La aprobación de los Presupuestos pone en evidencia una derecha rota e insuficiente
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LAS ESTRATEGIAS DE LA OPOSICIÓN

La aprobación de los Presupuestos pone en evidencia una derecha rota e insuficiente

El PP luchará por visualizarse como única alternativa, con el mensaje de que mientras Vox esté fuerte, la derecha no gobernará. La fragmentación hace imposible ese escenario

placeholder Foto: El líder del PP, Pablo Casado, y el de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, y el de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

La aprobación de los Presupuestos Generales en el Congreso (tendrán luz verde definitiva antes de que acabe el año, tras pasar también por el Senado) abre 'de facto' una nueva etapa política y garantiza al Gobierno poder agotar la legislatura.

Aunque en el PP insisten en trasladar “dudas” de que Pedro Sánchez pueda aguantar realmente hasta 2023 —mirando la crisis económica surgida por la pandemia que irá a más, y las tensiones internas de los dos socios—, la realidad es que la oposición deberá afrontar ahora su labor con un bloque enfrente que garantiza al Ejecutivo una mayoría más que holgada.

Los apoyos de la investidura se han reforzado con estos Presupuestos hasta los 189 votos, lo que significa que la débil suma parlamentaria de PSOE y Unidas Podemos (155) no tendrá por qué sufrir en los próximos años para sacar adelante su agenda política. Los populares insisten en que se ha cumplido el guion y que su estrategia no se verá alterada. Más bien lo contrario: Casado inicia ahora un camino en el que intentará visualizar al PP como única alternativa real y realista al Gobierno de PSOE, Podemos, ERC y Bildu.

Foto: Pablo Casado conversa con la portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra. (EFE)

De ahí que realmente el trabajo que ahora empieza apunte más a los partidos que tiene a izquierda y derecha. La decisión de no acudir con Ciudadanos a las elecciones catalanas tiene mucho que ver con el objetivo que los populares han puesto encima de la mesa: absorber a los votantes de Inés Arrimadas y recuperar una buena parte de los que se marcharon con Vox. El mensaje político lo actualizaron en la moción de censura que presentó Santiago Abascal: el PP es un partido de centro derecha (donde también caben los socialdemócratas decepcionados con la deriva de Sánchez) y, sobre todo, mientras Vox sea un partido fuerte, la derecha no recuperará la Moncloa.

Como publicó este diario, el trabajo institucional jugará un papel clave en este cometido. Sobre todo, porque el partido de Casado considera que es el escenario en el que se vislumbran las verdaderas diferencias que la formación mantiene con Vox. El hecho de que el partido de extrema derecha renunciara a presentar enmiendas parciales a los Presupuestos —no participando ni siquiera en la comisión, mientras los populares registraban y defendían en torno a 1.500 propuestas para desmontar las cuentas públicas— es el primer ejemplo en el que sustentan su hoja de ruta.

Amplia mayoría para los primeros Presupuestos de Sánchez

Está por ver cómo encajan todas las piezas. Vox promete seguir siendo la “oposición inequívoca e inquebrantable”, como dijo ayer su portavoz, Iván Espinosa de los Monteros, entre críticas de “colaboracionismo” al resto de formaciones. A Ciudadanos, por haber intentado negociar las cuentas aunque fuera para ahuyentar a los independentistas, y al PP, “por negociar y repartirse el poder judicial”, entre otras cuestiones. El partido de Abascal jugará a ese papel el resto de la legislatura, defendiéndose como único partido de todo el hemiciclo que “jamás negociará nada” con el Gobierno. Justificó con ese mismo argumento no haber participado en las enmiendas, a pesar de ser de las funciones de los parlamentarios con las que también se puede dar marcha atrás a decisiones recogidas en las cuentas.

Al PP le obsesiona que la ciudadanía entienda que mientras Vox sea fuerte, la derecha no gobernará y Sánchez no saldrá de la Moncloa

En este marco, a Génova le obsesiona trasladar el mensaje de que mientras Vox siga creciendo o se mantenga con tantos escaños, el PP no llegará a gobernar. Lo dijo claramente el número dos de Casado, Teodoro García Egea, este verano. Un sector del partido tiene claro que la única salida para vencer a su rival por la derecha es confrontar con él, “desenmascararlo” y que la ciudadanía entienda que la fragmentación de voto impedirá sacar a Sánchez de la Moncloa en las próximas elecciones.

Ese fue el mensaje que finalmente caló en la dirección y lo que empujó a Casado a ser muy nítido en la moción de censura. Es el camino por el que ha optado el PP y el que seguirá transitando. Las elecciones catalanas podrían ser un nuevo golpe para los populares si Vox lograra el sorpaso. De la misma manera, insisten fuentes populares, si no lo logran, el PP se verá crecido.

Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. (EFE)

En cuanto a Ciudadanos, su posición ha sido la de intentar pactar los Presupuestos Generales para ahuyentar los postulados de Podemos e intentar sacar de la ecuación a ERC y Bildu. “Las dos vías incompatibles” que Arrimadas ha convertido en su ‘leitmotiv’ los últimos meses. Para el partido naranja, es crucial buscar un espacio de centro que le permita llegar a acuerdos con el Ejecutivo siempre que sirva para erosionar el llamado bloque de investidura (hoy convertido en el de legislatura) mientras gobierna autonomías y grandes ayuntamientos con el PP.

Fuentes de la cúpula de Cs dejan claro que su estrategia seguirá siendo la misma tras la aprobación presupuestaria y no descartan coincidir más adelante en posibles acuerdos con el PSOE, e incluso con el PP, convencidos de que Pedro Sánchez se alejará de los independentistas y la izquierda 'abertzale' tras la aprobación de los Presupuestos.

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