El cisma del centroderecha descontrola la legislatura al afectar a las alianzas de Sánchez
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El cisma del centroderecha descontrola la legislatura al afectar a las alianzas de Sánchez

La moción fallida de Murcia y los elecciones en Madrid abren un incierto panorama mientras se mantienen las tensiones en el Gobierno y lo socios parlamentarios amenazan

placeholder Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente, Pablo Iglesias. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente, Pablo Iglesias. (EFE)

Como en cada crónica hay que advertir que no es previsible una ruptura a corto plazo del Gobierno de coalición, la diferencia es que ahora la legislatura se ha agitado tanto que cada vez va a resultar más difícil vaticinar hasta dónde y cómo llegará. Se ha demostrado que empieza una nueva etapa en esta legislatura y su desarrollo y consecuencias no se conocerán hasta que no se pose la polvareda levantada.

Pasó la etapa de los Presupuestos y la creación de un bloque que parecía sólido para el resto de legislatura y ahora empieza otra. Antes fue la de la gestión centralizada de la pandemia y luego la de cesión a las comunidades.

Ya no es solo que haya discrepancias en el interior del Gobierno de coalición, es que, además, las circunstancias teóricamente ajenas a PSOE y Unidas Podemos son cambiantes. El centro, la derecha y la extrema derecha están en ebullición; Ciudadanos, partido que en teoría podía servir como alternativa de acuerdos para Pedro Sánchez, se deshilacha cada día; los socios parlamentarios del Gobierno de coalición no saben cómo expresar su incomodidad y apenas se mira a Europa desde donde puede haber intranquilidad y toques de atención por esa inestabilidad.

Foto: La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

La pasada semana se demostró que los análisis de la política tradicional, los que consideran que la estabilidad institucional es un objetivo y un valor, no están de moda. Ahora se lleva más la política de las series como 'House of Cards', 'Baron Noir', 'El ala oeste', 'Borgen' o cualquier otra. De hecho, algún día habría que reflexionar sobre el daño que hacen a la política esas series o, mejor dicho, el que se utilicen como paradigma de las decisiones, casi siempre ajenas a los intereses y preocupaciones de los ciudadanos. Cada vez más, los que deciden esas estrategias (o tácticas) se sienten protagonistas de esas series. Como si decidieran ante un croma de los escenarios de Neflix o HBO.

Se mueven las piezas del ajedrez y un traspié como el de Murcia o Madrid desencadena una alteración del escenario político. Y ocurrió con el juego entre la Moncloa y la Puerta del Sol, que acabó con la foto de las banderas, y en otros pulsos sobre la pandemia en los que Pedro Sánchez convirtió a Ayuso en líder y en antagonista para debilitar a Pablo Casado.

Y así estamos en una nueva etapa dentro de la legislatura, no por que lo exijan los ciudadanos, sino por una jugada de ajedrez. O empieza un nuevo capítulo de otra temporada, con giros imprevistos de guion.

Foto: La lideresa de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE) Opinión

Si se cumplen las previsiones de las encuestas, el PP saldría fortalecido de las elecciones de Madrid, pero seguiría subiendo la influencia de Vox, porque incluso aunque el partido de la extrema derecha no suba en votos sí lo hará en capacidad de influencia.

El origen es el interés de Sánchez de fortalecer a Ciudadanos para tener una alternativa de socio en el Congreso, pero el resultado es que el PP acaba con el partido de Inés Arrimadas.

Los socialistas pierden capacidad para pactar y Pablo Iglesias se sale con la suya y de nuevo impide acuerdos de Sánchez con Ciudadanos, como ya hizo con los Presupuestos. Lo malo para él es que, si se cumplen los pronósticos, Unidas Podemos puede quedar fuera de la Asamblea de Madrid, lo que es un precio caro a pagar. De nuevo, electoralmente no solo no rentabilizaría su presencia en Gobierno de coalición, sino que le perjudicaría y eso puede tener repercusiones en el Ejecutivo. Iglesias tendría que repensar cómo hacer para no quedar engullido en la coalición y que se reconozcan como suyas decisiones del Gobierno. Y a Sánchez le fallaría el intento de giro al centro anticipado hace una semana en El Confidencial y que iba a empezar en Murcia.

Foto: Sondeo elaborado por Metroscopia.

Si fallaran las encuestas y pudiera gobernar la izquierda en Madrid, la repercusión en la legislatura seguiría siendo grande, aunque fuera en sentido contrario.

El contexto de esta etapa es el de tensión en el Consejo de Ministros, con asuntos resueltos como el de las ayudas por la pandemia, pero quedan sin resolver el de la vivienda y los relacionados con las leyes de Igualdad.

Fuentes de Unidas Podemos mantienen su malestar con la parte socialista del Gobierno y dejan caer la posibilidad de inminentes votaciones diferentes en el Congreso. Hasta amenazan con romper. Desde hace casi un mes, Sánchez demora el encuentro con Iglesias para solucionar las diferencias y ni siquiera hay maitines conjuntos los lunes. Y algunos de los socios parlamentarios amenazan estos días al Gobierno. Sobre todo lo hace ERC por los recursos contra la libertad de los presos y otras decisiones que les incomodan.

Foto: Pablo Casado, junto a su homóloga, Inés Arrimadas. (EFE)

Eso ocurre en vísperas de que se cierre el Gobierno catalán, que tendrá un claro signo independentista, del que saldrán tensiones con Sánchez. El cambio de todo ello es que partidos como el PNV y hasta algún ministro hacen ya elucubraciones en privado sobre un 2022 electoral, tras unos Presupuestos fallidos en el próximo otoño. Sitúan esa opción en el final efectivo de la pandemia, los primeros datos económicos positivos, las encuestas y, sobre todo, el final de la "barra libre" por los fondos europeos. Sostienen que en algún momento Bruselas será exigente en asuntos como las pensiones o la reforma laboral y a eso el Gobierno de coalición no querrá dar respuesta.

La legislatura loca que entra en otra temporada tendría también su componente institucional por la situación de la monarquía, uno de los asuntos que, según admiten miembros del Gobierno, más les preocupa.

Por el momento, la próxima etapa es la de las elecciones del 4 de mayo en Madrid y ya se ha comprobado los múltiples efectos de las catalanas. Habrá de todo menos estabilidad.

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