EN PLANTAS DE CARTAGENA, HUELVA Y BARCELONA

Operarios confinados en autocaravanas y con turnos de 12 horas para que no falte gas

Enagás tiene a trabajadores confinados en sus plantas regasificadoras de Cartagena, Huelva y Barcelona para limitar el riesgo de contagios y garantizar el abastecimiento de la red nacional

Foto: Alejo Ruiz, uno de los trabajadores confinados en la planta de Enagás en Cartagena, en una imagen tomada este jueves.
Alejo Ruiz, uno de los trabajadores confinados en la planta de Enagás en Cartagena, en una imagen tomada este jueves.
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El coronavirus está obligando a aplicar medidas drásticas para asegurar el funcionamiento de los servicios esenciales. En las plantas de Enagás de Palos de la Frontera, Barcelona y Cartagena hay operadores confinados desde que empezó el estado de alarma para garantizar que hay suficiente gas en la red de abastecimiento nacional. Nunca antes había sido necesario poner en marcha un dispositivo de contingencia tan extremo. Los operadores trabajan en turnos de 12 horas de lunes a domingo, duermen por separado en autocaravanas y les llevan la comida en raciones individuales que han sido previamente desinfectadas. No pueden tener ningún contacto con el exterior.

"Es como un programa de Gran Hermano, solo que aquí nos llevamos bien", explica Alejo Ruiz, jefe de uno de los dos grupos, cada uno de siete hombres, 14 operarios en total, que mantienen activa la planta de Cartagena. Los mismos trabajadores están recluidos en las de Huelva y el Puerto de Barcelona. "La verdad es que pierdes un poco la noción de los días porque es una rutina continua. Es un esfuerzo, claro. Pero lo estamos llevando bien. No me siento un héroe ni nada por el estilo, pero sí tengo una sensación de privilegio por poder ayudar de esta forma en un momento como este", cuenta Alejo, de 45 años, casado y con dos hijos.

Las autocaravanas en las que duermen los operadores de la planta de Enagás en Cartagena desde que empezó el estado de alarma. Están dentro de las propias instalaciones de la compañía.
Las autocaravanas en las que duermen los operadores de la planta de Enagás en Cartagena desde que empezó el estado de alarma. Están dentro de las propias instalaciones de la compañía.

La jornada de su grupo va de siete de la mañana a siete de la tarde. Se distribuyen por los 188.000 metros cuadrados de las instalaciones de Enagás en el Valle de Escombreras para supervisar la recepción de la carga que traen periódicamente por mar los metaneros. La materia prima llega en estado líquido a 160 grados bajo cero y se mantiene a esa temperatura en cinco grandes depósitos hasta que hace falta inyectarla en la red, ya en estado gaseoso. En el recinto solo están ellos. Una mañana de un día normal de entre semana había unos 60 trabajadores en la planta de Cartagena.

"Cuando terminamos de trabajar cenamos en una zona con sofás y nos quedamos charlando. Nos han puesto una tele. Estamos a más de dos metros de distancia todo el tiempo, claro. Tenemos que mantener la seguridad", matiza Alejo. "Nos hicieron una prueba antes de entrar para descartar que ninguno tuviéramos coronavirus pero seguimos teniendo cuidado".

Después de cenar, cada uno termina el día en su autocaravana. El Valle de Escombreras, uno de los mayores polos industriales de España, con una veintena de grandes multinacionales del sector de la energía, no es el lugar más idílico de esta zona del sureste para hacer camping, pero era la única forma de improvisar un hotel con habitaciones estancas en una regasificadora. "Nunca había dormido en una caravana pero tengo que decir que estoy durmiendo bien, aunque a veces se oye algún ruido. Cuando llega la hora de acostarse vas cansado".

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El tiempo que le queda antes de dormir lo utiliza para hablar con la familia. La suya vive a solo unos kilómetros de distancia, pero ahora tienen que verse por la pantalla del móvil. Se despidió de ella el pasado viernes 3 de abril y volverá a verla el viernes 17. Enagás rota a los confinados en Cartagena, Huelva y Barcelona cada dos semanas para que descansen y cumplan el período recomendado de cuarentena. Fuentes de la compañía aclaran que solo participan en este dispositivo del estado de alarma los empleados que se hayan presentado voluntarios. También aseguran que la medida ha sido consensuada con los sindicatos. Alejo comenta que están bien de ánimo. "Algún compañero dice incluso que está empezando a acostumbrarse", dice entre risas.

Alejo Ruiz, en la planta de Enagás de Cartagena.
Alejo Ruiz, en la planta de Enagás de Cartagena.

Enagás no es la única compañía estratégicas que ha tenido que confinar a sus operarios para proteger el funcionamiento de servicios clave. El proceso de descarga de los metaneros, el almacenamiento de la materia prima y su inyección en la red conlleva fases críticas y requiere la destreza de profesionales experimentados. Si la plantilla de alguna de las sedes de Enagás se infectara al mismo tiempo, no habría más remedio que desconectar la instalación del sistema, poniendo así en riesgo la disponibilidad de energía.

La compañía ya sufrió un susto el pasado 11 de marzo, con el positivo de un empleado de su sede central de Madrid. Los directivos optaron entonces por clausurar las oficinas. No afectó a su aportación a la red pero un episodio del mismo tipo en una regasificadora tendría peores consecuencias. "No hay que olvidar que el gas que sale de Cartagena, Huelva y Barcelona va a los hogares pero también al resto de la industria, los hospitales y otras plantas de producción de electricidad", subraya un portavoz oficial de la cotizada.

Para reducir los riesgos, cada día se les lleva comida en raciones individuales, y en los cambios de turno se desinfecta el área de control y las zonas de paso. Durante sus dos semanas de reclusión, no pueden abandonar las instalaciones, ni siquiera para coger o cambiarse de ropa. Tienen un servicio de lavandería que les recoge las prendas y se las acerca de nuevo. Alejo dice que apenas se llevó equipaje. "No me hace falta. Pero admito que me olvidé de una cosa: las zapatillas de estar en casa. Lo bueno es que el pasillo de la caravana es corto y no da tiempo a echarlas mucho de menos".

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