DE LOS PRESUPUESTOS AL CGPJ

Iglesias marca el paso a Sánchez para sentar las bases de la legislatura antes de Navidad

El nuevo tándem económico de Moncloa lo componen socialistas y morados con pesos proporcionales, pero con una influencia creciente de los segundos

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el vicepresidente, Pablo Iglesias (d), el pasado fin de semana en la XXXI Cumbre Ibérica. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el vicepresidente, Pablo Iglesias (d), el pasado fin de semana en la XXXI Cumbre Ibérica. (EFE)
Adelantado en

Las próximas semanas determinarán la orientación del resto de la legislatura. Desde las bases para la política laboral u otras iniciativas legislativas de calado histórico, como la nueva ley de secretos oficiales, hasta la reforma exprés de la ley del Poder Judicial para la renovación del CGPJ y, principalmente, el "con quién" y por tanto el "qué" de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Unas cuentas para 2021, pero que tienen vocación de legislatura debido a la distribución de los fondos provenientes de Bruselas. Consolidados los bloques, orillado a Ciudadanos y eliminadas del discurso de Pedro Sánchez las referencias a la "transversalidad", la gobernabilidad hasta el final de la legislatura se pretende hacer descansar en el bloque de la investidura.

Pablo Iglesias consigue marcar el paso del Ejecutivo según su hoja de ruta, frente a las resistencias de los socialistas que abogaban por una geometría variable intercambiando a ERC por Cs y por agotar todas las vías para llegar a consensos con el principal partido de la oposición antes de apretar el botón rojo de la reforma del órgano de gobierno de los jueces. De forma paralela, con una relación de causalidad, la polarización y la crispación política aumentan sus cotas.

El Ejecutivo ha elegido el ataque como estrategia de defensa y hasta Illa ha relajado su perfil conciliador: "No convencerán y no ganarán. Esta vez, no"

El Ejecutivo ha elegido el ataque como estrategia de defensa, y hasta el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha relajado el tono de su perfil conciliador para sumarse a los mensajes de confrontación. Esta semana respondía a las peticiones de dimisión de los populares en el Congreso reprochándoles su equiparación con Vox y resumiendo el estado de las cosas parafraseando a Unamuno: "No convencerán y no ganarán. Esta vez, no".

Sánchez e Iglesias acompasan el paso para sentar las bases de la legislatura antes de Navidad. Las negociaciones de los Presupuestos se realizarán con Unidas Podemos en la mesa y se priorizarán a los grupos que facilitaron la investidura. Los morados no descartan que Ciudadanos se sume con su apoyo, pero sí desechan la posibilidad de que ejerzan su influencia, insistiendo en la etiqueta "progresista" y "expansiva" que tendrán las Cuentas para el próximo año.

El nuevo tándem económico

Esta coordinación entre los socios de investidura está teniendo un reflejo importante en la parte de la asesoría económica, con un claro acento socialdemócrata. El nuevo tándem económico de Moncloa lo componen socialistas y morados, con pesos proporcionales pero con una influencia creciente de los segundos. Se trata de Manuel de la Rocha, el jefe de la Oficina Económica de la Moncloa y encargado de dirigir la Unidad de Seguimiento de los fondos europeos, y del secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, que mano a mano han elaborado el plan de recuperación económica con las reformas estructurales vinculadas a las ayudas de la UE a España para los próximos seis años.

Álvarez también está negociando con el ministerio de Hacienda el borrador presupuestario. Se gana terreno así al sector más ortodoxo, liderado por la vicepresidenta económica Nadia Calviño, y con quien el sector de Unidas Podemos mantuvo intensas discusiones los días previos a la declaración del estado de alarma el pasado mes de marzo y que se extendieron posteriormente por diferencias respecto al abordaje de la respuesta socioeconómica a la pandemia.

Liderazgo del Ministerio de Trabajo

El creciente peso de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, supone la cuadratura del círculo que refleja el creciente empuje de Unidas Podemos en la coalición. La retahíla de acuerdos que ha logrado con los agentes sociales y la hiperactividad de su departamento, sentando las nuevas bases de la política laboral, dan cuenta de ello.

Está previsto que Sánchez respalde su perfil y la línea de la ministra que milita en el PCE con un acto conjunto respecto a política laboral. No se trata solo de la reforma laboral. Su próximo objetivo: la conocida como 'ley rider'. Se trata de una norma con la que se buscará regular el creciente fenómeno de las personas trabajadoras que llevan a cabo actividades de distribución a terceros haciendo uso de medios tecnológicos. Se busca aclarar "lo accesorio o instrumental —el uso de los medios tecnológicos— de lo esencial —la existencia de auténticas relaciones subordinadas y dependientes prestadas dentro del círculo rector y organizativo de la empresa—, evitando el uso desproporcionado de soluciones judiciales a veces contradictorias, con la inseguridad jurídica y la desprotección que esto genera para las personas trabajadoras afectadas".

El Gobierno está dispuesto a llegar hasta el final con su polémica reforma del poder judicial, salvo acuerdo 'in extremis' con el PP

Sobre la polémica reforma de la ley del Poder Judicial, desde Unidas Podemos ya habían puesto sobre la mesa esta opción al levantarse los populares de la mesa de negociación y hacer público su veto a los morados. Entonces se rechazó y ahora se decidió tomar este atajo legal, cumplidos dos años desde que caducó el mandato del órgano de gobierno de los jueces, roto un intento de acuerdo en agosto que filtró tras su destitución la exportavoz de los populares, Cayetana Álvarez de Toledo, y pasadas varias semanas sin constatar ningún avance.

Un camino sobre el que fuentes del grupo parlamentario de Unidas Podemos apuntan que no se desandará. En privado, estas mismas fuentes reconocen su "sorpresa para bien" en alusión a la determinación de los socialistas para tomar esta iniciativa. El Gobierno está dispuesto a llegar hasta el final. Fuentes del Ejecutivo que han supervisado la proposición de ley rechazan tanto la posibilidad de dar marcha atrás como de modificar la propuesta. "La propuesta será la que se ha registrado", aseguran. La única vía para retirar la iniciativa promovida en el Congreso por los dos grupos parlamentarios que sustentan el Ejecutivo de coalición es que se llegue a un acuerdo 'in extremis' con el PP. No les vale con el compromiso de sentarse a negociar.

Sánchez volvió a insistir en ello este viernes, rechazando además la condición de Casado para negociar de que se excluya a Unidas Podemos. "Ese planteamiento dice poco de la voluntad para llegar a un acuerdo. Este es un Gobierno de coalición", concluyó.

La apuesta de asentar la legislatura en el bloque de investidura tiene que ver con la aritmética parlamentaria y la vocación progresista del programa de coalición. Se trata de un consenso entre los dos socios del Ejecutivo y que fuentes parlamentarias de ambos grupos justifican porque el programa de gobierno no podría salir adelante de la mano de Cs. No solo por las divergencias ideológicas con la formación naranja, que se opondría a los proyectos marcados en la hoja de ruta del Ejecutivo, sino también por el peso del grupo de Inés Arrimadas. Sus 10 escaños seguirían dejando al Gobierno lejos de la mayoría necesaria para sacar adelante votaciones en el Congreso, incluso sumando al PNV a esta suerte de geometría variable. Los nacionalistas vascos, actores fundamentales para la gobernabilidad, también presionan para que el Gobierno priorice a sus socios de investidura.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
20 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios