PARA EVITAR EL CONTAGIO MASIVO

Tierra quemada entre rejas: 61 presos, aislados en sus celdas por prudencia

Los nuevos protocolos obligan a encerrar en sus celdas prácticamente a todos los que arrojen el mínimo síntoma de malestar, lo que está vaciando las zonas comunes

Foto: Centro Penitenciario de Córdoba. (EFE)
Centro Penitenciario de Córdoba. (EFE)
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El Ministerio del Interior está poniendo especial interés en controlar el coronavirus en los centros penitenciarios. No quiere que ocurra lo que ha pasado en Italia, donde el nerviosismo por los posibles contagios ha provocado motines que ya se han cobrado la vida de 11 reclusos. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias está aplicando cada día renovados protocolos que tienen el fin de aislar a los presos que presenten el menor síntoma de fiebre, tos, afección respiratoria o incluso malestar general. El objetivo es evitar por todos los medios que entre rejas se produzca un contagio masivo, ya que entre la población reclusa hay un gran número de personas de alto riesgo (medicados, con diversas dolencias o enfermedades).

Gracias a estos nuevos rituales penitenciarios, el número de internos aislados en sus respectivas celdas está aumentando exponencialmente. En estos momentos, desde Instituciones Penitenciarias contabilizan 61 reclusos encerrados en sus habitáculos. Todos ellos han sido recluidos por orden de la dirección de la prisión en la que residen debido a que han presentado síntomas en un nivel inicial compatibles con el coronavirus o han tenido contacto con alguien sospechoso o que ha dado positivo. El dato se refiere únicamente a los reclusos encerrados en cárceles no catalanas. Estas últimas, explican desde Interior, tienen que cumplir las órdenes que da el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska, pero no están obligadas a reportar este tipo de datos, ya que siguen teniendo la competencia sobre sus centros penitenciarios.

Entre los aislados en estas últimas prisiones hay algunos nombres conocidos, como el del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana y exdiputado de JxCAT Jordi Sànchez, encerrado en su celda de Lledoners por presentar síntomas compatibles con el coronavirus. Según informó ayer 'La Razón', Sànchez es uno de los cuatro reclusos encerrados en centros penitenciarios catalanes que presentan síntomas compatibles con el coronavirus y que se encuentran incomunicados, dos en sus respectivas celdas y otros dos en sus domicilios, ya que están en régimen abierto.

De momento, solo hay un caso confirmado de coronavirus entre los internos de las prisiones no catalanas, el de un recluso del centro de Álava que ha sido trasladado al hospital para ser tratado por profesionales sanitarios en el entorno más adecuado. Además de los 61 mencionados, añaden, hay otros tres sospechosos con síntomas más avanzados que esperan en sus respectivas celdas el resultado de las pruebas. Se trata de tres reclusos de la prisión de Córdoba que presentan fiebre. Instituciones Penitenciarias ha aplicado en el módulo en el que residen los tres unos estrictos controles de entradas y salidas, similares a los que impuso en la cárcel de Aranjuez, donde apareció el primer positivo en prisión, el de una técnica de jardín de infancia. Aquel caso conllevó el aislamiento inmediato de dos madres y sus tres hijos —que habían estado en contacto con la afectada por el coronavirus— así como la restricción de los accesos.

Desde el Ministerio del Interior aseguran que actualmente, además de esta técnica, hay otros siete funcionarios de prisiones afectados por el Covid-19. En concreto, son uno en Melilla, otro en Navalcarnero, un tercero en el centro de Sevilla 2, un cuarto en Segovia, dos en la sede central de la secretaría general y un último en la Entidad Estatal de Empleo. Desde Instituciones Penitenciarias aseguran que es lógico que haya más afectados entre los empleados, ya que son los que entran y salen de las cárceles, por lo que pueden haberse contagiado en el exterior. "Las prisiones en general están mucho más aisladas", apuntan las mismas fuentes.

Los protocolos impuestos por Instituciones Penitenciarias por recomendación de Sanidad pretenden evitar cualquier posibilidad de que haya un recluso asintomático paseando junto a otros presos que pudieran ser de alto riesgo. Las autoridades del Ministerio del Interior entienden que hay personas que pueden tener el virus y no mostrarlo con síntomas claros, por lo que es necesario extremar la prudencia con el fin de evitar un contagio masivo en las prisiones que pudiera provocar un contagio masivo en la práctica totalidad de la población reclusa.

Las prisiones en las que ha aparecido un positivo, como la de Álava, o las que registran sospechosos más claros de estar contagiados, como la de Córdoba, han aplicado las restricciones ya impuestas a todos los centros de modo aún más estricto. En cualquier caso, todos los centros deben imponer la prudencia en función de sus circunstancias, según explican desde Instituciones Penitenciarias. En los comedores, por ejemplo, cuando hay muchos internos tienen que hacer turnos. Sin embargo, si hay pocos residentes, basta con que todos ellos guarden la distancia de seguridad en todas las zonas comunes.

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