Consumo impulsa el veto a los anuncios para menores de 15 años de comida no saludable
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Consumo impulsa el veto a los anuncios para menores de 15 años de comida no saludable

El ministerio que dirige Alberto Garzón está en estos momentos negociando con la industria alimentaria la implantación de esta medida, que no llegaría antes del primer cuatrimestre de 2021

placeholder Foto: Padres con su hijos, en la puerta del CEIP Tomás Ybarra, de Tomares (Sevilla). (EFE)
Padres con su hijos, en la puerta del CEIP Tomás Ybarra, de Tomares (Sevilla). (EFE)

El Ministerio de Consumo buscará limitar la publicidad de los alimentos no saludables en televisión. En concreto, tratará de prohibir toda aquella que vaya dirigida a menores de 15 años o que se anuncie en un espacio para este público. Las conversaciones con la industria alimentaria ya han comenzado para reformar el código de autorregulación, según fuentes del departamento, aunque desde el equipo de Alberto Garzón se reservan otras vías legislativas por si no se alcanzara un acuerdo en esta línea.

Para que estas restricciones tomen cuerpo, aún deberá llegar primero el sistema NutriScore, que consiste en un etiquetado que mide la calidad nutricional del producto en cuestión mediante un semáforo de cinco colores, de modo que la A (verde) es el mayor valor y la E (rojo) el que menos aporta. El Gobierno espera que este sistema, que ya se emplea en Francia, llegue en el primer cuatrimestre de 2021. Este etiquetado será el que marque si los productos son o no saludables, considerando sanos aquellos que se encuentren en la categoría A o B.

Foto: El ministro de Consumo, Alberto Garzón, a su llegada a una sesión de la Comisión Mixta para el Estudio de los Problemas de las Adicciones. (EFE)

El objetivo de Consumo es que, una vez establecido este sistema, la clasificación de calidad nutricional se utilice como base para limitar los anuncios de los alimentos considerados no saludables. La introducción del indicador nutricional objetivo como punto de partida permitiría acotar y concretar los productos que quedarían vetados cuando converjan los condicionantes ya establecidos. Hasta ahora, el código de autorregulación ha buscado fomentar los modelos de vida saludable y se ha aplicado sin poner el foco en los valores nutritivos, tal y como denunció ya en 2014 la asociación Justicia Alimentaria.

De consolidarse la propuesta, se prohibirían los anuncios de estos productos en distintos casos cuando que se estime que van dirigidos a menores de 15 años. Uno de los criterios es cuando el alimento está objetivamente destinado de forma mayoritaria a esta población o cuando apele de forma especial la atención de este público por el diseño de su mensaje.

Foto: (Reuters)

También se concluirá que va encaminado a este sector de la población según el marco en el que se emita: no podría publicitarse este tipo de alimentos cuando el medio audiovisual tenga como público objetivo a los menores de 15, es decir, canales dirigidos a niños y/o adolescentes. En el caso de las generalistas, la limitación se aplicaría a aquellos tramos en los que la mayoría de la audiencia tiene una edad inferior a 15 o cuando son bloques de programación dirigidos a estos niños o adolescentes. Aunque en un principio estas medidas solo se adoptarían en televisión, el objetivo es que esta modificación del código termine llegando al resto de soportes.

Obesidad infantil

Estas medidas se incluirían en el código de autorregulación, el llamado Código PAOS sobre publicidad y salud alimentaria, que ahora busca proteger a los menores de 12 años y que con la reforma impulsada cubriría hasta los 15. La iniciativa recogería parte de las demandas de los consumidores, y la intención de avanzar en este sentido ya había sido esbozada cuando las competencias de Consumo recaían en la ministra María Luisa Carcedo, allá por 2018. Garzón mantuvo esta misma intención al llegar al Gobierno.

El ministerio, según fuentes de Consumo, ha abierto ya el proceso de negociación con la industria del ramo para la reforma del código, que ha sido ampliamente criticado por los consumidores por su ineficacia, al ser un sistema de autorregulación. Desde el Gobierno, sostienen que su prioridad es llegar a un acuerdo con la patronal en este marco, aunque se guardan la opción de recurrir a otras vías legislativas en caso de que no fuese posible.

Foto: Varios niños asisten a su primer día de colegio en una imagen de archivo. (EFE)

La meta de este tipo de códigos y regulaciones es evitar el consumo de alimentos que pueden favorecer el sobrepeso, la obesidad o, simplemente, una alimentación poco saludable. El pasado 30 de septiembre, el propio Garzón presentó el cuarto estudio Aladino sobre la alimentación de los niños españoles. Analizando el peso y los hábitos de estos menores, el ministerio y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) concluyeron que la obesidad y el sobrepeso afecta más a los hogares de rentas más bajas.

Según los datos ofrecidos entonces, el 23,2% de los menores de familias con unos ingresos brutos anuales por debajo de los 18.000 euros tiene obesidad, mientras que en aquellas con rentas entre 18.000 y 30.000 euros, la proporción es del 17,2%, y en las de ingresos de más de 30.000 cae hasta el 11,9%, casi la mitad que en aquellos con menos ingresos.

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