El plan de Errejón para consolidar una tercera vía de izquierdas en España
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MÁS PAÍS PREPARA SU EXPANSIÓN

El plan de Errejón para consolidar una tercera vía de izquierdas en España

Después de un 2019 a toda velocidad y de un 2020 marcado por la pandemia, el diputado madrileño ha configurado un plan meticuloso y de velocidad lenta para ganar protagonismo en distintas CCAA

placeholder Foto: El líder de Más País, Iñigo Errejón, en una comisión reciente del Congreso. (EFE)
El líder de Más País, Iñigo Errejón, en una comisión reciente del Congreso. (EFE)

El viaje de Íñigo Errejón por 2019 fue casi circular. Comenzó el año como diputado de Unidos Podemos (que así se llamaba entonces) y lo acabó como diputado de Más País. Entre medias, fue parlamentario en la Asamblea de Madrid. Si alguien encarna mejor que nadie la velocidad y la inestabilidad de los tiempos políticos actuales es él. Ahora, sin embargo, ha diseñado un plan pausado para alcanzar su gran objetivo: liderar una robusta tercera vía de izquierdas en España. En este espacio ideológico y electoral, dividido entre PSOE y Unidas Podemos, el antiguo amigo de Pablo Iglesias divisa un territorio en el que poder crecer.

El 3 de diciembre de 2019 Errejón volvió al Congreso de los Diputados, en donde se siente cómodo, afirma en declaraciones a El Confidencial. La última etapa en Unidos Podemos resultó tortuosa porque aspiró a arrebatar al actual vicepresidente segundo el cetro de poder. Tras Vistalegre II, convinieron en trazar una retirada digna de la primera línea del partido. El que fuera número dos, uno de los cerebros de la fundación de Podemos, quedó fuera del foco y parlamentariamente mudo. Apenas había comenzado el 19 cuando decidió renunciar a su escaño, tomarse un tiempo de reflexión y aterrizar en la política madrileña junto a Manuela Carmena. No le fue del todo mal en los comicios de mayo, pues rebasó al partido "morado". Hoy presume de ser una oposición a Isabel Díaz Ayuso más sólida que la del PSOE.

Foto: Íñigo Errejón, durante la presentación de la candidatura de Més Barcelona, que encabezó Juanan Geraldes (d), en las pasadas elecciones generales. (EFE)

Más País nació de Más Madrid, que es un invento del "errejonismo" y del "carmenismo". A la espera de que se resuelvan una serie de enredos por el nombre y una deuda electoral, la derivación estatal del sello madrileño vive este tiempo de pandemia con tres diputados (uno procedente de los valencianos de Compromís). Es poco bagaje para un partido que aspiró a erigirse en grupo parlamentario propio, para lo que hace falta cinco escaños. Los 550.000 votos conseguidos en las elecciones de noviembre del 19 dejaron a Errejón un regusto amargo.

Un año y pico después, el líder de Más País se ve "en una posición pequeña, aunque creciente". La tendencia al alza es suave todavía, pero el último barómetro del CIS la consolida. Si en las elecciones del 10N sumó un 2,3 por ciento del voto nacional, el sondeo de diciembre del 20 le sitúa en el 2,4. "No colma mis expectativas, pero estamos mejor que cuando empezó el año", asegura.

Visibilidad y oposición "leal pero crítica"

Errejón se desenvuelve bien en el juego mediático. Entre sus frecuentes apariciones televisivas y las intervenciones en la tribuna ha logrado mantener la visibilidad. Su equipo y él, además, manejan las redes con soltura. En la aritmética parlamentaria, con tres diputados, ha intentado aprovechar sus bazas. Recuerda a menudo que la investidura de Pedro Sánchez salió adelante por dos votos y que ha habido más votaciones ajustadas. Llegado el momento, el PSOE le puede necesitar. Aunque Unidas Podemos hace lo posible por ningunearle, Errejón tiene interlocución habitual con varios ministros y ministras.

Sin embargo, al no tener grupo propio, el cupo de presentación de iniciativas para su debate le resta potencia parlamentaria. Hace meses registró una proposición de ley para regular el funcionamiento de la Corona. Cuando le toque defenderla, es probable que el PSOE ya haya registrado la suya, si es que así lo acuerdan el Gobierno y la Casa Real. Como legislativamente está maniatado, Errejón procura sacar partido de su habilidad mediática y de su olfato político. El debate que se vivió recientemente en España sobre la semana laboral de cuatro días lo activó una enmienda suya de los presupuestos.

Como legislativamente está maniatado, Errejón procura sacar partido de su habilidad mediática y de su olfato político

Durante el primer estado de alarma de la pandemia, Más País practicó una oposición "leal pero crítica", en palabras de su líder. Desde pronto abogaron por restringir la movilidad solo a los servicios esenciales. Asimismo, han rechazado medidas del Gobierno a partir de una visión "progresista". Cuando en el Congreso se debatió la tipificación de la apología del franquismo como delito, esta formación expuso sus reparos. "Ojo con prohibir las ideas, aunque no las comparta en absoluto", dice el diputado madrileño. Y no hace mucho, en rueda de prensa, Errejón expresó sus dudas a la reforma del CGPJ que plantearon los socios del Gobierno de coalición.

Sobre esa visibilidad y sobre un modo de hacer oposición crítico, aunque constructivo, y sin ruido ni gritos, el líder de Más País planea expandir la marca por Andalucía, en donde cuenta ya con coordinadora, Esperanza Gómez; y por Cataluña y Extremadura. Reforzarse en Madrid y en Comunitat Valenciana es la otra clave, y todo ello sin perder de vista Baleares y Navarra.

"Más País es una cooperativa política"

"Estoy convencido de que las elecciones en Andalucía serán un punto de inflexión de la legislatura", afirma Errejón antes de destacar la irrupción de "un andalucismo progresista" al que quiere adherirse desde una óptica medioambiental. Que Más País haya puesto en el punto de mira esta comunidad no es baladí, pues es un territorio donde se aprecia desgaste de PSOE y de Podemos. Por las rendijas que deja la presunta descomposición de ambas fuerzas quiere colarse Errejón. Sabe que el carisma de Teresa Rodríguez pulula por el mismo lugar.

Foto: Vista de una oficina de Apple. (Reuters) Opinión

En la Comunitat Valenciana la alianza con Compromís parece que goza de buena salud, lo que el exdirigente de Iglesias quiere preservar. Cree que el diputado obtenido en noviembre, el de Joan Baldoví, es poco. En la legislatura XII esta formación valenciana llegó a tener cuatro representantes. Y en Cataluña, donde la marca En Comú Podem muestra señales de agotamiento, ya que solo respira con el aliento de Ada Colau, las opciones de arañar adeptos aquí y allá ganan cuerpo. Madrid es otro territorio fundamental, no en balde de ahí proceden los escaños de Inés Sabanés y del propio Errejón. Para no perder vigor, Errejón confía en Rita Maestre y en Mónica García.

En cuanto la normalidad vuelva, Errejón se ha propuesto viajar mucho y protagonizar actos sectoriales de larga duración. Su propósito es escuchar detenidamente a la gente porque se teme que "el paisaje que quede en España después de la pandemia sea devastador". Al mismo tiempo, quiere diseminar el poder; si algo ha aprendido es que las concentraciones de poder y atención mediática sirven en un sitio, pero no en todos los demás. En otras palabras: en cada comunidad, un referente tanto para las decisiones como para dar la cara ante los medios. Más País es "una cooperativa política" y es el momento de certificarlo, opina.

El cinismo, el gran enemigo

"Volvemos a vivir un divorcio entre el país oficial y el país real. Hay dos agendas. En el Congreso, políticos y periodistas hablamos de temas que no son de los que habla la gente. No se habla del ingreso mínimo vital, de los ERTE, de que comemos peor, de que respiramos peor", advierte el líder de Más País, quien ha descubierto en "la cuestión verde" una palanca con la que llegar a la ciudadanía. "Es la vida cotidiana", concluye.

placeholder Íñigo Errejón y Joan Baldoví, en la sala de prensa del Congreso. (EFE)
Íñigo Errejón y Joan Baldoví, en la sala de prensa del Congreso. (EFE)

Sin embargo, el debate parlamentario se dirime entre las acusaciones de franquistas que lanzan unos y las de "comunistas" que profieren otros. Dos extremos que dejan en medio un terreno que Más País quiere ocupar con "propuestas y asuntos que el Gobierno no tenga en su radar".

Los obstáculos serán "el cinismo" de los ciudadanos hacia la política y algunos vetos. El discurso del "todos son iguales" genera animadversión, y por tanto, distancia. Si la gente se instala lejos de los políticos, será difícil que escuchen. "La pobreza o la angustia no producen cambios; producen hartazgo y cinismo. Es fundamental que haya fuerzas que configuren una alternativa basada en la protección social y en la radicalidad democrática, sin odio ni extremismos", explica. Por otro lado, si le va bien, puede que la atención mediática se disipe como consecuencia de presiones externas, quizá provenientes de los partidos afectados. "Pero yo no soy de llorar al árbitro", indica. "Ya he vivido lo suficiente en política como para saber de qué va esto", añade acto seguido.

Quizá por ello, tras tanto tiempo sin apenas descanso, Errejón aprovecha estos días para estudiar y leer y prepararse. Dentro de poco hará gira por España.

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