pagado por adelantado por Sanidad

China bloquea un lote sanitario para España tras las críticas a la calidad de sus productos

El encargado de negocios de la embajada china arremete contra la prensa y los políticos que tratan de estigmatizar su país

Foto: Miembros del Ejército descargan material sanitario procedente de Shanghái (China) de un avión A400M. (EFE)
Miembros del Ejército descargan material sanitario procedente de Shanghái (China) de un avión A400M. (EFE)

Las autoridades de China bloquean desde hace tres semanas varios contenedores repletos de material sanitario adquirido y pagado por adelantado por el Ministerio de Sanidad, según indican fuentes diplomáticas españolas. La embajada de España y la oficina comercial en Pekín han llevado a cabo gestiones, hasta ahora infructuosas, para tratar que la aduana china permita la exportación de esos productos destinados a la lucha contra el nuevo coronavirus.

Aunque no se refirió a España ni a ningún país en concreto, la medida fue explicada el domingo por Li Xingqian, director del departamento de Comercio Exterior, en declaraciones recogidas por Xinhua, la agencia de prensa oficial. Se está trabajando, dijo, para “combatir las exportaciones de productos falsificados y de mala calidad y otros comportamientos que perturban el buen orden del mercado y las exportaciones”.

Es la segunda vez este mes que Pekín anuncia el incremento de sus controles, que pueden desembocar en la incautación del material inspeccionado. Xinhua informó de que hasta el pasado domingo también habían sido requisados 89 millones de mascarillas defectuosas y 400.000 equipos de protección para sanitarios.

Las autoridades chinas quieren asegurarse de nuevo de que las ventas a España cumplen con los estándares de calidad, y para comprobarlo retienen un importante lote de productos. A lo largo de estas últimas semanas, las empresas chinas han exportado material defectuoso a varios países europeos, pero es quizás en España donde esas compras han provocado mayores críticas al Gobierno que las hizo y a las autoridades de Pekín que las permitieron.

“Por esa razón, la medida nos afecta especialmente”, señala una fuente conocedora del comercio hispano-chino. “En Pekín, hay una creciente preocupación por el daño reputacional que los productos defectuosos pueden causar al país”, concluye.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español reconoció que existía ese problema, pero recalcó que la relación bilateral con China sigue siendo “de lo más cordial”. “Esas regulaciones de control recién instauradas no afectan solo a España sino a otros países importadores”, resaltó una fuente diplomática autorizada. Sanidad rehusó, en un primer momento, precisar qué productos habían sido inmovilizados por la aduana china, pero después cambió de opinión. Al cierre de esta edición seguía, sin embargo, sin proporcionar dato alguno.

Sanidad ha efectuado varias compras a empresas chinas, a través a veces de distribuidores españoles, cuya calidad no cumplía con los requisitos estipulados. El caso con mayor repercusión mediática fue el de los 640.000 test rápidos defectuosos del covid-19 adquiridos a Shenzhen Bioeasy Biotechlonoly, pero hay varios más. Otros gobiernos europeos han sufrido los mismos contratiempos en sus adquisiciones al gigante chino.

La embajada china en Madrid mostró su malestar con las reacciones airadas en España —no las del Ejecutivo de Pedro Sánchez— a la compra fallida. A finales de marzo y a principios de mes, puso varios tuits “lamentando la interpretación confusa que se está haciendo en algunos medios de nuestras declaraciones en relación con los test (…)”. Resaltó después que “muchos aprovechan la crisis del covid-19 para difundir mentiras y estigmatizar a China”. Arremetió contra aquellos que intentan “lograr sus propios (…) fines políticos”.

El encargado de negocios de la embajada china en Madrid, Yao Fei, dijo además, el 6 de abril, en declaraciones al 'Global Times', un diario chino en inglés perteneciente al partido comunista y dirigido a la comunidad internacional: “(…) algunos medios de comunicación y políticos no han escatimado esfuerzos para inventar problemas sobre diversos asuntos en un intento de estigmatizar a China”, afirmó. Resaltó que la buena relación con España “no será revertida por esas peripecias individuales”.

Entre los políticos en el disparadero de la embajada figuran Rafael Hernando (PP), secretario tercero del Senado, y sobre todo varios diputados de Vox, empezando por Macarena Olona, la secretaria general de su grupo parlamentario. Hernando habló en Twitter de la “peste china” y Olona fue más allá en TVE: "China nos ha traído dos cosas: en primer lugar, la peste del siglo XXI, y, en segundo lugar, el caldo de cultivo propicio para que los postulados comunistas se impongan en nuestro país". Su correligionario Juan Luis Steegmann aseguró que la UE se “arrodillaba” ante China.

Aunque fue mucho más cauto, Josep Borrell, vicepresidente de la Comisión Europea encargado de la política exterior de la UE, también hizo por escrito en marzo unos comentarios que no agradaron en Pekín. Sostuvo que detrás de las donaciones de material sanitario efectuadas por el Estado o por empresas privadas chinas hay “un componente geopolítico que incluye la lucha por la influencia (…)”. “China está impulsando agresivamente el mensaje de que, a diferencia de EEUU, es un socio responsable y confiable”, añadió.

El artículo que más ha irritado a las autoridades chinas no fue publicado por la prensa española, pero sí escrito desde Madrid por el consultor ultraconservador Jorge González-Gallarza Hernández. Bajo el título “Mantengan alejados los suministros médicos chinos de baja calidad”, sostiene, en el diario económico 'The Wall Street Journal', que hay que acabar con esas exportaciones chinas mediante un embargo para evitar así que esos productos defectuosos “puedan costar vidas” de sanitarios.

El deseo del autor es imposible de cumplir. Un informe de la Organización Mundial de la Salud resaltaba, el 12 de abril, que China, EEUU y Alemania copaban el 34% de la producción mundial de productos sanitarios relacionados con el covid-19 y el 40% de los equipos de protección personal. China era, además, de todos ellos el que podía incrementar más rápidamente su fabricación.

Aunque no vendan productos defectuosos, algunas empresas chinas han recurrido a otras prácticas poco éticas. Han deshecho contratos firmados cuando sus suministros estaban a punto de embarcar en el aeropuerto para venderlos a otro comprador, muchas veces estadounidense, al doble o al triple de su precio. Tres regiones de Francia, empezando por la de Isla de Francia, que incluye a París, han denunciado que sus pedidos fueron arrebatados en las mismas pistas aeroportuarias, algo que ha sido negado por la Administración del presidente Donald Trump.

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