LA DERECHA NO SE OPONE A LA MEDIDA

El IMV sale adelante sin ningún voto en contra con el sí de PP y la abstención de Vox

Respaldo parlamentario absoluto a la medida estrella del Gobierno. Los populares apoyaron la medida para que se tramite como proyecto de ley. Vox decidió al final abstenerse

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en la sesión de control al Gobierno. (EFE)

El ingreso mínimo vital (IMV) contó finalmente con un respaldo parlamentario absoluto. No hubo ningún voto en contra. El PP decidió finalmente votar a favor. Aunque hace días los populares ya dejaron claro que no se opondrían a la medida, la duda seguía siendo si se abstendrían o darían el sí al ministro José Luis Escrivá. El grupo de Pablo Casado votó a favor para que se tramite como proyecto de ley. La sorpresa fue mayor cuando la diputada de Vox, María de la Cabeza Ruiz Solás, anunció en la tribuna que su partido finalmente optará por la abstención. "No vamos a votar en contra porque nuestros compatriotas necesitan ayuda, pero tampoco votaremos a favor porque no podemos participar de esta locura". La derecha, por tanto, no se opuso a la medida estrella del Gobierno.

Fuentes populares, por su parte, insisten en que aprovecharán esa tramitación para defender su modelo, vigente desde hace 20 años en las comunidades autónomas que gobiernan. La propuesta del PP pasa por que el IMV esté vinculado a la búsqueda activa de empleo, que se centre esencialmente en los afectados por la crisis del coronavirus, que está dejando importantes destrozos económicos, y que avance en la creación de una tarjeta social única "para garantizar la sostenibilidad, la transparencia y el rigor en el sistema de ayudas".

Ya a principios de mes, el vicesecretario de Participación del PP, Jaime de Olano, reconoció que su partido apoyaría esta renta. Pero poco después, la vicesecretaria general de Política Social, la diputada Cuca Gamarra, aclaraba que todavía necesitaban "analizarlo en profundidad" para decidir el sentido del voto porque el decreto era "francamente mejorable".

El PP ya advirtió de que reclamaría que el IMV se gestionara por las comunidades autónomas "en igualdad de condiciones", y no solo en el País Vasco y Navarra, como entonces acordó el Gobierno, levantando ampollas en otras muchas autonomías. Criticó igualmente que la renta mínima no se hubiera consensuado con las administraciones regionales y locales antes de su aprobación, dejando claro que había que aclarar si ese IMV recaería o no en los ayuntamientos y con qué recursos contarían.

Los giros de guion, por otra parte, han acompañado a Vox en este asunto. Como publicó este diario, la renta mínima es uno de los asuntos que habían dividido por completo al bloque de la oposición de centro derecha. Este miércoles, se volvieron a encontrar. Ciudadanos siempre tuvo claro que respaldaría la medida, mientras el PP simplemente aseguraba que no se opondría. Vox confirmó hace días que su voto sería un rechazo absoluto, lo que fue un cambio total teniendo en cuenta que se mostraba favorable a la tramitación en el mes de mayo.

El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE)
El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE)

Los de Abascal afirmaron por boca de su portavoz, Jorge Buxadé, que su visto bueno inicial respondía a la necesidad de “ayudar de forma extraordinaria” a aquellos españoles que se encuentran en una situación de “absoluta necesidad” por culpa del coronavirus. Pero después insistieron en que el borrador hecho público y aprobado en Consejo de Ministros se quedaba muy lejos de cumplir con sus expectativas. Consideraban que lo que pretendía impulsar era “una renta mínima permanente” y no una medida de carácter excepcional y temporal, lo que implica “cronificar la pobreza”.

El argumento esgrimido hoy desde la tribuna no difería mucho de esta postura pero, sin embargo, la formación anunció que se abstendrá. La diputada María Ruiz aseguró que era un asunto que el Gobierno debía haber aprovechado para buscar un consenso total con la oposición. “Nunca nos vamos a encontrar más cerca que con una propuesta similar”, insistió.

La diputada de Vox en el Congreso María de la Cabeza Ruiz Solás. (EFE)
La diputada de Vox en el Congreso María de la Cabeza Ruiz Solás. (EFE)

Vox reprochó al Ejecutivo “haber abandonado a los españoles a su suerte, abocando a muchos de ellos a la cola del paro y, ahora, a las colas del hambre”. “Nosotros siempre hemos defendido sostener a las personas que lo necesitan y avanzar en un sistema de protección social fuerte. Somos partidarios de una ayuda extraordinaria y temporal para las familias”, continuó la de Vox, sin dejar de insistir en el “tremendo efecto llamada” que, a su juicio, se producirá con esta ayuda. “Permiten que personas que tienen la residencia legal solo desde un año antes de la solicitud lo pidan. Es muy fácil cumplir este requisito”, reprochó.

Las palabras más gruesas llegaron al final. “Estamos convencidos de que esta medida no solo llevará a una ruina económica y a una ruina moral, sino que contribuirá a que las mafias sigan aprovechándose de familias vulnerables y necesitadas”, llegó a decir en lo que parecía una justificación para un voto contrario. Pero en la conclusión desveló el sentido del voto: “No vamos a votar en contra porque nuestros compatriotas necesitan ayuda, pero tampoco a favor porque no podemos ni queremos participar de esta locura”.

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