APELA TAMBIÉN AL BLOQUE DE LA MOCIÓN

Pablo Iglesias fía la estabilidad de la legislatura a pactar un tripartito en Cataluña

ERC negocia con los 'comuns' su apoyo a los Presupuestos de la Generalitat y Colau hace lo propio con los republicanos para que respalden las cuentas municipales. La investidura es el telón de fondo

Foto: Pablo Iglesias conversa con Oriol Junqueras (d), durante la anterior sesión constitutiva de las Cortes. (EFE)
Pablo Iglesias conversa con Oriol Junqueras (d), durante la anterior sesión constitutiva de las Cortes. (EFE)
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Cataluña es y seguirá siendo el nudo gordiano de la política española, y la gobernabilidad en Madrid parece estar condenada a lo que se decida en el Palau de la Generalitat. No es una lectura nueva en el seno de Podemos, pero los resultados electorales de los comicios generales de abril y su repetición la han intensificado, añadiendo incluso elementos que invitarían al optimismo vinculados a poner punto y aparte al 'procés' y, por tanto, a la inestabilidad perenne. En el libro de conversaciones entre Pablo Iglesias y el periodista Enric Juliana, 'Nudo España' (Arpa), publicado hace ahora un año, el líder de Podemos ya concluía que aunque "la experiencia del tripartito es un recuerdo infausto para muchos", se trataría de "una de las pocas alternativas que hay".

El diagnóstico que vertía en el mismo libro era que "el problema político catalán está criogenizado. Es una especie de convidado de piedra que lo atraviesa todo". Así, su propuesta, más de contención que de resolución, pasaba y pasa por "seguir construyendo una gramática de distensión en la que al menos sea la política la que vehicule un conflicto que va a ser crónico". En esta línea, reconocía que "una solución a medio plazo no existe, por lo que me parece recomendable olvidarse de una fórmula mágica que lo resuelva todo en cuestión de meses".

Entonces, Iglesias apelaba a un proyecto de España hacia Cataluña y un proyecto de Cataluña hacia España, apostando por un pacto tripartito progresista en Cataluña entre 'comuns', republicanos y socialistas para gobernar conjuntamente, como intentaron infructuosamente los 'comuns' en las autonómicas y también tras las municipales del pasado mayo. Un fracaso para reeditar este bloque que asociaba al hecho de que "fuera muy pronto para poder configurar una geometría de gobierno diferente en Cataluña y en España". Un año después, y precisamente durante una charla con el coautor del libro para reafirmarse en su contenido, Iglesias volvía a reconocer que le gustaría entenderse con ERC no solo en Madrid sino también en Barcelona y Cataluña. Ahora mismo, el 'vicepresident', Pere Aragonès, negocia con los 'comuns' su apoyo a los Presupuestos de la Generalitat y Colau hace lo propio con los republicanos para que respalden las cuentas municipales. La investidura es el telón de fondo de ambos escenarios y quizás una primera piedra para conformar nuevas mayorías en Cataluña.

La estabilidad de la legislatura dependería según los morados de que saliese adelante una coalición progresista y plurinacional en Cataluña. Aseguraría mayorías necesarias para legislar y principalmente para sacar adelante los Presupuestos. Acuerdos cruzados seguramente no exentos de una gran complejidad. Republicanos y socialistas ya han hecho guiños para preparar un hipotético deshielo, aunque siguen en posiciones antagónicas en lo territorial. Consciente de las dificultades, pero también de las dos pulsiones que conviven en ERC, Iglesias empujaba este jueves durante su diálogo con Juliana en el Congreso hacia las posiciones más pragmáticas: "Necesitamos una ERC con un estilo que se parezca más al de [Joan] Tardà".

Pablo Iglesias fía la estabilidad de la legislatura a pactar un tripartito en Cataluña

El que fuera portavoz de los republicanos en el Congreso lleva varios meses intentando apuntalar estas tesis en connivencia con el que también fuera portavoz de los 'comuns' en el Congreso Xavier Domènech. En una entrevista publicada el pasado domingo en 'El País', no solo defendía la necesidad de facilitar la investidura de Pedro Sánchez, sino que iba más allá al asegurar que "Cataluña necesita mayorías gubernamentales y/o parlamentarias más amplias. Con todos los partidos, independentistas o no, pero favorables a un referéndum, y que mantengan un diálogo franco y constructivo con los socialistas catalanes". Las voces que defienden dejar la vía procesista en barbecho para ensayar otras alternativas más posibilistas han pasado de la esfera interna del partido a la pública.

El líder de Podemos no está perdiendo la ocasión para recoger estos guantes y encajarlos en una hoja de ruta que despeje el bloqueo de los últimos años. Con optimismo, pero también con cautela: "Falta por ver cómo se resuelve el pulso catalán, si ERC logra ejercer el poder desde la dirección de la Generalitat, cosa que todavía no ha ocurrido".

Pablo Iglesias fía la estabilidad de la legislatura a pactar un tripartito en Cataluña

Faltaría también por ver si se consolida o no el bloque de la moción de censura, cuya primera prueba de fuego sería la investidura de Pedro Sánchez, y al que Iglesias hacía mención este jueves señalando expresamente, junto a ERC, a PNV, Bildu y JxCAT. "El bloque de la moción de censura", dijo, "está llamado a asumir la responsabilidad de la dirección del Estado". El líder de Podemos lo justificaba echando mano de la "democracia integrativa", la cual habría que "empezar de cero" porque entiende que el bipartidismo imperfecto, en el que PSOE y PP se podían poner de acuerdo en cuestiones trascendentales para la gobernabilidad o bien con el PNV o con la antigua Convergència, "no va a volver".

Una tesis que defendió porque el PP "está en otra cosa, peleándose con la extrema derecha de Vox, y eso va a durar tiempo". El desplazamiento de los populares del papel que históricamente cumplieron se debería, según las reflexiones del líder de Podemos, a la correlación de fuerzas y su lucha particular con Vox, que les impediría, por ejemplo, formar una coalición blanda con el PSOE: "El PP podría haber llamado a Sánchez u ofrecerle su apoyo para ponerse de acuerdo en algunas cuestiones económicas, pero no puede (...). Una vez que ha surgido el monstruo [en referencia a Vox], ahora es muy difícil moverse".

La séptima vida de ERC, pendiente

Todo está en manos de los republicanos y está por determinar si resistirán a las presiones de uno y otro lado. "Estamos acostumbrados a levantarnos todos los días y capear presiones tanto allí como aquí", reconocía un miembro de ERC esta semana en los pasillos del Congreso para justificar que el ruido ambiental ni lo que ellos mismos denominan "pressing ERC" vayan a condicionar sus decisiones. Del camino que tomen dependerá si su partido entra en una nueva fase histórica, y por tanto también el independentismo, en que la hegemonía recaiga sobre los republicanos, al menos a la hora de liderar las negociaciones y posibles pactos en Madrid.

Como escribía el historiador Enric Ucelay-Da Cal en su 'Breve historia del separatismo catalán', "la séptima vida de Esquerra está pendiente: sería una alternativa a la transformación de lo que han sido Puigdemont y Torra". Orden y moderación suelen estar asociados a la hegemonía, y lo que busca ERC es precisamente ser hegemónica en Cataluña, dejando en un plano secundario a los posconvergentes. No son pocos los analistas que consideran que los republicanos están pidiendo una pista de aterrizaje al PSOE para abandonar sin demasiados daños la nave del 'procés'. Las intervenciones de Gabriel Rufián durante el pasado debate de investidura, de hecho, ya iban encaminadas en este sentido. De pirómano a bombero.

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