El PP ofrece a dirigentes de Cs puestos en sus listas electorales para allanar la fusión
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MOVIMIENTOS EN EL CENTRO DERECHA

El PP ofrece a dirigentes de Cs puestos en sus listas electorales para allanar la fusión

La operación de absorber a Cs sigue en marcha y pasa por captar a cuadros relevantes. Los ofrecimientos continúan y podrían intensificarse con la crisis interna que atraviesa Arrimadas

placeholder Foto: El presidente del PP, Pablo Casado, y la líder de Cs, Inés Arrimadas. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado, y la líder de Cs, Inés Arrimadas. (EFE)

El PP sigue tanteando a dirigentes de Ciudadanos en distintas comunidades, incluidos algunos líderes autonómicos y otros miembros de escalones inferiores. La operación de Pablo Casado para absorber la formación naranja sigue en marcha y una de las estrategias pasa por captar a cuadros del partido que lidera Inés Arrimadas, ofreciendo puestos de salida de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales. Dirigentes a los que han contactado explican que el mensaje que les trasladan no es el de una fusión hostil, sino que se sumen a sus filas porque la supervivencia de tres formaciones en el eje del centro derecha es inviable.

De hecho, las conversaciones que se vienen produciendo en varias autonomías no pasan por la petición de una entrega de armas, sino por insistir en que una lista conjunta liderada por el PP es la garantía de mantener gobiernos donde los tienen y vencer a la izquierda en el resto. Algunos dirigentes aseguran que la intención de Génova no es que se sientan tránsfugas, sino que realmente se acabe produciendo una unión entre ambos partidos como solución natural a la reunificación de ese espacio político.

La situación interna de Ciudadanos, especialmente delicada tras las últimas elecciones en Cataluña con varios pesos pesados mostrando discrepancias con la dirección, podría intensificar estos movimientos. Y esto preocupa en el partido naranja. Por eso, Arrimadas lanzó un mensaje muy claro en la ejecutiva de la semana pasada, como publicó este diario, pidiendo una reflexión interna a los principales líderes territoriales y recordando que su posición es firme contra una fusión con el PP. “Ciudadanos es lo que es y no va a cambiar. Es un partido de centro, liberal y que tiene un espacio propio”, lanzó la presidenta, pidiendo compromiso y lealtad.

Foto: La lideresa de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

Según explican a este diario, el PP ha tanteado a miembros de Ciudadanos en territorios como Madrid, Castilla y León o Murcia, donde gobiernan en coalición. Pero también en otras comunidades en las que no lo hacen, como Aragón. Este último es un caso particular, ya que el hombre fuerte de Génova allí es el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. El líder regional continúa siendo Luis María Beamonte, a pesar de que ya tras las autonómicas de 2019 el PP se abrió a hacer presidente al candidato de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo, si llegaban a un acuerdo para evitar que el socialista Javier Lambán saliera reelegido.

Tal y como ha sabido El Confidencial, esa posibilidad sigue encima de la mesa y en el PP no se opondrían a que Calvo se hiciera con la candidatura si da el paso a sumarse a sus filas. El líder naranja aragonés, sin embargo, es fiel al posicionamiento de Arrimadas y descarta cualquier acercamiento. En las autonomías donde el liderazgo popular es indiscutible e incluso gobiernan juntos, los principales dirigentes de Ciudadanos podrían seguir como número dos. En todos los ejecutivos comunes, Ciudadanos ostenta las vicepresidencias.

"Tenemos que aguantar"

Los dirigentes territoriales alineados con la postura de la dirección nacional (a la que también critican por otras cuestiones) insisten en que el partido debe resistir el envite. Nadie esconde que vendrán meses difíciles. “Nos quieren desestabilizar. Van a repetir que vamos a desaparecer y que lo mejor es unirnos a ellos cuanto antes”, afirman a este diario, mirando de reojo otros movimientos como el cambio de sede en Génova y la convención prevista para el otoño. Otros dirigentes calificados como críticos consideran que la dirección nacional se equivoca centrando sus esfuerzos en combatir las embestidas del PP y sugieren centrar los esfuerzos en recomponerse internamente, ahora que además se abre un periodo largo sin elecciones en el frente. Señalan, una vez más, "la cortina de humo" que buscan los populares para tapar el mal momento que atraviesan el partido y el propio Casado.

Foto: Periodistas y reporteros gráficos, en la sede del Partido Popular en la calle Génova. (EFE)

A pesar de los ofrecimientos, que en muchos casos se empezaron a producir hace aproximadamente un año tras la debacle de las generales y la dimisión de Albert Rivera, en el partido descartan que pueda haber saltos en el corto plazo al PP. “Tenemos que aguantar carros y carretas. Capear el temporal y evitar caer en trampas”, afirma un dirigente del comité ejecutivo que no pertenece al núcleo duro de Arrimadas.

“Lo que propone el PP es hacerse trampas al solitario. Un canto de sirenas. Lo más importante es que los votantes quieran de verdad esa unión. El PP quiere los cargos de Ciudadanos sin analizar que tal vez nuestros electores lo que buscan es otra opción y no nos votarían si nos fusionáramos”, zanjan distintos líderes territoriales.

Esta consideración también es fruto del resultado electoral en Cataluña, donde el PP no obtuvo —aparentemente— un solo voto de Ciudadanos del millón de ellos que perdió. Los populares se dejaron un escaño y 76.000 sufragios, siendo el PSC y Vox los verdaderos receptores de las papeletas naranjas del pasado. Todo ello a pesar de que el candidato, Alejandro Fernández, logró fichar a Lorena Roldán, exportavoz de Ciudadanos en el Parlament y, a nivel nacional, en el Senado. En Ciudadanos, aseguran que si el PP les hubiera robado votos, el análisis hoy sería bien distinto. Pero aseguran que a tenor de lo sucedido, no hay señales que indiquen la ventaja de una hipotética fusión.

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE) Opinión

Los movimientos del PP inquietan a la dirección naranja, como publicó este diario, lo que ha provocado una tensa calma hasta que las aguas vuelvan a su cauce, sin descartar alguna sorpresa por el camino. El fichaje de Lorena Roldán sentó muy mal en la sede nacional naranja. Lo consideraron una “deslealtad”, teniendo en cuenta la interlocución continua que tienen con Génova desde que comparten gobiernos. El PP le restó importancia y sacó a relucir el caso de Ángel Garrido en Madrid, que se sumó a los naranjas a escasos días de concurrir a las elecciones.

En todo caso, Arrimadas quiere evitar que ocurran situaciones similares, de ahí que pida a sus dirigentes “pensar y convencerse” si quieren estar en el proyecto naranja o no, sabiendo cuáles son las condiciones y los objetivos de no sucumbir a la 'opa velada' del PP. También hay dirigentes naranjas que señalan el posible malestar que puede surgir en las filas populares al pretender integrar a Ciudadanos y apartando a cuadros propios, señalando que en Cataluña dos de los tres escaños han ido a parar a personas de fuera del PP.

Génova dio el visto bueno a la operación de Fernández con Roldán y Eva Parera (excandidata con Manuel Valls) asegurando que formaba parte de una estrategia común para devolver al PP “el liderazgo del constitucionalismo en Cataluña”. Justamente lo mismo que pretende Casado en toda España para reunificar el centro derecha en torno a sus siglas, consciente de que será imposible una alternativa real a Pedro Sánchez y Podemos si no recupera el electorado de ese espectro, con Vox en pleno crecimiento.

placeholder Negociación entre PP y Ciudadanos para concurrir juntos en Euskadi hace un año. (EFE)
Negociación entre PP y Ciudadanos para concurrir juntos en Euskadi hace un año. (EFE)

La operación de absorber a Ciudadanos poco a poco, urdida en Génova, choca con los intereses de algunos territorios. A pesar de que en Andalucía fue el vicepresidente, Juan Marín (Ciudadanos), quien no cerró la puerta a unir fuerzas en la próxima convocatoria electoral, al presidente, Juanma Moreno, le preocupa la debilidad de los naranjas en su comunidad, consciente de que necesitan seguir teniendo un partido con el que sumar y no depender de Vox para gobernar, lo que podría suponer incluso meterlos en el Gobierno para evitar que la izquierda vuelva al Palacio de San Telmo.

En Castilla y León, sorprendentemente, la coalición de PP y Ciudadanos presume de estar muy engrasada. El vicepresidente, Paco Igea, se enfrentó a Arrimadas en las primarias y ahora asiste a la nueva crisis interna desde la barrera. No está en el comité ejecutivo y mantiene un perfil bajo hasta ver los siguientes movimientos de la dirección, según su entorno. En esa comunidad autónoma, el PP también ha tanteado a algunos cuadros, “mucho globo sonda”, advierten, más aún teniendo en cuenta el buen funcionamiento del Gobierno, a pesar de que Ciudadanos en esa comunidad estuvo dividido ante la imposición de Rivera de pactar con el PP en 2019.

El PP sigue tanteando a dirigentes de Ciudadanos en distintas comunidades, incluidos algunos líderes autonómicos y otros miembros de escalones inferiores. La operación de Pablo Casado para absorber la formación naranja sigue en marcha y una de las estrategias pasa por captar a cuadros del partido que lidera Inés Arrimadas, ofreciendo puestos de salida de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales. Dirigentes a los que han contactado explican que el mensaje que les trasladan no es el de una fusión hostil, sino que se sumen a sus filas porque la supervivencia de tres formaciones en el eje del centro derecha es inviable.

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