NOVENO COMITÉ FEDERAL DE LOS SOCIALISTAS DESDE EL 20-D

El PSOE impone abstención en bloque pese al riesgo de ruptura con el PSC y los rebeldes

La resolución que apuesta por dar el Gobierno a Rajoy gana por 139 votos a favor y 96 en contra. Fernández confía en "persuadir" a los díscolos para evitar la división y recuperar "rápido" a la militancia

Foto: José Blanco, presidente de la mesa del comité federal, con Carmen Madrid y Mariola López, durante la reunión del comité federal de este 23 de octubre. (EFE)
José Blanco, presidente de la mesa del comité federal, con Carmen Madrid y Mariola López, durante la reunión del comité federal de este 23 de octubre. (EFE)

A las tres de la tarde la abstención del PSOE para dar paso a un Gobierno de Mariano Rajoy ya tenía números: 139 votos a favor y 96 en contra. Dos miembros del comité federal no votaron. Los socialistas desbloquearán en segunda vuelta la situación política después de casi 11 meses sin gobierno y con un llamamiento a la responsabilidad para evitar terceras elecciones. A las puertas, un grupo disperso de militantes, no más de medio centenar, gritaba "sinvergüenzas", "traidores" y "golpistas" a los que salían a la calle Ferraz. Dentro el ambiente estaba tranquilo. A Podemos, después de que salieran rápidamente a reivindicarse como la única oposición, dieron un aviso: "El PSOE es el primer partido de la oposición y va a seguir siéndolo".

Nada tuvo que ver este domingo con el 1 de octubre pese al desgarro interno. Fuentes próximas a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, señalaban su convencimiento de "el PSC quiere estar en el PSOE" y se mostraban seguros de que los diputados catalanes acabarán absteniéndose. No fue eso lo que transmitió Miquel Iceta. El PSOE impondrá la abstención a todo el grupo parlamentario porque es "imperativo".

El presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, no quiso avanzar qué va a pasar con el PSC ni con los diputados que han anunciado que se mantendrán en el no. Iceta se marchó dejando claro que la decisión final se adoptará el martes. Dentro había pedido "comprensión" para evitar la ruptura. La gestora evitó hablar de sanciones o castigos y reivindicó que su misión ahora es "persuadir". Pese a que los del no a Rajoy habían pedido "inteligencia" y "sensibilidad", apelando a alguna fórmula técnica que evite a todos los socialistas pronunciaran el botón de la abstención, la respuesta de la actual dirección no dejó puertas abiertas.

Susana Díaz a su salida del comité federal del PSOE. (EFE)
Susana Díaz a su salida del comité federal del PSOE. (EFE)

Un "debate intenso, duro, fuerte, franco y respetuoso". Así lo definió Javier Fernández. A los que ya han avisado de que no pueden acatar la disciplina de voto, como anticiparon los miembros del PSC o la diputada aragonesa Susana Sumelzo, intentará "persuadirlos" para que sean "consecuentes con una decisión que se ha adoptado de manera libre y democrática". "No me planteo nada más", zanjó. Tampoco dijo Fernández si admitirían algún tipo de salida para Pedro Sánchez.

Fue un debate ágil y pactado, con cuatro minutos para cada orador, donde se turnaron en las palabras los de la abstención y el no a Rajoy. Dirigido por mano de hierro por quien fue hombre fuerte de Rodríguez Zapatero, José Blanco, y en el que los 'rubalcabistas' demostraron que han recuperado su peso con Elena Valenciano al frente de la resolución que abanderaba la abstención. Las maletas, la mayoría de socialistas andaluces, se agolpaban en el 'hall' de entrada. Desde el principio se dejó claro que la votación se resolvería "para los telediarios", comentaban algunos, antes de la tres de la tarde.

El gran ausente fue Pedro Sánchez. Podría haber asistido como ex secretario general sin derecho a voto pero optó por ausentarse. Su posición se resumió en un tuit colgado en su cuenta: "Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza". Nadie sabe si se abstendrá y acatará el mandato del comité federal, si optará por ausentarse como este domingo o si entregará el acta. Tampoco si ya tiene decidido dar la batalla en el próximo congreso para el que no hay fecha y que los socialistas andaluces no creen que deba celebrarse antes de junio.

Hasta Chaves y Griñán

Susana Díaz tomó la palabra en uno de los últimos turnos. A lo largo de unos siete minutos reivindicó sin mencionarlos a "dos grandes socialistas" perseguidos por el PP en alusión a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Quería justificar así que esta abstención era especialmente dura para los socialistas andaluces cuando el PP, inmerso en pleno juicio de la Gürtel, acaba de pedir cárcel para ambos en el caso de los ERE. "Dos hombres buenos que no están en esta sala y que lo que quieren es que este partido sea útil para el país", agregó. En su intervención, según ha podido saber este periódico, Díaz pidió "unidad y responsabilidad para estar todos juntos" en el PSOE, según fuentes socialistas. No mencionó la palabra abstención pero sí habló de evitar terceras elecciones. "No repitamos elecciones y no reforcemos al PP", defendió la baronesa andaluza, asumiendo que cualquier decisión era "mala", que la elección era "difícil" y que los socialistas lo están pasando "realmente mal". Reclamó "moral de victoria y unidad". "Yo no quiero militar en una Izquierda Unida grande. No quiero que nadie haga con mi partido lo que han hecho con otros. No quiero entregar el fusil, cambiarme de traje y entregarme a aquellos que no están acosando", dijo Susana Díaz en referencia a Podemos. "Yo quiero salir a combatir en un terreno hostil como éste".

El PSOE impone abstención en bloque pese al riesgo de ruptura con el PSC y los rebeldes

Fuentes socialistas próximas a la presidenta de Andalucía aseguraron al término del comité que Pablo Iglesias "ha amenazado" al PSOE, poniendo en riesgo los gobiernos autonómicos donde tienen pactos. "Iglesias ha ido a por nosotros", insistieron, convencidos de que ahora ya no se podrán desestabilizar esas alianzas porque "no podrían explicarlo". Mostraban así desde las filas del PSOE andaluz comprensión porque los tres principales barones socialistas que gobiernan con Podemos eludieran este domingo tomar la palabra. Ni Ximo Puig (Valencia), ni Javier Lambán (Aragón) ni Emiliano García-Page (Castilla La Mancha), se pronunciaron a favor de la abstención que sí votaron. Sí lo hizo Guillermo Fernández Vara.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, a su salida del comité federal del PSOE. (EFE)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, a su salida del comité federal del PSOE. (EFE)

Los barones que abrazan la abstención pero gobiernan con Podemos decidieron no dar la cara. Fuentes próximas a estos líderes territoriales confirmaron que se había dado una especie de bula a quienes dependen de Podemos para tratar de poner a salvo los gobiernos de sus territorios. Servirá de poco. Desde el entorno de García Page daban por hecho que el partido morado saldrá a anunciar en breve que no hay acuerdo para los presupuestos aunque insisten en que las líneas maestras "ya están pactadas y cerradas". Explican que ya han "sufrido bastante" y asumido "sacrificios" y que les tocaba cuidar sus territorios.

Desde el equipo de Susana Díaz creen que la reconstrucción del partido será mucho más rápido de lo esperado y compararon el ambiente de este comité con el del 1 de octubre. En la sede socialista y en la calle hubo mucha más tranquilidad. Poco antes de la nueve de la mañana a las puertas de Ferraz cinco furgonetas de la Policía Nacional blindaban la entrada. Sólo unos minutos más tardes el primer militante indignado llegaba portando una pancarta y los medios de comunicación se disputaban su testimonio. Fueron pocos los que protestaron bajo una lluvia interminante con pancartas contra "el golpe" del PSOE. Dentro todo estaba atado. Nada que ver con el sábado negro en el que los socialistas se mataron entre ellos en directo ante toda España, alargando la agonía hasta la madrugada.

La abstención estuvo abanderada por Elena Valenciano, cuyo papel protagonista certificó el papel preminente de Rubalcaba entre bambalinas

El líder catalán, Miquel Iceta, pidió "comprensión al socialismo español para entender una posición distinta del PSC dada la encrucijada política catalana". Advirtió de que su "posición política quedaría gravemente hipotecada por la abstención" y expresó "el temor a alejarnos de tantos militantes y de tantos electores". "El problema del PSOE no es el PSC es Rajoy", sostuvo, insistiendo en que si se abstienen dejarán de ser útiles para tender puentes y tratar de alcanzar una solución al desafío secesionista catalán. Su mensaje es que les permitan "seguir caminando juntos en la discrepancia". A eso ya tiene el no de la gestora.

La letra pequeña de la resolución

Dos resoluciones enfrentaron las dos posiciones que debatía el PSOE. La abstención estuvo abanderada por Elena Valenciano, cuyo papel protagonista certificó el papel preminente de Alfredo Pérez Rubalcaba entre bambalinas en esta guerra. El texto aprobado ponía la carga en la necesidad de evitar terceras elecciones alertando del "daño estructural" a la democracia española. "La repetición de eleciones es gravemente dañina para la salud de la democracia", recogía la resolución [aquí en PDF], "perjudicial para el interés de España y los españoles" y con "efectos muy negativos para el Partido Socialista". La propuesta es mantener el no a Rajoy en primera votación para dejar claro "el rechazo frontal a las políticas del PP" y desbloquear la situación política en segunda vuelta. Sobre la mesa una agenda para hacer una oposición "firme pero constructiva". El PSOE exigirá derogar la reforma laboral, convocar el pacto de Toledo para abordar el futuro de las pensiones, derogar la LOMCE y recuperar la atención a la dependencia. Piden "con carácter inmediato" abrir el diálogo para afrontar los desafíos secesionistas, "desterrar las prácticas corruptas" o derogar la Ley Mordaza.

Emiliano García-Page, Javier Lambán, Susana Díaz e Idioa Mendia al inicio del comité federal. (EFE)
Emiliano García-Page, Javier Lambán, Susana Díaz e Idioa Mendia al inicio del comité federal. (EFE)

La resolución que pedía mantener el no al PP [aquí en PDF] fue presentada por el alavés Txarli Prieto e insistía en que nada ha cambiado desde que el PSOE aprobó por unanimidad el no a Rajoy. "Ni ha dejado de estar a la sombra de la corrupción", advertían, ni ha modificado sus políticas. "No podemos permitir que la responsabilidad de que Rajoy sea presidente recaiga sobre los socialistas". Pedían ser "coherentes con los principios y con la palabra dada a la ciudadanía" y "no perder ese caudal de confianza". Los del no se mostraron convencidos de que una abstención "sólo retrasaría unos meses la repetición electoral" y el PSOE tendrá más pronto que tarde que enfrentarse de nuevo a las urnas después de haber dado paso al Gobierno "más insensible y neoliberal" de la democracia. "La disyuntiva de abstención o pérdida de escaños es falsa", fue un argumento repetido por varios de los intervinientes.

La secretaria general del PSE, Idoia Mendia, abrió el comité con una intervención en la que alertó del peligro de "abrir la puerta a la derecha", defendiendo en contra de la expresión que utilizó el presidente de la gestora, Javier Fernández, que el PSOE "no es un solar y sí un partido muy vivo, basta con mirar a su militancia". La dirigente vasca se mostró convencida de que esta legislatura "no va a ser un infierno para Rajoy" y avisó de que "más tarde o más temprano habrá que ir a nuevas elecciones". "Sólo votando no el PSOE volverá a ser el PSOE", sostuvo. También fueron muy destacadas por su contundencia pese al formato breve impuesto las intervenciones sucesivas de Josep Borrell, Patxi López, Eduardo Madina y Ramón Jáuregui, en el no los dos primeros y en la abstención los últimos.

Madrid

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