el juicio de la CAM espera un veredicto

Una asesinada que habla, un marciano que no pudo ser y una pistola de juguete

Las respuestas que perjudiquen al acusado necesitarán de siete votos para darse por probadas. Las que le beneficien solo necesitarán cinco

Foto: Vista de los medios junto a la pantalla donde se puede ver a Miguel López, único acusado por el asesinato de María del Carmen Martínez. (EFE)
Vista de los medios junto a la pantalla donde se puede ver a Miguel López, único acusado por el asesinato de María del Carmen Martínez. (EFE)

Cuando el primer día de juicio un abogado llama “asesino” al acusado, mirándolo a la cara, poco puede hacer tres semanas después para tensar la cuerda retórica en el informe final. Pero este miércoles, en la última sesión del juicio por el asesinato de la viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo en Alicante, el abogado que representa al hijo de la víctima lo consiguió. “Este caso es una de las primeras veces en la historia de los jurados por asesinato que han podido escuchar a la víctima”, afirmó con su voz un punto afónica y completamente en serio.

En realidad, se refería a un cuaderno con notas que María del Carmen Martínez, asesinada con 72 años en el lavadero de un negocio familiar, había ido tomando al hilo del conflicto empresarial que dividía a su familia. Los nueve jurados escuchaban magnetizados —o petrificados, vaya usted a saber— como si tuvieran que decidir sobre los próximos 20 años de vida del acusado. Y eso es lo que harán ahora: votar “un veredicto de culpabilidad o de inocencia”, en palabras del fiscal, respecto de Miguel López, acusado y uno de los tres yernos de la asesinada.

“¿Qué más daño nos pueden hacer?”, declamó el abogado Paco Ruiz Marco citando una de las notas de la víctima y dando por hecho que el plural se refería a las tres hijas y los correspondientes yernos. “Ustedes han tenido la mala suerte de tener que responder”, añadió mirando al jurado. “Ustedes deben dejar dicho para la historia qué más daño le podían hacer a una señora que trabajaba desde los 17 años para darles lo mejor a sus hijos”, remató. La historia con mayúsculas fue solo una de las hipérboles que Ruiz Marco, que acusa al yerno en nombre del primogénito y heredero universal de la viuda, utilizó este miércoles.

Pero ni siquiera fue la mayor. “El acusado es la única persona en el mundo que el día 9 de diciembre de 2016 sabía que Mari Carmen se iba a quedar sola en el lavadero y de espaldas al concesionario”, dijo en otra de sus cumbres. Los problemas para el abogado acusador lo esperaban al final del estrado, y de hecho trató de sobreponerse en varias ocasiones con un método elegante, pero quizás en exceso evidente: elogiar al “brillante abogado defensor”, “un abogado de primera línea”, que iba a poder hablar el último y desacreditar así el contenido de sus palabras por adelantado. “Como yo no puedo hablar el último…”, se iba lamentando.

No pareció que tuviera mucho éxito. El que habla el último, también puede hablar mejor. Y el abogado defensor, Javier Sánchez Vera, de hecho, atacó de raíz la pregunta retórica estrella de los acusadores: “Qué más daño nos pueden hacer se refería a los abogados que estaban participando en el conflicto empresarial”, aseguró. Una interpretación acorde con los repetidos insultos —"estos imbéciles"— de algunas otras notas sobre los abogados, más expresas y, sobre todo, que ninguna acusación pudo replicar a continuación.

Y ¿qué pruebas hay, no ya de que el acusado disparara, sino de que fuera él quien metió el coche en el lavadero, que es lo que sostienen tanto el fiscal, que había informado antes que Ruiz Marco, como el abogado de la acusación particular? Las sesiones del juicio no han podido aportar ni siquiera un testimonio que lo avale: si alguien lo hizo, nadie lo vio. Y entonces, ¿por qué se da por hecho que fue el acusado? Por lo mismo, según la defensa, que se ha llegado a celebrar el juicio: porque durante la instrucción cualquier duda no resuelta se ha utilizado en contra del acusado, y cuando se resolvían —como el ADN del casquillo, que no era ni del acusado ni de ninguno de los 37 varones que estuvieron en la escena del crimen y cuyos perfiles genéticos se compararon—, se trataba rebajar su importancia probatoria a mero complemento.

En las antípodas del estilo de Ruiz Marco, el abogado de López se remitió continuamente a la “prueba científica” que, según dijo, es lo que debe vertebrar “un procedimiento en el siglo XXI”. Los análisis de residuos de disparo en el cuerpo y la ropa del acusado, las huellas en el coche, los restos biológicos de uno de los casquillos, los análisis forenses del contenido de los ordenadores y los teléfonos móviles, y en definitiva todas las diligencias practicadas durante tres años de instrucción han resultado favorables al acusado. Y sin embargo, la teoría del móvil económico, que hoy apenas utilizaron las acusaciones, el trasfondo de una familia partida en dos bloques a raíz de una disputa por el control de la multimillonaria herencia empresarial del expresidente de la CAM Vicente Sala y las “tesis más o menos noveladas de la policía”, según las calificó Vera, se han demostrado hasta ahora suficientes para sostener la acusación.

Las acusaciones, y en particular Ruiz Marco, han mostrado habilidad en ese sentido. Ruiz Marco dedicó este miércoles varios minutos, por ejemplo, a desplegar una hipótesis sobre el posible uso que el acusado hacía de “una pistola de juguete”, “una réplica exacta” de las pistolas de verdad. López “podría” haber utilizado esa pistola “realista”, según el abogado, para ensayar el asesinato, porque “la eliminación del enemigo” es uno de los modelos de partida que se juegan.

Miguel López, el yerno de la viuda del expresidente de la CAM, a su llegada a la sede judicial. (EFE)
Miguel López, el yerno de la viuda del expresidente de la CAM, a su llegada a la sede judicial. (EFE)

El fiscal, a su vez, había concluido su informe incidiendo en la aparente imposibilidad de explicar el crimen sin el concurso del acusado, al tiempo que reconocía que en caso de duda debería favorecerse un veredicto de inocencia: “Efectivamente, el 'in dubio pro reo' debe estar a favor del acusado, sin duda”, dijo, como anticipando un final a la altura. “Pero yo creo que aquí no hay ninguna duda de que este crimen no lo cometió un marciano sino un humano, y el único humano que pudo cometerlo es el acusado”, dijo el fiscal, José Llor. Las acusaciones solicitan 24 años de cárcel por asesinato y tenencia ilícita de armas (la pistola no ha aparecido).

Las nueve personas que han formado parte del jurado desde el pasado 14 de octubre se reunirán a partir de este jueves para decidir el veredicto. La magistrada, Francisca Bru, irreprochable a lo largo de todo el juicio, les prometió que trataría de tener “el objeto del veredicto”, es decir, las preguntas que los jurados deben dilucidar, “antes de las 12 del mediodía”. A partir de entonces, los jurados se retirarán a un hotel, aislados, para tratar de responder a las preguntas sobre qué hechos se han probado y cuáles no. Las respuestas que perjudiquen al acusado necesitarán de siete votos para darse por probadas. Las que le beneficien solo necesitarán cinco, tal y como estipula la Ley del Jurado. ¿Cuánto tiempo tienen para alcanzar un veredicto? Todo el que necesiten.

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