Los efectos de la crisis del coronavirus

La industria española sufre la mayor caída de las expectativas desde que hay datos

La encuesta mensual del Ministerio de Industria confirma el cambio brusco en las previsiones de producción del sector, y eso a pesar de que el peor golpe se lo han llevado los servicios

Foto: Imagen del paseo de la Castellana en Madrid sin circulación. (Reuters)
Imagen del paseo de la Castellana en Madrid sin circulación. (Reuters)
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España y el mundo entero se enfrentan a la mayor caída de la producción nunca vista desde que existen registros modernos como consecuencia de la crisis del coronavirus. Todavía es imposible anticipar la magnitud de la caída y todas las previsiones económicas son poco más que un brindis al sol, ya que aún no hay indicadores que reflejen el impacto económico. Sin embargo, las encuestas de confianza que se están publicando son un grave augurio.

La encuesta mensual de coyuntura industrial que realiza el Ministerio de Industria es uno de los mejores termómetros adelantados para medir la salud del sector. Hasta febrero, evolucionaba en la buena dirección, a pesar de que la pandemia del Covid-19 ya golpeaba China y empezaba su contagio por Europa. Sin embargo, todo el optimismo de final de año desapareció en marzo y ahora la industria española espera un duro golpe durante los próximos meses.

El saldo de respuestas optimistas menos pesimistas con la producción futura era de -4,5 puntos en febrero, y en marzo se hundió hasta -9,8 puntos. Se trata de una caída mensual de 14,3 puntos, el mayor descenso desde que el ministerio empezó a elaborar esta encuesta, en enero de 1993. Hasta ahora, la mayor caída mensual se había producido en diciembre de 2008, dos meses después de la quiebra de Lehman Brothers.

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Estos datos muestran la magnitud de la caída que se avecina en los próximos meses. El Ministerio de Industria realizó estas encuestas entre los días 1 y 20 de marzo, lo que significa que todavía no recogen el parón de actividad de los últimos días. En primer lugar, porque hasta mediados de marzo no se decretó el estado de alarma, de modo que las encuestas de esos días contrarrestan la caída posterior. Y, segundo, porque la prórroga del estado de alarma y el decreto de cierre total de las actividades no esenciales se produjeron con posterioridad a esa fecha. Eso significa que la encuesta no recoge todas las noticias negativas que se han sucedido en los últimos 11 días.

La caída de las previsiones de producción no ha sido homogénea en todo el tejido industrial, como consecuencia de la naturaleza de la crisis actual. Las empresas que producen bienes de consumo, en especial el sector de la alimentación y el textil, han mantenido su actividad durante estas semanas y no tendrán que cerrar mientras dure la pandemia, al producir bienes de primera necesidad. La consecuencia es que el saldo de las respuestas positivas y negativas apenas es de -2,4 puntos. Apenas se perciben cambios desde los 3,3 puntos positivos de febrero.

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Sin embargo, la industria de bienes de equipo ha sufrido un desplome mensual de 26 puntos, comparable a la caída posterior a la quiebra de Lehman Brothers. Este tipo de fábricas depende de la inversión de otras industrias para reponer o ampliar su capacidad instalada y, en estas semanas, la inversión se ha congelado por completo. Y los próximos meses no se presentan mucho mejores.

De ahí que el saldo de respuestas haya pasado desde +17,2 puntos hasta -9,2 puntos en solo un mes. En el caso de los bienes intermedios, el descenso mensual no es tan acusado, se sitúa en 11 puntos, pero el saldo negativo alcanzó los -9,2 puntos. Esto significa que si se excluye a la industria de bienes de consumo, los datos del resto del sector son alarmantes.

Esta caída de los indicadores de confianza se está repitiendo en todos los países del mundo. El lunes, la Reserva Federal de Dallas publicó su indicador de confianza industrial de marzo, que reflejó también la mayor caída desde que existen datos. En concreto, se desplomó hasta -70 puntos, muy por debajo del anterior mínimo histórico, registrado en diciembre de 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers, cuando alcanzó -58 puntos. Y eso a pesar de que las medidas de confinamiento en EEUU son posteriores a las de España y el resto de Europa.

Estos indicadores, junto a los del PMI publicados la semana pasada, anticipan un desplome de la producción industrial nunca antes visto, como consecuencia de las medidas de confinamiento para frenar el coronavirus. Y lo peor de todo es que la industria superará mejor esta fase de la crisis, ya que algunas fábricas siguen abiertas. En el sector servicios, la caída será superior.

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