EXDIRECTOR DEL CNI DURANTE 10 AÑOS

Sanz Roldán, el general de cuatro estrellas que planea sobre todos los líos de España

Diez años al frente de la inteligencia española. Nadie conoce las tripas del Estado como él. Su nombre aparece en los éxitos y fracasos de los distintos gobiernos. Está en todas partes

Foto: Ilustración: El Herrero.
Ilustración: El Herrero.
Adelantado en

Félix Sanz Roldán (Uclés, Cuenca, 75 años) es militar desde que se levanta hasta que se acuesta. Políticos, empresarios y jueces que han tratado con este general de cuatro estrellas destacan su carácter de soldado en cada mirada y en cada palabra. Una seriedad que no termina nunca. Nadie conoce mejor que él las tripas del Estado y nadie cumple órdenes con su exactitud. Y, sin embargo, sobre los últimos escándalos que sacuden el país, desde la Kitchen a la espantada del Rey emérito o desde Iberdrola a la situación en Cataluña, planea su nombre.

"Él no decidía las cosas, pero cumplía con los encargos siempre. Lo hizo con los dos gobiernos exactamente igual. Algunos con más tino y otros con menos. Quizá se dejó llevar en ocasiones por intereses políticos. Le apasionaba la política", confirman fuentes cercanas que trabajaron a su lado. Probablemente, continúan, "los errores que cometió llegaron por mezclar el trabajo con las amistades". Ocurrió con el Rey emérito. "La convicción de que debía protegerle a toda costa pudo provocar traspasar algunas líneas rojas y acabó enturbiando todo".

La carrera de Sanz Roldán es atípica en un país que con cada nuevo Gobierno cambia miles de puestos, algunos de ellos aparentemente apartidistas. Pero el general sobrevivió una década al frente del CNI y por eso conoce todos los secretos que guarda España. Entró de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero y apadrinado por José Bono sin ser realmente "de la casa". Su trayectoria en destinos internacionales, además de un llamativo olfato y la prudencia justa terminaron por encumbrarle a pesar de que sus compañeros le consideraran "un paracaidista". Siguió en el cargo con Mariano Rajoy, —"nosotros ya nos lo encontramos, pero nadie puso en duda su continuidad", según algunos miembros de aquel primer gabinete— y ya con Pedro Sánchez su permanencia fue circunstancial. Cesó con 74 años el verano pasado, todavía con el Gobierno del socialista en funciones, y desde el pasado julio encontró acomodo en Iberdrola, en plena investigación a la eléctrica por el caso Villarejo, y con una nómina de 240.000 euros anuales.

El exjefe del espionaje español debía reaparecer este viernes en el primer juicio que se celebra contra el excomisario Villarejo, su archienemigo público, y que terminó aplazándose por cuarta vez. Sanz Roldán se querelló por calumnias y denuncia falsa en unos de los casos más enrevesados de los últimos años: el que afecta al rey emérito y su examante, Corinna Larsen. La empresaria alemana, que ya no tiene condición prestada de princesa, iba a testificar a petición de Villarejo para corroborar las supuestas amenazas de muerte que le habría proferido el exdirector del CNI para proteger al monarca cuando la situación parecía descontrolada. Amenazas que Sanz Roldán negó y Corinna ratificó en una declaración jurada.

El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. (EFE)
El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. (EFE)

La examante del Rey situó la conversación subida de tono en el verano de 2012, en el hotel Connaught de Londres, uno de esos apabullantes establecimientos del barrio de Mayfair donde la habitación no baja de 500 euros. Según ella, Sanz Roldán le advirtió que habría represalias si hablaba de los detalles y las operaciones desconocidas hasta ese momento. Larsen, como en la canción 'Mayfair' de los Quireboys, era la mujer a la que el rey Juan Carlos le había dado las riendas ("She’s the woman I gave the reigns"), y el jefe del CNI, como el resto de amigos más íntimos del monarca, lo sabía. Por eso, todos le habían aconsejado que acabara con esa relación tras el escándalo de Botsuana porque las cosas solo iban a ir a peor.

"Los errores llegaron por mezclar el trabajo con las amistades". Ocurrió con el Rey emérito y su convicción de protegerle a toda costa

"El general Sanz vale mucho"

Sanz Roldán acabó siendo el guardián y protector de Juan Carlos I pero los comienzos con el Rey no fueron precisamente de amistad. Lo cuenta Bono en su libro 'Diario de un ministro' (Planeta, 2016). Don Juan Carlos se dirigió a él un día de junio de 2004 y le espetó: "Pepe, quieres poner como JEMAD a un general sin experiencia de mando y que ha pasado muchos años en el extranjero". El exministro defendió al candidato que, a su juicio, era uno de los generales más formados y capaces de las Fuerzas Armadas. "Yo le digo que el general Sanz vale mucho". La confianza ciega en "Félix" venía de atrás. "Tiene buena cabeza, buen olfato, es astuto y prudente", le define Bono en la primera referencia que hace de él en la misma publicación.

El rey Juan Carlos, junto al rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, y el general Félix Sanz Roldán (i). (EFE)
El rey Juan Carlos, junto al rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, y el general Félix Sanz Roldán (i). (EFE)

Llevaba poco tiempo ejerciendo como director general de Política de Defensa cuando se confirmó su nombramiento al frente de los tres ejércitos. A la toma de posesión le acompañó su padre, guardia civil ya retirado, que al comprender el cargo que afrontaba su hijo, le dijo: "Es decir, como Franco". Sanz Roldán le pidió no arruinar el nombramiento antes de poder catarlo. ('Diario de un ministro', página 175).

Después de ser promovido como teniente en la Academia General de Zaragoza y pasar por el Sáhara, León, Cádiz y Madrid como teniente, fue destinado a Washington y Bélgica siendo comandante. Ya en 2004 fue nombrado teniente coronel, para recelo de algunos compañeros, y se situó en la dirección general de Política de Defensa. Lo que probablemente no esperaba, como tampoco sus superiores, fue el sobrevenido nombramiento al frente del CNI siendo JEMAD. De nuevo, un militar al frente del organismo.

En política, ya se sabe, estar en el momento justo y el lugar adecuado muchas veces puede ser lo más importante. Y eso ocurrió en 2009 cuando el entonces jefe de los servicios de inteligencia, Alberto Saiz, terminó cesado al verse envuelto en varios escándalos. Y ahí estaba Félix Sanz, con una mochila llena de méritos, condecoraciones y lo más importante: contaba con la confianza del presidente Zapatero.

El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (c), junto al que era el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez (i), y el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. (EFE)
El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (c), junto al que era el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez (i), y el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. (EFE)

El aprecio que por el ministro socialista tenía quedó reflejado en su despedida el 7 de abril de 2006 cuando Bono cesó como titular de Defensa. Sanz Roldán, en el Cuartel General del Ejército, aseguró: "Nadie se ha emocionado más que el ministro ante nuestra bandera ni ha incorporado las virtudes de lo militar a su gran patrimonio ético y humano". "He necesitado cuarenta años de servicio para encontrar a un hombre que proclama como parte de su norma vital estrofas de nuestros himnos".

España a sus espaldas

Bajo el mandato de Mariano Rajoy, ya a partir de diciembre de 2011, el CNI se despidió de Defensa y pasó a depender directamente de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Cuentan algunos compañeros del Consejo de Ministros que la número dos del Gobierno hablaba habitualmente de "mi general" para referirse a Sanz Roldán, lo que causaba sorpresa y cabreo en buena parte del gabinete popular.

Durante la primera legislatura de Rajoy el director del CNI echó mano de su dominio en los asuntos internacionales y diplomacia económica para abordar cuestiones de primer orden con los que tuvo que lidiar el entonces ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. Se estrenó con la expropiación argentina de Repsol YPF, después llegó la de Bolivia con Red Eléctrica Española, los problemas de Telefónica en Perú o las distintas aristas surgidas del Canal de Panamá. Y allí estuvo el general.

La exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con el exdirector del CNI. (EFE)
La exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con el exdirector del CNI. (EFE)

En lo que respecta a los asuntos nacionales, las cosas se complicarían todavía más en los años recientes, entre el caso del Rey emérito y la sonadísima operación Cataluña, por citar algunos de los enredos en los que el general de cuatro estrellas acabó siendo protagonista. En parte, por su entrega y pasión a la tarea que le encomendaron. Pero también, dicen fuentes cercanas a él, por "su alta autoestima" y la creencia de que era un salvador de la patria. "Muchos en los gobiernos le hacían sentir que tenía el país a sus espaldas, que era uno de los personajes más importantes de España. Que era imprescindible". Por eso, apuntan, le costó asumir su cese. "No podía creerse que le descabalgaran".

No parece exagerado cuando García-Margallo recoge en su libro 'Memorias Heterodoxas' (Península, 2020) que ante la falta de un acuerdo para llevar a Rajoy a la presidencia en 2016 —o el PSOE se abstenía o terceras elecciones— empezaron a circular distintos nombres entre los que estaba el mismísimo Sanz Roldán. Según relata, Jorge Fernández le contó que se especulaba con que pudiera ser "el mirlo blanco que nos sacase del atolladero" por tratarse de un militar de prestigio que había servido con Gobiernos de los dos colores. Al final, como estaba escrito, Rajoy volvió a la Moncloa.

"Muchos le hacían sentir que tenía el país a sus espaldas, que era uno de los personajes más importantes de España. Que era imprescindible"


La trayectoria de Sanz Roldán no se entiende en los últimos tiempos sin la figura de las tres eses, Soraya Sáenz de Santamaría. Uña y carne. Los éxitos y los fracasos se suponen compartidos. A pesar de que quienes trabajaron al lado del general consideran la suya "una trayectoria intachable" —"jugó un papel clave en el fin de ETA y otras muchas operaciones de Estado, pero este país es muy desagradecido", repiten— también su firma aparece en todos los líos importantes de los últimos tiempos como la gestión de la crisis en Cataluña y el referéndum que el presidente Rajoy dijo que no se celebraría… y se celebró. "El fallo de que hubiera urnas el 1-O fue del CNI. Decían que lo tenían controlado y no. De eso no se encargaban las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado", zanjó en una entrevista con este diario José Antonio Nieto, secretario de Estado de Seguridad en pleno 'procés' y mano derecha de Juan Ignacio Zoido.

Ahora es otro exsecretario de Estado, el anterior de la misma cartera, quien apunta a la posible implicación del CNI en el caso del espionaje a Bárcenas. Al menos, eso se desprende de los mensajes que Francisco Martínez se intercambió con el ministro Fernández Díaz, a quien el juez ya imputó este viernes como pedía la Fiscalía, y de otro de los escritos que remitió al juez del caso. Otro lío más para Sanz Roldán.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios