LAS CORTES SE CONSTITUYEN EL 3 DE DICIEMBRE

PSOE y UP defienden un cordón sanitario a Vox en la Mesa y buscan el apoyo del PP

Socialistas y morados tendrían garantizada la mayoría absoluta del órgano rector del Congreso, pero para excluir a la ultraderecha de él precisaría que los de Casado se sumaran a ese frente

Foto: Adriana Lastra e Irene Montero, el pasado 12 de noviembre en el Congreso. (EFE)
Adriana Lastra e Irene Montero, el pasado 12 de noviembre en el Congreso. (EFE)

Objetivo: intentar que Vox no se siente en la Mesa del Congreso de los Diputados. Es la meta que persiguen PSOE y Unidas Podemos, sacar a la ultraderecha del órgano de gobierno de la Cámara Baja, pero para conseguirlo necesitan el concurso del PP, formación con la que aún no ha contactado de manera formal la negociadora socialista y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, según indicaron fuentes de la dirección de los dos grandes partidos.

El martes 3 de diciembre se constituirán las Cortes Generales de la XIV Legislatura. Ese día, se formarán las Mesas de Congreso y Senado, que son las que llevan el día a día de ambas Cámaras, los órganos que califican las iniciativas, imponen los ritmos de trabajo en ellas, lideran a todo el cuerpo de trabajadores y distribuyen los medios humanos y materiales para los grupos. Para entender la importancia de su control basta con remitirse al corto mandato de Pedro Sánchez con plenos poderes: las medidas impulsadas por los socialistas que no fueran reales decretos leyes se acababan parando por el muro infranqueable que integraban PP y Ciudadanos en la Mesa del Congreso.

Ahora, no hay duda de que la izquierda volverá a tener las riendas de las dos Cámaras. Lo probable es que PSOE y UP se hagan con cinco de las nueve plazas a reparto del Congreso, igual que en la legislatura fallida. Pero ambos grupos quieren sacar a Vox de la Mesa. Tras las elecciones del 28 de abril, era sencillo hacerlo, porque la formación de Santiago Abascal consiguió 24 escaños. Así, la distribución fue fácil y previsible: tres puestos para el PSOE —entre ellos, la presidencia, para Meritxell Batet—, dos para UP, dos para el PP y dos para Ciudadanos. Pero ahora el partido ultra dispone de 52 asientos en el hemiciclo, y vetar su entrada en la Mesa es mucho más complicado. Es el tercer grupo de la Cámara, solo por detrás de socialistas (120) y populares (89), y por delante de UP (35), ERC (13) y Cs (10).

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sí tienen claro que Vox no debe tener asiento en la Mesa, porque una cosa es su presencia en sus escaños, a la que les dan acceso los votos de los ciudadanos, y otra que accedan a los puestos de representación institucional, que solo pueden alcanzar mediante un acuerdo político. Ambos grupos quieren a los ultras fuera del órgano rector de la Cámara y también de las mesas de las comisiones parlamentarias.

Tras el 28-A, era más fácil dejar sin silla a Vox, porque solo tenía 24 escaños. Ahora tiene 52, y es el tercer grupo de la Cámara


El reglamento del Congreso define el procedimiento de constitución de la Cámara, que se sustancia en tres o cuatro votaciones. La primera es para elegir por mayoría absoluta al diputado que ejercerá la Presidencia del Congreso. Si nadie logra ese umbral de 176 votos, los dos aspirantes más apoyados van a una segunda ronda en la que ya solo haría falta una mayoría simple. Si las dos fuerzas de izquierda reeditan el esquema de la última legislatura, ese puesto, el de la tercera autoridad del Estado, iría para el PSOE.

Cómo es el procedimiento

En las siguientes dos votaciones se elige el orden de las cuatro vicepresidencias y de las cuatro secretarías. Las ocupan los cuatro diputados que obtienen más apoyo entre sus señorías. Esto significa que para apartar a Vox hace falta que los diputados que se hagan con la última vicepresidencia y la última secretaría a reparto reciban más de 52 votos, los que por sí mismo acumula la formación de ultraderecha. PSOE y UP no podrían por sí mismos evitar que los de Abascal ingresaran en la Mesa. Así que la manera más sencilla que tienen para lograr su objetivo es sumar al PP en esa operación. De lo contrario, tendrían que embarcarse en una dificilísima aritmética con los partidos nacionalistas, regionalistas y separatistas. "Es complicado sobre todo si el PP no entra. Si el PP entra en el pacto, está hecho", aseguran desde el núcleo duro de Ferraz.

Fuentes de la dirección socialista indican que no han emprendido aún contactos formales con el PP, aunque reconocen la complejidad de la operación

Fuentes de PSOE y Unidas Podemos confirmaron que su intención es aislar a Vox, y que quieren implicar al PP. Pero Lastra, la portavoz socialista, según fuentes de la dirección de su partido, aún no ha emprendido contactos formales con la derecha para abordar este asúnto. Sí adelantó la semana pasada a los conservadores, pero "solo de manera informal", cuál es su intención, pero la negociación como tal, con el PP y también con Cs, llegará la próxima semana. Desde la cúpula de Pablo Casado también ratifican que no ha habido conversaciones formales con los socialistas y se niegan por ahora hablar con un partido, justifican, que ha alcanzado un preacuerdo con los morados y que ahora afronta una durísima sentencia por corrupción por el caso de los ERE, que ha condenado a penas altas a los expresidentes andaluces y del PSOE Manuel Chaves (inhabilitación de nueve años por prevaricación) y José Antonio Griñán (seis años de cárcel por malversación y prevaricación y 15 de inhabilitación).

En todo caso, quien tomará la decisión de qué hacer es el mismo Casado. La consigna lanzada en los últimos días era cuidar la representación de Cs en los órganos de gobierno del Congreso (después de la Mesa, habrá que repartir los órganos rectores de las comisiones parlamentarias), para no alimentar el protagonismo de Vox. La formación ultraderechista no había avanzado hasta ahora cuánta batalla daría por entrar en la Mesa de la Cámara Baja, porque su prioridad era marcar línea política desde el primer minuto tras el 10-N. Si el PP no tiende alianzas con ninguna fuerza y se vota a sí mismo, se garantizaría una vicepresidencia y una secretaría en la Mesa. Tiene, en consecuencia, dos puestos asegurados.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, con los vicepresidentes segundo y tercero de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Ana Pastor, el pasado 8 de octubre. (EFE)
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, con los vicepresidentes segundo y tercero de la Cámara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis y Ana Pastor, el pasado 8 de octubre. (EFE)

En la pasada legislatura, el PSOE ocupó la presidencia del Congreso (Meritxell Batet), la segunda vicepresidencia (Alfonso Rodríguez Gómez de Celis) y la segunda secretaría (Sofía Hernanz). Unidas Podemos, gracias a su pacto con los socialistas, se llevó la primera vicepresidencia (Gloria Elizo) y la primera secretaría (Gerardo Pisarello, de los comunes). El PP se conformó con la tercera vicepresidencia (Ana Pastor) y la tercera secretaría (Adolfo Suárez Illana), y Ciudadanos, con la cuarta vicepresidencia (Nacho Prendes) y la cuarta secretaría (Patricia Reyes). O sea, una combinación 3-2-2-2. Quedan algo menos de dos semanas para conocer el primer reparto de poder de la nueva legislatura.

En el Senado, el PSOE disponía de mayoría absoluta, que trasladó a la Mesa. Ahora ya no. Disfruta de mayoría simple, por lo que tendrá que tejer alianzas para controlar la Cámara Alta. El partido del Gobierno aún no ha confirmado si mantendrá, al frente de ambas instituciones, a Meritxell Batet y Manuel Cruz.

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