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La Audiencia Nacional absuelve a Txeroki del asesinato del juez Lidón por falta de pruebas
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EL CRIMEN SE PRODUJO EN 2001

La Audiencia Nacional absuelve a Txeroki del asesinato del juez Lidón por falta de pruebas

"No ha quedado suficientemente acreditado que del delito analizado y objeto de enjuiciamiento sea responsable", sostiene el juez Alfonso Guevara en su sentencia

Foto: El etarra  Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, en la Audiencia Nacional. (EFE)
El etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, en la Audiencia Nacional. (EFE)

La Audiencia Nacional ha absuelto a Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, del asesinato del magistrado José María Lidón. El crimen se produjo la mañana del 7 de noviembre de 2001 en Getxo, cuando el juez de la Audiencia Provincial de Vizcaya salía de casa en coche junto a su mujer. En el juicio, que se celebró el pasado 4 y 5 de noviembre, la Fiscalía pidió 30 años de prisión para el etarra: "Le descerrajaron un total de siete disparos, tres de ellos desde el ángulo frontal izquierdo del vehículo y otros dos más desde el derecho, que le alcanzaron de lleno y causaron la muerte instantánea". El juez Alfonso Guevara no pone en duda este relato, pero sí el hombre al que acusan del crimen: "No ha quedado suficientemente acreditado que del delito analizado y objeto de enjuiciamiento sea responsable", sostiene en su sentencia, a la que ha tenido acceso El Confidencial. El magistrado absuelve por el mismo motivo a Asier Arzalluz Goñi, al que la familia también acusaba del asesinato.

Para la Fiscalía, los testimonios del hijo del juez, Íñigo, y de su mujer, Maria Luisa Galarraga, resultaban cruciales. "Yo estaba un día con mi madre en casa. En esa época, vivía con mi madre. Estábamos viendo el telediario, con la cena, y vimos la imagen de una persona que bajaba esposada o con escolta de un avión. Se le veía andando por una pista de aterrizaje. También unas fotos. Mi madre y yo nos miramos y dijimos: 'Sí, sí, sí. Es él". Con estas palabras, el hijo del magistrado José María Lidón describió en el juicio el momento en que identificó al pistolero que mató a su padre. Hace 18 años, tanto él como su madre presenciaron el crimen, pero no fue hasta 2011 cuando pusieron nombre y apellido a uno de los supuestos asesinos tras verle en las noticias: Garikoitz Aspiazu Rubina. Sus declaraciones, sin embargo, incurrieron en contradicciones. "La testifical en el plenario ratificando la identificación en rueda ante el juzgado no se considera fiable", sostiene el propio juez en su sentencia.

placeholder Mikel Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki (i), junto al también miembro de ETA Joseba Anton Araníbar (d), durante otro juicio celebrado en la Audiencia Nacional. (EFE)
Mikel Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki (i), junto al también miembro de ETA Joseba Anton Araníbar (d), durante otro juicio celebrado en la Audiencia Nacional. (EFE)

El juicio llegó 18 después del crimen y tras un cierre en falso por un suceso que también se recoge en el escrito de la Fiscalía: la noche del 23 de septiembre de 2002, los etarras Egoitz Gurrutxaga y Hodei Galarraga, supuestos sucesores de Txeroki y Sendoa en el comando Olaia, murieron en Bilbao tras explotar la bomba que estaban manipulando. "Entre los restos del Ford Fiesta explosionado se hallaron dos pistolas, una de la marca Astra modelo A-100L, calibre 9 mm. Parebelum, la cual fue empleada en el asesinato de José María Lidón", explica el escrito de conclusiones provisionales. En otras palabras: los investigadores asumieron que los dos muertos eran los asesinos del magistrado, lo que les llevó a cerrar el caso.

El hijo y la viuda del juez también lo pensaron hasta 2011, cuando reconocieron a Txeroki en las noticias y la investigación dio un vuelco. "De repente, aparece en el telediario una imagen de esta persona. Nos miramos los dos y dijimos: 'Es él", explicó Galarraga. La identificación llegó así tras dos juicios y numerosas declaraciones en las que fueron incapaces de ofrecer detalles sobre los pistoleros, aspecto que la defensa del acusado no dudó en subrayar ante el juez. En lo que se refiere a Txeroki, solo respondió a su abogado en el juicio y aseguró que no estaba en Vizcaya en el momento del atentado. También protagonizó un breve rifirrafe con el juez Alfonso Guevara, que le obligó a declarar en pie, orden que el etarra pareció que iba a ignorar. Dos policías tuvieron entonces que asirle de los brazos para que se incorporara, poniendo así punto y final al enfrentamiento.

Foto: La Audiencia Nacional juzga a partir de este lunes a los etarras Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki' (i), y Asier Arzalluz Goñi. (EFE)

Tras el breve interrogatorio a ambos acusados, llegó el turno de los familiares del juez. Tanto la mujer como el hijo presenciaron el crimen el 7 de noviembre de 2001, pero este lunes incurrieron en contradicciones al señalar a Txeroki. La defensa del etarra les recordó que tras el atentado aseguraron que no podían identificar a los asesinos, a lo que ellos respondieron que esos días estaban medicados. "La explicación es que justo después de un atentado, el follón que se monta en casa no es normal. En casa había entre 40 o 50 personas. Políticos, policía, forenses... Periódicos y televisión todo el rato hablando de lo mismo. Me dieron pastillas para el día y para dormir. Son unas circunstancias en las que te llevan en volandas y no eres muy consciente de lo que haces", sostuvo Íñigo.

Otro de los aspectos que se pusieron sobre la mesa fue el momento en que le vieron en televisión: ella dijo que en 2008, pero él afirmó que en 2011. El hijo trató de justificar este error apuntando a que les bailaron las fechas al confundir el momento de su detención y de su extradición. El abogado de los etarras les arrinconó a continuación al comparar los testimonios con sus anteriores declaraciones: la supuesta visera que llevaba uno de los pistoleros, si había suficiente luz esa mañana como para identificar a los acusados... El hecho de que no señalaran a Txeroki hasta 2014 también centró los interrogatorios. "El caso seguía su marcha y esperábamos que en algún momento esta persona pudiera ser juzgada", argumentó Galarraga. "No sabíamos cómo empezar a reactivar las cosas", afirmó su hijo.

Pero al juez no le han convencido estas explicaciones: "La valoración en conciencia con arreglo al art. 741 de la LECrim de la prueba por el tribunal no es incompatible con que los testigos crean que Garikoitz Aspiazu Rubina fuera uno de los autores, cuando el reconocimiento es tan tardío, de una persona públicamente conocida, sobre la que la policía sospecha como hipótesis de trabajo, y se tardan seis o tres años en comunicar a la autoridad judicial que se le ha reconocido por imágenes de televisión, no viniendo avalada o corroborada por ninguna otra prueba. La creencia subjetiva de las víctimas no transforma necesariamente su testimonio en creíble o fiable en orden a enervar el derecho constitucional de presunción de inocencia".

La investigación de la familia

El hijo del juez explicó el año pasado ante la judicatura vasca que la búsqueda de los asesinos de su padre comenzó entre 2011 y 2012: "Al no recibir la familia absolutamente ninguna indicación sobre cómo iba, pensando que pudiera prescribir y temiendo, como luego se confirmó, que nadie hacía nada, logramos hablar con el juez de la Audiencia Nacional que llevaba la instrucción". Íñigo se dio entonces de bruces con varias sentencias de la Audiencia Nacional "que contradecían la versión oficial y demostraban que era imposible que los que habían explotado hubieran sido los autores, ya que el comando activo en 2001 estaba identificado y era otro completamente diferente".

Según descubrió, "los miembros del comando Vizcaya de 2001 llevaban detenidos varios años y nunca nadie les había preguntado" sobre su padre. "Hablamos de unos seis años sin una sola pregunta", denunció, apuntando además a que tanto él como su madre habían señalado ya a Txeroki "en rueda de reconocimiento". Tras esta identificación, el juez elevó entonces el caso para juicio, lo que llevó a la Audiencia Nacional a pedir la entrega del etarra a Francia, donde cumple condena. La extradición se produjo en septiembre, pero tras la celebración del juicio, Txeroki ha sido absuelto.

La Audiencia Nacional ha absuelto a Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, del asesinato del magistrado José María Lidón. El crimen se produjo la mañana del 7 de noviembre de 2001 en Getxo, cuando el juez de la Audiencia Provincial de Vizcaya salía de casa en coche junto a su mujer. En el juicio, que se celebró el pasado 4 y 5 de noviembre, la Fiscalía pidió 30 años de prisión para el etarra: "Le descerrajaron un total de siete disparos, tres de ellos desde el ángulo frontal izquierdo del vehículo y otros dos más desde el derecho, que le alcanzaron de lleno y causaron la muerte instantánea". El juez Alfonso Guevara no pone en duda este relato, pero sí el hombre al que acusan del crimen: "No ha quedado suficientemente acreditado que del delito analizado y objeto de enjuiciamiento sea responsable", sostiene en su sentencia, a la que ha tenido acceso El Confidencial. El magistrado absuelve por el mismo motivo a Asier Arzalluz Goñi, al que la familia también acusaba del asesinato.

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