El PP se prepara para "desenmascarar" a Vox en las instituciones
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ESTRATEGIA PARA EL PRÓXIMO CICLO POLÍTICO

El PP se prepara para "desenmascarar" a Vox en las instituciones

El Partido Popular quiere marcar diferencias y el Congreso será un escenario clave. Una prueba de la estrategia se produjo en la negociación de las enmiendas a los PGE

Foto: Pablo Casado conversa con la portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra. (EFE)
Pablo Casado conversa con la portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra. (EFE)

La aprobación de los Presupuestos Generales, que si se cumplen los plazos previstos llegará antes de que acabe 2020, garantiza al Gobierno la supervivencia de la legislatura y también servirá para que el principal partido de la oposición avance en su estrategia de cara al siguiente ciclo político.

El PP emprendió un camino de no retorno en la moción de censura propuesta por Vox, pasando a confrontar directamente con el partido de Santiago Abascal y apostando por una diferenciación que se acrecentará con el paso de los meses. "Nos separan muchas cosas. La distancia entre el liberalismo reformista y el populismo antipluralismo, entre la economía abierta y el proteccionismo autárquico, entre la vocación europea y el aislacionismo", dijo entonces el propio Pablo Casado desde la tribuna. Esta semana los populares han abanderado la autonomía fiscal con la Comunidad de Madrid a la cabeza, frente a la armonización que el Gobierno ha pactado con ERC en el marco presupuestario, y en clara defensa del sistema autonómico como mejor contrapeso a la Moncloa. Un discurso en el que Vox no se encuentra.

Para el PP es una prioridad ir marcando las diferencias de ambos y el Congreso será también uno de los escenarios más importantes. El primer ejemplo, explican fuentes parlamentarias, ha llegado con la propia tramitación de las cuentas públicas, en la que Vox decidió no participar con una actitud que no tiene precedentes. Primero anunció que no presentaría enmiendas parciales por entender que el proceso parlamentario era una "trampa" y, después, terminó anunciando que prefería centrar sus esfuerzos en elaborar vídeos para dirigirse a los ciudadanos.

Foto: El portavoz del PNV, Aitor Esteban, durante la rueda de prensa ofrecida este martes en el Congreso. (EFE Chema Moya)

Los populares, en total, presentaron 1.524 enmiendas que afectaron a todas las secciones de los Presupuestos. Vox, ninguna. Pero, además, su ausencia ha tenido otros efectos directos, impidiendo que saliera adelante la eliminación del IVA para las mascarillas mientras su uso generalizado sea obligatorio o la bajada del mismo impuesto al 10% para las actividades de peluquería y estética. Los votos de Vox también podrían haber permitido que los lácteos hubieran quedado fuera de la subida del IVA para bebidas azucaradas, a pesar de la mayoría de PSOE y Unidas Podemos.

En el Grupo Popular entienden que el partido de Abascal ha optado "por mantenerse al margen de las instituciones" y consideran que a ese posicionamiento —más activista que dentro del sistema— terminará por saltarle las costuras. De hecho, los populares creen que el papel institucional de su formación será esencial en la próxima etapa, porque entienden que sin un clima electoral de polarización continua y campañas, será posible "desenmascararlos" con el trabajo diario.

"Necesitamos una época valle, sin elecciones, para trabajar y que se vea con claridad lo que ofrece cada uno", repiten en el grupo parlamentario que dirige Cuca Gamarra.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

A falta de que pasen las elecciones catalanas, en las que la irrupción de Vox se da por descontada y a la espera del resultado que obtenga el PP, el partido de Casado afronta la siguiente etapa como una oportunidad para consolidarse como única alternativa posible a Sánchez y aglutinar poco a poco a los votantes de partidos como Vox o Ciudadanos.

PP y Ciudadanos finalmente no concurrirán a esas elecciones en coalición. Casado ya renunció hace tiempo a su gran apuesta de España Suma (y a sus variables autonómicas tras el experimento en Euskadi) y ahora entiende que el único objetivo debe ser que tanto los naranjas como Vox terminen por diluirse dentro del PP.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y el líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, y el líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Al partido naranja lo ven debilitado en dos aristas. Por un lado, su escasa representación parlamentaria (10 diputados tras las generales de noviembre del año pasado) dificulta su visibilidad en la oposición. Hasta ahora había copado un cierto protagonismo por sus posiciones pactistas con el Gobierno (en el estado de alarma y en los Presupuestos, aunque el jueves confirmaron su rechazo definitivo). Con una decena de parlamentarios y frente a los 52 de Vox, también ha participado con enmiendas en todas las secciones de los Presupuestos.

En todo caso, el PP está convencido de que ahora, cuando el Ejecutivo recupere su agenda legislativa con las cuentas aprobadas, la formación de Arrimadas se acercará a la irrelevancia. Por otro lado, esa postura posibilista de los naranjas con Moncloa (en aras de ejercer como verdadero centro político) impide, a ojos de los populares, que se puedan volver a erigir como verdadera oposición a Sánchez. Con este partido debilitado y Vox al margen de la actividad institucional, los populares aspiran a concentrar todas las expectativas de cambio y alternativa a socialistas y Unidas Podemos.

La aprobación de los Presupuestos Generales, que si se cumplen los plazos previstos llegará antes de que acabe 2020, garantiza al Gobierno la supervivencia de la legislatura y también servirá para que el principal partido de la oposición avance en su estrategia de cara al siguiente ciclo político.

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