Alimentación: Sanidad abre la puerta a legislar la composición de los alimentos en un futuro. Noticias de Economía
como ya hacen otros países europeos

Sanidad abre la puerta a legislar la composición de los alimentos en un futuro

El plan de reducción de azúcares, grasas o sal impulsado por el ministerio abarca 3.500 productos de 57 categorías y es de carácter voluntario, aunque podría convertirse en obligatorio "pasado un tiempo"

Foto: Más de 300 empresas se han comprometido a reformular sus alimentos de manera voluntaria.
Más de 300 empresas se han comprometido a reformular sus alimentos de manera voluntaria.

Tras un año de negociaciones con fabricantes, supermercados, restaurantes, empresas de 'catering' o máquinas de ‘vending’, Sanidad ha presentado este mes una iniciativa para reformular la composición de unos 3.500 alimentos de aquí a 2020. Al menos 20 organizaciones sectoriales se han adherido al Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de los Alimentos 2017-2020 de manera voluntaria, si bien sus coordinadores no descartan convertirlo en obligatorio en un futuro.

“El proyecto nace de una colaboración voluntaria entre empresas, pero siempre está la posibilidad de legislar pasado un tiempo”, plantea María Ángeles Dal Re, vocal asesora de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan, organismo adscrito al Ministerio de Sanidad). Abre la puerta así a una alternativa ya vigente en otros países como Eslovaquia, que impulsó la reducción de sal por decreto en 2015 para algunos productos como el pan o los pasteles.

Eslovaquia es uno de los países que han legislado en materia de composición de los alimentos.
Eslovaquia es uno de los países que han legislado en materia de composición de los alimentos.

No obstante, la mayoría de los países de nuestro entorno ha firmado acuerdos voluntarios como el recién aprobado en España, aclaran fuentes del Ministerio de Sanidad tras ser consultadas por este periódico. Es el caso de Francia, Holanda, Alemania, Suiza o Bélgica, que han seguido el modelo impulsado por Bruselas. Reino Unido suscribirá un plan similar el próximo año.

La reducción de azúcares añadidos (-10% de media), grasas saturadas o sal es el principio de un “camino irreversible en Europa, pese a que los esfuerzos de reformulación puedan cambiar un poco los sabores”, prosigue Dal Re en un congreso de seguridad alimentaria organizado por Aecoc este martes. Precisamente por eso es tan importante hacerlo de forma gradual (en tres años), con especial atención a las campañas para concienciar a los ciudadanos.

Es importante reformular los alimentos de manera gradual (en tres años) porque los sabores pueden cambiar un poco

La también coordinadora de la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) admite que ha vivido momentos en los que pensaba que el plan no saldría adelante por su enorme complejidad. Hay cinco sectores implicados (fabricantes, distribuidores, restaurantes, empresas de 'catering' y máquinas expendedoras), así como 20 patronales, 13 grupos de alimentación o bebidas (como apetitivos salados, bollería, refrescos, derivados cárnicos, galletas o salsas), 57 subcategorías, 3.500 productos y más de 300 empresas.

“El sector lácteo respondió rápidamente. Otros fueron un poco más lentos, porque la propuesta tenía que salir fuera de España [a las oficinas centrales] y volver; ese proceso lleva tiempo”, añade Dal Re.

Las empresas adheridas al plan no se harán la foto con la ministra hasta que pase el verano. Por tanto, habrá que esperar a la firma de cada convenio para saber quiénes sí (y quiénes no) se suman, con nombres y apellidos. Según Dal Re, la española es la iniciativa alimentaria “más completa” de la Unión Europea. “Ha conseguido aunar el compromiso de muchas marcas de uso habitual en niños y familias, lo que modificará la calidad nutricional de la cesta de la compra en un futuro muy próximo”, ratifican desde el Ministerio de Sanidad tras confiar en que se produzca un efecto arrastre en los próximos meses. No obstante, el impacto positivo en la salud tardará décadas.

El enemigo se llama obesidad infantil

Casi la mitad (41%) de los niños tiene sobrepeso en España. “Somos de los países con mayor prevalencia en obesidad infantil”, advierte la coordinadora de la estrategia NAOS. El plan también fue concebido para combatir la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

Aumentar la oferta de alimentos saludables en comedores escolares, restaurantes o máquinas de ‘vending’ es otro de los objetivos del plan. En este sentido, las golosinas o los bollos no tienen cabida en los colegios andaluces desde que esa comunidad vetó en enero cualquier refresco o alimento que supere las 200 calorías por unidad.

Podemos, Ciudadanos o ERC han llegado a presentar propuestas legislativas para limitar ingredientes específicos como el aceite de palma. El objetivo era prohibirlo en colegios, hospitales o centros deportivos, etiquetarlo en las cafeterías o diseñar campañas preventivas para fomentar el consumo responsable.

Los socialistas instaron al Gobierno a sustituir las chocolatinas por fruta fresca, pan integral o frutos secos en las máquinas expendedoras. “Algunos países europeos ya lo hacen, y en este caso no se trata de un plan de carácter voluntario”, explican fuentes del sector.

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