SE AMPLÍA EL BLOQUE DE LA INVESTIDURA

El Gobierno huye de la economía y retoma la eutanasia y Franco para aislar a PP y Vox

La agenda dictada desde el Gobierno deja en un segundo plano la cuestión económica, el mismo día en el que el Ministerio de Economía rebaja en dos décimas la previsión de crecimiento

Foto: Un momento del pleno celebrado este martes en el Congreso de los Diputados en Madrid. (EFE)
Un momento del pleno celebrado este martes en el Congreso de los Diputados en Madrid. (EFE)

Partido Popular y Vox se quedan solos. Cuando se cumple un año de la foto de Colón y en plenas negociaciones entre populares y naranjas para armar candidaturas conjuntas de cara a las próximas citas electorales autonómicas, Ciudadanos se desmarca del bloque de la oposición para apoyar la toma en consideración de la ley de eutanasia promovida por el PSOE con el respaldo de Unidas Podemos. La iniciativa ha salido adelante hoy en el Congreso por una amplia mayoría de 201 votos a favor, con el apoyo de todos los grupos menos los liderados por Pablo Casado y Santiago Abascal.

Tras una primera sesión plenaria marcada por cuestiones netamente materiales y transversales, como las subidas de las pensiones y del salario de los funcionarios, el Congreso ha entrado de lleno este martes en el apartado de las batallas culturales, que ya inauguraron el arranque de la legislatura. Un terreno en el que Vox se mueve con soltura, hasta el punto de lograr arrastrar al PP a sus posiciones sin apenas matices, como ocurrió con la polémica del denominado 'pin parental' o 'veto parental'.

El Gobierno huye de la economía y retoma la eutanasia y Franco para aislar a PP y Vox

“Son recortes sociales en toda regla con la excusa del derecho a decidir”, argumentaba desde la tribuna el popular Ignacio Echániz, ganándose con estas palabras un encendido reproche posterior desde la tribuna de la diputada de Ciudadanos Sara Giménez. Si el encargado de fijar la posición de los populares justificó su rechazo a la consideración de la ley porque significaría “empujar a las personas hacia el suicidio” o porque “cambiará para siempre la idiosincrasia de nuestra sociedad”, las soflamas empleadas por Vox incluso hicieron que estos argumentos pareciesen pusilánimes.

La diputada de Vox Lourdes Méndez Monasterio, quien fue diputada del PP y abandonó el partido con Mariano Rajoy al frente por oponerse a endurecer la regulación del aborto en un congreso interno, acusó al Gobierno de “totalitario” por querer “convertir al Estado en una máquina de matar”. Un Ejecutivo "socialcomunista", añadió, que buscaría con esta ley "decidir sobre la vida de sus súbditos”, eligiendo “quién vive y quién muere”. En definitiva, concluyó que “tratan de invertir los valores en los que se sustenta la cultura occidental” para acabar deseando desde la tribuna que “a quienes aprueben esta ley, que Dios les perdona”. La competición por la hegemonía en el bloque conservador se mide por la inflamación del debate, con el PP asociando la eutanasia a "recortes" y Vox a "homicidios". "Mientras Pablo Echenique defendía la eutanasia un diputado de la derecha le ha gritado 'es repugnante que tú defiendas esto'", criticaba Pablo Iglesias a través de las redes sociales mientras exigía al autor del cometario "dar la cara y pedir perdón".

La tipificación como delito de la apología del franquismo no cuenta con un consenso tan amplio como la eutanasia, ni a izquierda ni a derecha

El Gobierno tampoco rehúsa a entrar en estas batallas culturales, más bien todo lo contrario, las afronta gustoso al tratarse de un escenario que refuerza el eje izquierda-derecha en el Congreso, retrata al bloque conservador bajo la influencia de Vox y cohesionar el bloque de la investidura, incluso ampliándolo. Una oposición a la que Vox marque el paso facilita al Ejecutivo de coalición en minoría conseguir las mayorías necesarias con los partidos minoritarios por la "falta de alternativa". La despenalización de la eutanasia ha centralizado así el debate en la segunda sesión plenaria, reforzando esta agenda de batallas culturales con la propuesta anunciada este lunes de tipificar como delito la apología y exaltación del franquismo.

Una agenda dictada desde el Gobierno que pretendidamente deja en un segundo plano cuestiones de índole económica. Máxime el día en el que el Ministerio de Economía ha rebajado en dos décimas su previsión de crecimiento, hasta el 1,6%, por debajo del 1,8% que mantenía desde octubre. El Gobierno ha tenido así que actualizar su cuadro macroeconómico, adaptándolo a la realidad que dejó la desaceleración experimentada durante los meses de verano y que provocaron que el cierre del año fuese peor de lo que esperaba.

En este contexto, el Ejecutivo lo apuesta todo a una aceleración del consumo de los hogares, que crecería un 1,5% en 2020, cuatro décimas más que en 2019 y tres décimas más rápido que en el anterior cuadro macroeconómico. El objetivo de déficit aumentaría en casi 9.000 millones de euros por encima de la anterior senda comunicada a la Comisión Europea en el Programa de Estabilidad aprobado en la primavera de 2019, de cara a realizar una política fiscal expansiva.

La competición por la hegemonía en la derecha se mide por el tono del debate, con el PP asociando la eutanasia a "recortes" y Vox a "homicidios"

La gestión económica es uno de los temas estrella del PP ante los que Pablo Casado pretende reivindicarse para hacer oposición, pero la eutanasia y el franquismo le han comido cuota de pantalla esta semana. En el segundo bloque se incluye la propuesta de tipificar como delito la apología del franquismo y la solicitud de la Mesa del Congreso, tras la rectificación de Unidas Podemos, para desclasificar el expediente del expolicía y torturador franquista Antonio González Pecheco 'Billy el Niño', requerida por Bildu.

Los populares están encontrando dificultades tanto para marcar su perfil frente a Vox como para confrontar la agenda del Ejecutivo. De hecho, la regulación de la eutanasia sobre la que se han posicionado en contra, junto a Vox, cuenta con un amplio respaldo social según todas las encuestas. Este miércoles tendrán otra oportunidad para reconducir la agenda en la primera sesión de control al Gobierno de coalición, donde Casado interpelará al Pedro Sánchez sobre "si está dispuesto el presidente del Gobierno a respetar el Estado de Derecho" y Abascal lo hará sobre el encuentro entre el ministro José Luis Ábalos y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Madrid.

La tipificación como delito de la apología del franquismo no cuenta con un consenso tan amplio, ni a izquierda ni a derecha. Más País ya se ha mostrado en contra, advirtiendo sobre los riesgos de cercenar la libertad de expresión, lo cual puede convertirse en un “arma de doble filo” y tener un “efecto boomerang”, según su portavoz Íñigo Errejón. Advertencias que coinciden con las de intelectuales identificados con la izquierda.

Tampoco parece que se trate de una cuestión que mueva votos o que preocupe especialmente al electorado, como quedó patente en el CIS postelectoral respecto a la exhumación de Franco. De entre el escaso 5,7% del total electorado que reconoce haber sido influido por la exhumación del dictador del Valle de los Caídos, el 76,9% fue simplemente para reafirmar su voluntad de votar por el partido por el que pensaba votar y solo un 11,1% cambió su sufragio por esta cuestión. Sin bien, se trata de un marco que incomoda a los populares y a través del cual el Ejecutivo intenta retratar al principal partido de la oposición, arrinconándolo una vez más junto a los de Abascal.

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