SE HARÁ POR PRIMARIAS ENTRE AFILIADOS

El PSM activa la elección del líder de Madrid ciudad sin certezas sobre el relevo de Pepu

Franco lanzará en unos días el proceso, obligado por la normativa del PSOE, para que los 5.300 militantes de la capital voten a su secretario general, que no tiene por qué ser el cartel de 2023

Foto: José Manuel Franco (2i), con Pepu Hernández (i), Iratxe García y Ángel Gabilondo (d), el pasado 9 de mayo en la pegada de carteles del 26-M, en Madrid. (EFE)
José Manuel Franco (2i), con Pepu Hernández (i), Iratxe García y Ángel Gabilondo (d), el pasado 9 de mayo en la pegada de carteles del 26-M, en Madrid. (EFE)

Antes de que arranque el verano de 2020 habrá nuevo secretario general de Madrid ciudad pero ese nuevo líder local, una figura que hasta ahora no existía, no tiene por qué ser el candidato a la Alcaldía de la capital en 2023. Porque, a más de tres años vista de los próximos comicios municipales, el PSOE no tiene pensado aún quién relevará como cabeza de cartel del partido a Pepu Hernández, aunque lo que sí parece claro es que el exseleccionador de baloncesto, la apuesta personalísima de Pedro Sánchez que llevó a las siglas a su peor resultado en la ciudad, no repetirá. Hernández, que solo logró ocho concejales el 26-M, se ha quedado por ahora fuera del Gobierno, pese a que su nombre circuló como presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD).

El secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, próximo nuevo delegado del Gobierno en Madrid, ya anticipó hace unos días a los líderes de las agrupaciones de distrito de la capital que iba a lanzar ya el proceso interno para la elección del jefe de los socialistas de toda la ciudad. Y ahora, según fuentes muy próximas al barón autonómico, reunirá en aproximadamente una semana a la ejecutiva regional, a los concejales, a los vocales vecinos y a los secretarios generales locales para poner en marcha toda la maquinaria, a fin de que todo haya culminado antes del verano, hacia mayo. Franco quiere que el proceso sea "lo más abierto y participativo" posible.

La constitución de las agrupaciones municipales de Gran Ciudad fue una novedad introducida tras el 39º Congreso Federal del PSOE, y que se incorporó en el reglamento de desarrollo de los estatutos, aprobado en febrero de 2018. La finalidad era crear un órgano político que representara y coordinara al conjunto de los afiliados en una gran urbe, ya que en ocasiones el mensaje del partido se diluye al haber distintas direcciones de distrito (23, en el caso de Madrid capital, por ejemplo). Aquella normativa exigía que se conformasen las agrupaciones de Gran Ciudad antes del final de 2019. Sin embargo, ese calendario ha quedado sobrepasado por el devenir de los últimos años: Pedro Sánchez llegó a la Moncloa sorpresivamente tras una moción de censura y se han sucedido, en apenas ocho meses, cinco convocatorias electorales (dos generales y unas municipales, autonómicas y europeas) que apenas han dejado tiempo al PSOE a reorganizarse.

Franco quiere que, por espacio de un mes, se debata sobre el proyecto socialista para la capital en torno a varios ejes, para luego ir a primarias


Ferraz ha decidido que el 40º Congreso Federal se celebre ya en 2021, por lo que Franco entiende que este es el momento de proceder a la elección del secretario general de Madrid ciudad. En unos días, "sobre el 17-18 de febrero", se dará el pistoletazo de salida formal y se fijará con los dirigentes de Madrid los ejes de trabajo sobre los que quiere que discurra la asamblea, cada uno de los cuales supondrá la elaboración de un documento, a modo de ponencia-marco. "Se trata de diseñar el Madrid que queremos, que opinen todos los militantes, que participen los simpatizantes. Se trata primero de tener un proyecto político, y eso nos llevará en torno a un mes, para luego descender a la cuestión de los nombres. Queremos que haya un trabajo de fondo, no solo orgánico", adelantan a este diario fuentes próximas al barón regional.

Propuesta de calendario

La dirección del PSOE-M tendrá que elevar la propuesta de calendario a Ferraz para que la ejecutiva de Sánchez lo apruebe. La elección del secretario general de Madrid ciudad se llevará a cabo a través del sistema de primarias entre militantes. Se hará por un procedimiento de doble vuelta. Si ningún candidato obtiene más del 50% de votos válidos en la primera ronda, pasan a la segunda fase los dos aspirantes con mayor número de votos. Solo podrán ser considerados candidatos aquellos que consigan el aval de un 5% de los afiliados (en la capital militan cerca de 5.300 personas, según el último censo, de hace un año, así que el 5% serían unas 265 firmas). Lógicamente, si solo se presentara un aspirante que recaude el número mínimo de rúbricas, no habría votación y sería proclamado automáticamente líder local.

Si se opta por un secretario general que sea a la vez concejal, los mejores colocados serían Mercedes González, Mar Espinar, Ramón Silva o Pedro Barrero

Posteriormente se celebará una asamblea de delegados —un remedo de congreso—, del que saldrá elegida la ejecutiva de Madrid ciudad y dos tercios de los miembros del comité local (el órgano parangonable al comité federal). La ejecutiva de la capital funcionará como un órgano de coordinación política, y por eso no podrá contar con una Secretaría de Organización. Su función, por tanto, será trabajar conjuntamente con el grupo municipal en el ayuntamiento y con las agrupaciones de distrito, que no desaparecen. Se trata de una estructura, por tanto, que no tiene poderes orgánicos, como sí los tienen la cúpula del PSOE-M y las direcciones de distrito. La lista electoral, por ejemplo, no la elegirá esa ejecutiva de Madrid ciudad, sino que pasará, tras las propuestas de los militantes, por los órganos autonómicos y por Ferraz.

Pepu Hernández, con los ediles de su grupo Mercedes González, Ramón Silva, Mar Espinar y Pedro Barrero, el pasado 1 de julio en el Ayuntamiento de Madrid. (EFE)
Pepu Hernández, con los ediles de su grupo Mercedes González, Ramón Silva, Mar Espinar y Pedro Barrero, el pasado 1 de julio en el Ayuntamiento de Madrid. (EFE)

¿Y quién será el secretario general de los socialistas en la capital de España? No hay certezas. Todo dependerá, como recuerdan fuentes del entorno de Franco, de qué tipo de perfil busque Sánchez. Porque podría decantarse por un dirigente con trayectoria orgánica y sin reconocimiento público pero con capacidad para poner en orden la casa o bien lanzar un rostro que, eventualmente, pueda asumir la candidatura a las municipales de mayo de 2023.

El PSOE-M bulle ahora mismo en especulaciones sobre nombres. Si se optara por un concejal del Ayuntamiento de Madrid —movimiento que tendría lógica, para cohesionar mensajes—, los mejor situados serían Mercedes González, Ramón Silva, secretarios generales de los distritos de Barajas y Hortaleza, o Mar Espinar. Los tres formaron parte del comité de campaña de Pepu Hernández en las pasadas municipales. González, de hecho, lo dirigió. Hoy portavoz adjunta del Grupo Socialista en la capital, ella es a quienes muchos miran como la candidata natural, y que además cuenta con la confianza de Ferraz. Pero en la cúpula del PSOE-M ya advierten de que González no sería una dirigente de consenso y que probablemente estimularía alternativas incluso aunque fuera ungida por Sánchez. Recuerdan que costó mucho trabajo interno que el extécnico de baloncesto se impusiera con claridad, y eso que era el candidato electoral elegido por el presidente del Gobierno. La edil Mar Espinar, por su parte, sería una aspirante más del gusto de Franco. Una concejala en alza, y bien valorada, es la viguesa Enma López, inspectora de Seguros del Estado que se incorporó a las listas el 26-M.

Una estructura como "revulsivo"

Otra opción sería un perfil más nítidamente orgánico, y en ese caso los mejor posicionados serían los secretarios generales de Latina (la mayor agrupación de la capital), el edil Pedro Barrero; Villaverde, Enrique Rico (exsecretario de Organización y diputado autonómico), y Chamartín, Agustín Vinagre (también parlamentario regional), además del propio Ramón Silva. De todos ellos, Vinagre es uno de los dirigentes más cercanos a Franco, y además en su ejecutiva autonómica ocupa el cargo de secretario de Madrid ciudad, por lo que, a falta de que los militantes madrileños elijan a su líder local, él es el encargado de coordinar toda la actividad de los socialistas en los distritos.

Otra alternativa es elegir un perfil orgánico, en el que encajarían los secretarios generales Enrique Rico, Pedro Barrero, Ramón Silva y Agustín Vinagre

Tampoco se descarta que Ferraz elija otro camino: promocionar a un mando de perfil federal para asumir las riendas en la capital. Un nombre posible, apunta un cualificado cargo del PSOE-M, sería el de la exministra Beatriz Corredor, responsable de Vivienda en la ejecutiva de Sánchez y diputada en el Congreso hasta el mes pasado. Corredor ya sonó como posible candidata a las municipales de 2019. En la cúpula regional, sin embargo, creen que en es conveniente hacer otra apuesta en esta primera fase, en la que se va a montar una estructura orgánica nueva que no se sabe cómo funcionará pero que pretende ser un "revulsivo" en una plaza, Madrid capital, que los socialistas no gobiernan desde 1989, hace la friolera de 31 años. En el entorno del barón autónomico se piensa que lo lógico es un perfil más orgánico para dar "contenido" a un nuevo aparato, por lo que "igual no es lo mejor" un rostro electoral, que en el futuro funcione como candidato. Dicho de otro modo, la emergencia ahora mismo es otra, y es la de organizar la casa, porque la elección del cartel electoral ya vendrá y no hay prisa hasta, al menos, avanzado 2022.

Pedro Sánchez y el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en la última gala de los Premios Goya, el pasado 25 de enero. (Reuters)
Pedro Sánchez y el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en la última gala de los Premios Goya, el pasado 25 de enero. (Reuters)

No obstante, la desolación cunde en el PSOE-M. Pese a haber ganado las generales de abril y de noviembre, y las autonómicas del 26-M, se ha quedado fuera del Gobierno de la capital y de la Comunidad de Madrid. Y está descabezado, sin referentes solventes. En el grupo municipal, cada vez se sienten más las disfunciones, porque Pepu Hernández, cuentan en la cúpula, "es un fiasco como portavoz", ya que no controla los temas ni hace equipo. Tampoco se ha cumplido el pronóstico de que marcharía al Ejecutivo como presidente del CSD, cargo para el que ha sido promovida la exsecretaria de Estado de España Global, Irene Lozano. El batacazo del PSOE (cuarta fuerza, ocho ediles, 223.000 votos, un 13,72%, por debajo del resultado de Antonio Miguel Carmona en 2015) demostró la debilidad de las siglas y la mala elección del candidato y cuestionó la eficacia del procedimiento de 'dedazo' de Ferraz.

Hernández, que firmó el peor resultado del PSOE en unas locales y fue apuesta del presidente, no ha marchado de momento al Ejecutivo central

En la Asamblea de Madrid, la situación también es desesperante para los socialistas. Ángel Gabilondo, candidato en 2015 y 2019, y ganador el 26-M con 37 diputados, está ya de salida y su destino podría estar en el Defensor del Pueblo, si PSOE y Unidas Podemos amarrasen el apoyo del PP, ya que se necesita una mayoría de tres quintos en Congreso y Senado para sacar adelante su nombramiento. Los números dos y tres de la candidatura y potenciales sucesores, Pilar Llop y José Manuel Rodríguez Uribes, han sido reclutados por Sánchez. Ella, como presidenta del Senado, y él, como ministro de Cultura y Deporte. Uribes tiene cerrada la puerta de vuelta porque renunció a su escaño. Llop, como exige el Estatuto madrileño, tiene que mantener su acta en el Parlamento autonómico para tener sillón en la Cámara alta, por lo que llegado el caso podría asumir más protagonismo en la Asamblea si Gabilondo se marchara. En el grupo parlamentario esperan asimismo que se confirme la marcha al Gobierno central de Llanos Castellanos y Borja Cabezón, números cuatro y nueve de la candidatura, para reorganizarse internamente.

Sin fusión ni supresión de agrupaciones

Franco, por su parte, ya no está en la Cámara regional. Fue miembro de ella hasta que concurrió como tres por Madrid en las generales del 28-A y del 10-N, y ahora dejará su escaño en el Congreso para convertirse en el nuevo delegado del Gobierno en la región. No dejará, no obstante, las riendas del PSOE-M.

El PSOE-M está descabezado en la Asamblea, porque Llop y Uribes han sido reclutados por Sánchez y Gabilondo está ya de salida

Es decir, que el partido no cuenta con candidatos ni para el Ejecutivo autonómico ni para el ayuntamiento de la capital de cara a 2023. Está a expensas de lo que decida Ferraz y, en concreto, Sánchez, pues el PSOE-M es su federación y ha querido atarla en corto desde que propició la caída de Tomás Gómez en febrero de 2015. En la cúpula regional, no obstante, señalan que hay tiempo, si bien advierten de que el peligro para sus siglas es que se consoliden tanto el actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, como la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso. Ambos son del PP y ambos dirigen sus instituciones en coalición con Ciudadanos y con el apoyo externo y necesario de Vox. En los dos casos, sin demasiadas turbulencias. De ahí que en el PSOE-M teman que se reproduzca lo que ocurrió con Esperanza Aguirre, vista como una candidata débil en 2003, que ganó la Comunidad de Madrid a la segunda, tras el 'tamayazo', y que al final se reforzó extraordinariamente, firmando holgadísimas mayorías absolutas.

Sánchez y las presidentas de Congreso y Senado, Meritxell Batet (i) y Pilar Llop, el 3 de febrero. (EFE)
Sánchez y las presidentas de Congreso y Senado, Meritxell Batet (i) y Pilar Llop, el 3 de febrero. (EFE)

La elección de un secretario general de Madrid ciudad es una estación intermedia. Habrá un líder socialista en la capital, pero con los poderes recortados, de tal manera que no podrá competir con Franco, y es que un barón local con pleno mando y con un tercio de la afiliación de la región sería un contrapoder real al jefe autonómico del PSOE. Además, tampoco se diluyen ni se suprimen, al menos por ahora, las agrupaciones de distrito. Ni se recupera el viejo proyecto que José Blanco tuvo de fusionar asambleas locales para pasar de un modelo de 23 agrupaciones a solo cinco (norte, sur, este, oeste y centro). Pero, como dicen en el PSOE-M, el que se va a dar ahora es solo "un primer paso". Una primera reestructuración para intentar frenar la sangría y la descapitalización de una federación tradicionalmente muy convulsa y ayuna de poder institucional, más allá de los municipios del cinturón rojo y de otras localidades menores. Pero Sol y Cibeles, las sedes de la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento de la capital, siguen quedando lejos para ellos.

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