IMPOSIBILIDAD DE ACUERDO CON PP Y CS

Una derecha dividida con Vox en campaña da a Sánchez la primera victoria en el Congreso

La división y el enfrentamiento de la derecha regalaron a las formaciones de la izquierda una mayoría de dos tercios. El acuerdo fue imposible con un Vox que continúa en campaña electoral

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, charla con el de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, charla con el de Vox, Santiago Abascal, en el Congreso. (EFE)
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Pedro Sánchez no suma con Pablo Iglesias los escaños suficientes para ser investido presidente del Gobierno, pero en la Mesa de la Cámara la división y el enfrentamiento del centro derecha regalaron a las formaciones de la izquierda una mayoría de dos tercios. La XIV Legislatura arranca marcada por la atomización general y con una competencia en la oposición por el factor Vox, que otorgó a Unidas Podemos (35 escaños y cuarta fuerza parlamentaria) tres de los nueve puestos que hay en el órgano de gobierno del Congreso. El objetivo de los de Santiago Abascal: que Ciudadanos no tuviera un asiento en la Mesa de la Cámara.

En otras palabras: la izquierda permaneció unida —y no garantizó el cordón sanitario prometido contra Vox— mientras que el bloque de la derecha se resquebrajó por completo. El único punto en común entre las formaciones dirigidas por Casado, Abascal y Arrimadas fueron las fuertes críticas contra la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, por permitir a los grupos nacionalistas fórmulas de distinto tipo durante el acatamiento de la Constitución que todo diputado debe hacer en la sesión constitutiva. Algunas incluso defendieron que en España hay presos políticos.

Una derecha dividida con Vox en campaña da a Sánchez la primera victoria en el Congreso

Con todo, el acuerdo fue imposible. El lunes por la tarde, se celebraron los últimos encuentros entre portavoces sin alcanzar un consenso. El portavoz de ultraderecha, Iván Espinosa de los Monteros, no escondió el posicionamiento de su grupo desde el principio: renunciaban a llegar a un acuerdo y pelearían solos por los dos puestos en la Mesa que consideraban suyos por ser la tercera fuerza parlamentaria, aun a sabiendas de que sin un pacto previo los números imposibilitaban ese deseo.

La oferta del PP era clara: los de Casado se quedarían con dos puestos (renunciando a un tercero que podrían sacar), Vox tendría su lugar en la Mesa y, al mismo tiempo, cederían uno a Ciudadanos. Así, el bloque del centro derecha atesoraría cuatro puestos y la izquierda, cinco. Vox lo rechazó de plano, insistiendo en que no formaría parte de ese tipo de pactos y dando un portazo a la primera negociación parlamentaria de esta legislatura. Además, insistía en que veía "absurdo" apoyar al grupo naranja, que solo cuenta con 10 diputados. La cuestión es que votando a su propio candidato y dividiendo los números de la derecha, por evitar que Ciudadanos estuviera en el órgano de gobierno del Congreso, terminó proporcionando un puesto a Unidas Podemos.

La decisión de Vox también escondía algo de venganza por la actitud de Ciudadanos en los pactos autonómicos, en los que llegó a ningunear al partido de Abascal, evitando en todo momento una negociación directa con ellos. Sin decirlo abiertamente, Espinosa de los Monteros recordó que en la negociación del Gobierno andaluz, igual que en la pasada legislatura, el grupo que dirigía Albert Rivera se negó a sentarse a una misma mesa con ellos.

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En el partido naranja, sin embargo, lo tienen claro: la pinza PSOE-Vox logró dejarles sin representación. Primero, los socialistas no quisieron renunciar a la vicepresidencia primera de la Mesa. Y, después, Vox prefirió a Podemos en una secretaría que a José María Espejo, número dos de Arrimadas. La decepción, en todo caso, no fue excesiva. Ciudadanos era consciente de que con 10 diputados y siendo el sexto partido en la Cámara, era muy difícil lograr su objetivo.

El enfado de Casado

El cabreo mayor lo demostraron los populares. Pablo Casado salió de la sesión constitutiva con las misma quejas que repitió en las elecciones: "La fragmentación de la derecha es letal y sirve como único salvavidas que le queda a Sánchez". El presidente del PP intentó reproducir en la Mesa del Congreso el mismo entendimiento a dos bandas logrado con Ciudadanos y Vox en las autonomías donde sumaron mayoría, pero Abascal prefirió ir por su cuenta, empezar la pelea directa con los populares y dar por muerto a Ciudadanos.

Casado lamentó que su antiguo compañero de partido, después de "repartir carnés de patriotismo y españolidad", prefiriera que el grupo de Iglesias tuviera un cargo más en el Congreso. No escondió su enfado al recordar que él rechazó el cordón sanitario planeado por PSOE y Unidas Podemos contra Vox y que, al final, fueron los de Abascal los que organizaron su particular veto a Ciudadanos, del que resultó beneficiado Sánchez.

El sucesor de Mariano Rajoy insistió en que el inquilino de la Moncloa intentó en todo momento garantizar el protagonismo y el discurso de la extrema derecha en la pasada campaña, con la exhumación de Franco o la dejación de funciones en Cataluña, preguntándose si Abascal querrá ahora "que el Partido Socialista le siga beneficiando".

La pelea en la derecha comenzó en el peor momento: en un arranque de legislatura complicado y con pocas certezas de que Sánchez pueda amarrar su investidura. De hecho, la reunión entre los socialistas y ERC no registró grandes avances y será este miércoles cuando se vean con JxCAT después de que el presidente en funciones se abriera a negociar también con la formación de Torra.

Pablo Casado compareció tras la sesión constitutiva de las Cortes. (EFE)
Pablo Casado compareció tras la sesión constitutiva de las Cortes. (EFE)

Fuentes de PP y Ciudadanos consideran que la actuación de Vox de este martes fue más propia de un partido "antisistema" y recuerdan que una vez que las elecciones han pasado, la negociación parlamentaria juega un rol fundamental en el interior de la Cámara.

La versión de Vox sigue siendo contraria a la de sus colegas de bloque. Fuentes del partido de Abascal reconocieron a El Confidencial que obtener una de las vicepresidencias fue una sorpresa, porque contaban con que no tendrían representación alguna en la Mesa. No podían creer que Ciudadanos hubiera apoyado gratuitamente al PP en favor de Ana Pastor y que la izquierda se hubiera unido en torno al PSOE. La negociación parlamentaria, por encima de unas siglas.

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