemplo, las intervenciones del vicepresidente en los consejos de ministros se refieren sobre todo a estrategia política y comunicación. Sánchez sabe que vivirá mejor sin Iglesias y, por eso, no le parece importante que lo haya anunciado por teléfono, cuando estaba en Francia en un acto tan simbólico como el de homenaje a Manuel Azaña.

Yolanda Díaz discrepa de la otra parte del Gobierno y mantiene duros enfrentamientos por proyectos y decretos con Nadia Calviño o José Luis Escrivá, pero gestiona la discrepancia de otra forma. La mayoría de los casos nos trascienden esas disputas. Ese es el primer cambio previsible del Gobierno con la salida de Iglesias. La propia Díaz se ha definido públicamente como “independiente dentro del Gobierno”, ha defendido la necesidad de buscar pactos con todos, incluidos Ciudadanos y PP, y no ve prioritaria la insistencia en la república.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el líder de Podemos y vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias (d), durante el acto de Estado de reconocimiento y memoria a todas las víctimas del terrorismo.

Díaz se ha ganado el respeto de Sánchez, que aprecia mucho a su ministra de Trabajo por su solidez, por su capacidad de negociación y su firmeza. De hecho, nadie en el Gobierno ha facilitado más fotos amables al presidente que las que le ha dado Díaz con las firmas de acuerdos.

No se puede decir que sea un Gobierno monocolor porque siguen Díaz, Irene Montero, Alberto Garzón y Manuel Castells, pero nada será lo mismo en el Consejo de Ministros. Y está por ver cómo afecta a los acuerdos con socios parlamentarios como PNV, ERC y Bildu, porque Iglesias defendía y peleaba por un bloque compacto, el que aprobó los Presupuestos.

''Le deseo suerte y reconozco su trabajo al frente del Ministerio de Derechos Sociales''.

Otras consecuencia es que Unidas Podemos ya no será lo mismo: el 15 de marzo de 2021 es un punto de inflexión que resuelve, por ejemplo, el interés de Iglesias por estar fuera de las instituciones, solucionando aquella disyuntiva entre el poder y la calle. Deja paso a otra etapa distinta de Unidas Podemos y de la izquierda.

Los cambios pueden ser mayores aún el 5 de mayo, tras las elecciones de la Comunidad de Madrid. PP y Vox parten de una notable ventaja para completar una mayoría absoluta, entre otras cosas porque sus electores están ya movilizados y pueden estarlo aún más con la candidatura de Iglesias. Y polarizar tanto como que Ayuso reciba voto útil, incluso de exelectores de Ciudadanos que no soportarían un buen resultado de Iglesias.

En el otro bloque, la presencia de Iglesias hace que Unidas Podemos supere seguro el 5% de los votos y cabe la opción remota de que vaya con Más Madrid. De hecho, el paso de Iglesias se explica también por la necesidad de evitar la debacle que supondría quedar fuera de la Asamblea. Pero con las coaliciones uno más uno nunca es dos, es decir, el resultado no suele ser la suma de los votos de los componentes y al ser circunscripción única y una vez superado el 5% es más rentable ir separados.

Que le reste votos al PSOE es intrascendente a efectos de completar los 69 escaños de la mayoría absoluta. Sí puede lograr movilizar al electorado de izquierdas y la duda es cuánto margen hay en ese espectro, porque ahora, antes de conocerse lo de Iglesias, aún están a 10 escaños. De hecho, a los socialistas les viene bien porque temían que la caída de Unidas Podemos por debajo del 5% les hiciera imposible llegar a los 69 escaños.

Foto: Mónica García, portavoz de Más Madrid. (EFE)

El PSOE de Gabilondo aún puede ganar votos de Ciudadanos, aunque es posible que ir de la mano de Iglesias asuste a algunos de esos votantes. Por eso, es más que probable que haya nuevas sorpresas en los próximos días, esta vez en la lista del PSOE.

Si ganan PP y Vox, Iglesias será portavoz del primer o del segundo partido de la oposición de Madrid, lo que no hace muy difícil aventurar que podría ser el fin de sus aspiraciones políticas y su liderazgo. Si la izquierda llega a los 69 escaños, Iglesias podría ser presidente de la Comunidad o vicepresidente de Gabilondo. Sería reconocido por su gesto audaz al renunciar y sacrificar la vicepresidencia del Gobierno central para cerrar el paso a la derecha y ultraderecha y salvar a Unidas Podemos en Madrid.

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