EL CÓNCLAVE ORDINARIO NO LLEGARÁ HASTA 2021

Ferraz paraliza la elección del líder de Madrid ciudad para no tensionar el partido

La dirección acuerda suspender los procesos de constitución de las agrupaciones municipales de gran ciudad (entre ellas, Madrid, pero también Sevilla o Zaragoza) hasta pasado el 40º Congreso Federal

Foto: El delegado del Gobierno en Madrid y secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, el pasado 19 de febrero. (EFE)
El delegado del Gobierno en Madrid y secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, el pasado 19 de febrero. (EFE)

Finalmente, el PSOE no tendrá un líder en Madrid ciudad esta primavera. Ni este verano. Tampoco en otoño. Tardará bastante más en tenerlo. Antes deberá celebrarse el 40º Congreso Federal del partido, el que renovará previsiblemente el mandato de Pedro Sánchez como secretario general. De modo que la capital de España, al igual que otras nueve grandes urbes de todo el país, no dispondrá de un jefe de filas local hasta, como mínimo, avanzado 2021. Un nuevo retraso decidido por Ferraz que se suma a todas las demoras ya acumuladas desde que se introdujo esta figura hace dos años. La cúpula de Sánchez no quiere que se abran procesos orgánicos hasta más adelante, porque su prioridad es centrarse en la tarea del Gobierno, estabilizar la coalición con Unidas Podemos y sacar adelante unos nuevos Presupuestos.

El secretario general del PSOE de la Comunidad de Madrid (PSOE-M), José Manuel Franco —también delegado del Gobierno en la región—, activó a comienzos de este año el proceso que desembocaría en la elección, hacia el verano de 2020, del jefe de los socialistas de la capital. Para ello, como ya contó este diario, anticipó sus planes a la dirección autonómica, a los secretarios generales de distrito, a los concejales del Ayuntamiento de Madrid y a los vocales vecinos en varias reuniones informativas. La idea era, primero, arrancar un proceso "abierto, participativo", para repensar el proyecto del PSOE para la ciudad después de 30 años de fracasos consecutivos —el partido no gobierna Madrid desde 1989, cuando una moción de censura desalojó a Juan Barranco, el heredero del 'viejo profesor', Enrique Tierno Galván—. La segunda fase, según este diseño de Franco, sería la convocatoria de las primarias internas, entre militantes, y a doble vuelta, para elegir al secretario general del PSOE en la capital.

Franco había programado un proceso en dos fases: uno primero, para repensar la oferta socialista a los madrileños, y uno segundo, de primarias internas


El jefe del PSOE-M, sin embargo, barajó también llevar esta segunda parte del proceso al próximo otoño. Tanto por razones operativas, para dar tiempo a la elaboración de propuestas para el proyecto socialista del futuro, como orgánicas, para acortar el periodo de probable "choque" entre la nueva dirección local y el Grupo Socialista en el consistorio, que a día de hoy todavía lidera el extécnico de baloncesto Pepu Hernández, la apuesta personalísima de Sánchez para las municipales del pasado mayo y que cosechó el peor resultado del partido en la ciudad de toda su historia.

Pero ya todos esos planes han caído como un castillo de naipes. Por decisión de Ferraz. La ejecutiva federal acordó, el pasado lunes, 2 de marzo, "suspender el proceso de constitución de las agrupaciones municipales de gran ciudad hasta la celebración del 40º Congreso Federal Ordinario, cuando deberán constituirse previa a la celebración de las asambleas de distrito para la elección de las comisiones ejecutivas". Es lo que se puede leer en la carta enviada por Ferraz a las cúpulas regionales concernidas y a los secretarios generales locales. Escrito de dos páginas y al que tuvo acceso este diario [aquí en PDF].

Entre Sánchez y Cerdán

La misiva recuerda que en el reglamento de desarrollo de los estatutos, aprobado por el comité federal en su reunión del 17 de febrero de 2018, se concedía un plazo de tres meses para la conformación de las agrupaciones municipales de gran ciudad en aquellas localidades en los que existían agrupaciones de distrito. Se trataba de montar órganos de coordinación de todas esas ejecutivas locales, para unificar voces y criterios.

En el caso de Madrid capital, hay 21 agrupaciones, una por distrito, y otras dos más —la del barrio vallecano de Entrevías y la Agrupación Socialista Universitaria (ASU)—, hasta 23, por tanto, cada una de ellas con su jefe del PSOE al frente. Pero no hay un referente del partido en toda la capital. El portavoz en el Ayuntamiento de Madrid es actualmente Pepu Hernández —aunque se ha especulado con que no acabaría el mandato en el cargo—, que no es militante, por lo que su peso orgánico es nulo. Lo que se pretendía con esa medida introducida en el reglamento de 2018 es que las grandes urbes, por tanto, contaran con un secretario general elegido de manera directa por los afiliados y que liderara una ejecutiva que ejerciera como órgano de coordinación política, tanto con los distritos como con el respectivo grupo municipal.

Ferraz esgrime que hay tres autonómicas previstas y que es necesario centrar la tarea en dar soporte al Gobierno. Por eso rehúye de los procesos orgánicos

La normativa atribuía a Ferraz la competencia para la aprobación de los calendarios de constitución de las agrupaciones municipales a propuesta de las cúpulas regionales. Y se decidió que no arrancasen hasta pasadas las elecciones locales de mayo de 2019. Pero la convocatoria de las generales del 10 de noviembre supuso "un nuevo retraso en la puesta en marcha del calendario". Esa circunstancia, explica el escrito, sumada al hecho de que en 2020 se celebrarán al menos tres comicios autonómicos (en Euskadi y Galicia el 5 de abril, y Cataluña, quizá para el otoño), "hace necesario replantearse" la planificación de puesta en marcha de estas agrupaciones de gran ciudad "en el plano orgánico y en el plano político".

"Todo ello unido a que el partido en su conjunto, en este primer año de Gobierno, necesita estar centrado en dar el soporte necesario a la acción de gobierno", razona Ferraz. Es decir, que Sánchez no quiere que haya procesos orgánicos a la vista, que siempre tensionan el partido, hasta que el Ejecutivo de coalición tenga un trecho rodado y despeje la aprobación de unos nuevos Presupuestos, herramienta vital para la supervivencia del Gobierno y para la que es necesario el aval de ERC. El presidente cerró la decisión con el secretario de Coordinación Territorial y hombre fuerte del aparato, Santos Cerdán, hace unos días, según confirmaron a este periódico fuentes del cuartel general socialista.

Un proceso en cascada

La dirección federal esgrime que el procedimiento, que requiere de la celebración de unas primarias para la elección del secretario general de gran ciudad, y de una asamblea de delegados —el equivalente a un congreso municipal del partido—, "no podría completarse" antes de mayo-junio de 2020. Es decir, que ya no da tiempo a que se conformen las ejecutivas de gran ciudad "antes del comienzo del periodo ordinario de congresos", que arranca entre el tercer y el cuarto año desde el cónclave federal anterior.

La cúpula cree "más eficaz" elegir las agrupaciones de gran ciudad una vez se haya redefinido el proyecto socialista y se haya renovado el partido

Las primarias que dieron la victoria a Sánchez frente a Susana Díaz y Patxi López tuvieron lugar en mayo de 2017, y el 39º Congreso posterior se celebró en Madrid un mes más tarde. De este modo, es en mayo-junio de 2020 cuando comienza el llamado periodo ordinario de congresos, que no concluye hasta el verano de 2021. Ferraz ya ha decidido que el 40º Congreso, en el que Sánchez será revalidado previsiblemente como secretario general y en el que una nueva ejecutiva federal habrá de ser elegida por los delegados, se celebre ya el año que viene. A partir de entonces, todas las cúpulas —regionales, provinciales y locales— se van renovando en cascada, porque ese es el procedimiento reglado en el PSOE: un relevo de los órganos de arriba abajo. De lo federal a lo local.

La dirección estima que es "más efectivo" que la constitución de las agrupaciones municipales de gran ciudad se desarrolle tras el 40º Congreso, "evitando así someter al partido a procesos orgánicos innecesarios, toda vez que estos deberían repetirse en un plazo muy breve de tiempo". Es decir, que no tiene sentido elegir en este año a los líderes locales de Madrid, Sevilla o Zaragoza si luego todos estos procesos tendrían que reproducirse tras el 40º Congreso, porque así lo mandan los estatutos.

"Políticamente, resulta más eficaz adecuar la estructura de las agrupaciones municipales de gran ciudad una vez se hayan definido las líneas generales del proyecto socialista para las elecciones de 2023, que vendrán determinadas por las resoluciones del congreso federal y los congresos territoriales", argumenta el escrito.

Diez ciudades

La decisión de la ejecutiva federal afecta a diez municipios de toda España en los que hay más de una agrupación y no disponen de una conjunta de coordinación de toda la urbe. Madrid capital, con 5.026 militantes, tiene 23. Sevilla, con 2.303, tiene 11. Las mismas que Málaga, con 1.398 afiliados. 24 agrupaciones de distrito tiene Zaragoza, con 2.117 inscritos. Ocho conviven en Córdoba (814 militantes), y tres en San Sebastián (449). Tienen dos agrupaciones Vitoria (479 afiliados), Marbella (348), Barakaldo (487) y Getxo (239). En Valencia ciudad hay ocho, pero ya funcionaba y funciona una agrupación comarcal que las comprende a todas y cuya secretaria general es la primera teniente de alcalde, Sandra Gómez.

La dirección de Franco está de acuerdo con el movimiento de Ferraz. El PSOE-M siempre ha sido una federación convulsa. Aunque ahora las aguas bajan tranquilas, se trata de un territorio muy débil en la estructura del partido. Su jefe, Franco, delegado del Gobierno desde el mes pasado, no es el referente institucional, porque el candidato a las autonómicas en 2015 y 2019 fue el exministro Ángel Gabilondo, que con seguridad no repetirá una tercera vez, pese a que el pasado 26-M logró que el PSOE venciera por primera vez desde 1987. Además, el grupo ha quedado prácticamente descabezado, tras el ascenso de Pilar Llop como presidenta del Senado, de José Manuel Rodríguez Uribes como ministro de Cultura y Deporte y de Llanos Castellanos como presidenta del consejo de administración de Patrimonio Nacional. Sánchez quiere a Gabilondo como próximo Defensor del Pueblo —así se lo trasladó Franco hace unos días—, pero su nombramiento habrá de pactarlo con un PP que, por ahora, no está dispuesto a consensuar la renovación de los órganos constitucionales. Llop y Rodríguez Uribes si entran en las quinielas como futuros candidatos autonómicos.

El PSOE-M está ayuno de referentes. Gabilondo puede ser el nuevo Defensor, y han sido ascendidos Pilar Llop, Rodríguez Uribes y Llanos Castellanos

En el Ayuntamiento de Madrid, Pepu Hernández es el portavoz, pero no repetirá tampoco como candidato en 2023. Miembros de su grupo —son en total ocho concejales, uno menos que en los comicios de 2015— sí podrían aspirar al puesto de secretario general de Madrid ciudad, como Mercedes González, Mar Espinar, Pedro Barrero o Ramón Silva, pero la carrera no había comenzado aún y ni siquiera estaba claro quién sería, en su caso, el señalado por Ferraz o por la dirección regional. Franco no quería interferir en el proceso, consciente de que su equipo sufrió para conseguir que la militancia aupara a Hernández como aspirante a la alcaldía, un hombre que no generaba entusiasmo en las bases pero que era el ungido por el presidente. Ahora el jefe del PSOE-M ya tiene una preocupación menos, porque las primarias tardarán en abrirse. Más de un año, como poco.

Pedro Sánchez, con Ángel Gabilondo (d)  y Pepu Hernández (i), el pasado 24 de mayo, en el acto de clausura de la campaña de las elecciones autonómicas y municipales del 26-M. (EFE)
Pedro Sánchez, con Ángel Gabilondo (d) y Pepu Hernández (i), el pasado 24 de mayo, en el acto de clausura de la campaña de las elecciones autonómicas y municipales del 26-M. (EFE)

El próximo lunes, 9 de marzo, reunirá en la sede regional a los secretarios de distrito para explicarles el nuevo retraso de las primarias locales. Pero lo que seguirá en marcha es la reflexión sobre el proyecto que los socialistas quieren para Madrid. "Se trata de poner la organización en movimiento. La elección se para, pero el trabajo continúa", indican desde el círculo de Franco. El PSOE intenta dar con una tecla que se le ha resistido más de tres décadas. Y puede que aún no dé con ella. Queda mucho tiempo para saberlo.

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