cuarto día del juicio

Las hijas de la viuda de la CAM: “El abogado nos dijo que no había pruebas contra Miguel”

Hoy, cuarto día de juicio, y después de "la tía Toñi", declararon dos de las hijas de la víctima, Mar y Tania Sala Martínez, que defienden la inocencia del acusado, su cuñado Miguel López

Foto: Tania Sala Martínez (d), la hija de María del Carmen, viuda del expresidente de la CAM Vicente Sala. (EFE)
Tania Sala Martínez (d), la hija de María del Carmen, viuda del expresidente de la CAM Vicente Sala. (EFE)

-"Mi opinión es que Miguel es un gran manipulador", declaró este jueves la hermana de la víctima en el juicio por el asesinato de la viuda de la CAM.

-"Eso es una opinión. ¿Algo concreto que pueda justificar esa opinión?", le preguntó la presidenta del tribunal.

-"No sé qué decirle, señoría"-- respondió la testigo tras un largo silencio.

Miguel López, único acusado por el asesinato de María del Carmen Martínez. (EFE)
Miguel López, único acusado por el asesinato de María del Carmen Martínez. (EFE)

Antonia Martínez, que condujo a su hermana, la viuda del expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, María del Carmen Martínez, hasta el taller donde iba a recoger el Porsche Cayenne y donde media hora más tarde apareció asesinada, ha abierto la cuarta sesión del juicio. Ha estado acompañada por su sobrino, el hijo de la víctima. Vestida de luto, Antonia ha dicho que su hermana “era como una madre para mí”. ”Cuando murió mi madre, yo tenía 16 años, mi padre se volvió a casar y mi hermana me dijo que si me quería ir con ella y con su marido. Ahora tengo 72 y he vivido con ellos toda la vida”, dijo. Luego relató, cuando le dejó la emoción, el deterioro de las relaciones de “una familia numerosa” que durante 20 años todos comían en la misma mesa de la casona. Comían y cenaban el matrimonio, los hijos, y los yernos y la nuera, y los nietos. Luego volvían a sus “cuatro casas iguales”, las de las familias del primogénito y las tres hijas, construidas en la finca común. Y señaló algo desconcertante para la teoría del móvil del crimen: “Yo no creo que esto haya sido una cosa de dinero”.

A falta de móvil económico, Antonia Martínez tiene una explicación también familiar y no sólo porque haya coincidido en casi todo con la declaración de su sobrino de ayer. “Mis sobrinas han sido manipuladas por unos maridos que no eran los adecuados”, ha dicho para señalar la raíz del deterioro familiar. Pero como eso abría demasiado el foco de la culpa, dado que solo un yerno, Miguel López, está acusado, el fiscal ha tratado de cerrarlo: “si, pero concretamente…”, ha arrancado. La magistrada le ha cortado: “Eso es como ir llevándola hacia un final”. Y, en efecto, allí estaba al final la respuesta: “Miguel es un gran manipulador”. Luego, cuando la defensa le ha repetido otros rasgos que la testigo había señalado de Miguel (“impulsivo”, “con un pronto malo”), la misma señora Martínez ha añadido uno espontáneamente: “Y muy cariñoso”. Los nueve jurados estaban escribiendo sus preguntas.

Las hijas de la viuda de la CAM: “El abogado nos dijo que no había pruebas contra Miguel”

Sobre los hechos, lo más relevante que ha declarado la hermana de la víctima tampoco lo supo directamente, sino por comentarios posteriores al crimen. ¿Quién pidió el día de autos retrasar la entrega del coche ya reparado y lavado? ¿Miguel, como sostiene la acusación; o la propia María del Carmen, como sostiene la defensa? Es un ejemplo perfecto que cristaliza todo lo que de endiablado este proceso tiene. Empezando por el esperado indicio diabólico de que el acusado declarara, para que demostrara por fin su inocencia, como si eso fuera posible. Y acabando por estos hechos de dos caras, moneda corriente en el juicio. La persona que llamó a Maria del Carmen el 9 de diciembre de 2016, la recepcionista de Novocar, que es quien podría resolver la duda, no se acordaba cuando declaró ante el jurado el miércoles. ¿Y qué recogen las actas de sus declaraciones? Una cosa -que fue el yerno- y la contraria -que fue la suegra- dependiendo de si es el acta de la policía o la declaración ante el juez. Jurídicamente está claro cuál debería prevalecer -la que dijo ante el juez de instrucción: la suegra “fijó” la hora-. Es más, la policial, ante un tribunal de jurado, es como si no existiera.

Las hijas de la viuda de la CAM: “El abogado nos dijo que no había pruebas contra Miguel”

Y sin embargo, en la sala del juicio ya se ha oído varias veces la versión del acta policial. Y es probable que en sus informes finales, las acusaciones lo repitan, con o sin permiso de su señoría. Los jurados deberían en todo caso abstraerse. De las pocas posibilidades de que eso se cumpla estrictamente, hemos tenido este jueves una señal. Un miembro del jurado, cuyas cuestiones lee la magistrada, ha preguntado a la testigo si sabía si Miguel “trapicheaba” con la compraventa de coches sin que constara en los balances. A este periodista y a otra de otro medio se le han puesto los ojos como platos: “¡Este se sabe la causa!”, ha comentado ella. Porque ese elemento, sea cierto o no, aparece en el sumario y en la hemeroteca, pero no había salido aún en la sala del juicio. Los jurados, por tanto, no deberían saberlo. Y sin embargo...

Este jueves las acusaciones se llevaron por primera vez el gato al agua. Y ello a pesar de que después de la tía Toñi, declararon dos de las hijas de la víctima, Mar y Tania Sala Martínez, que defienden la inocencia del acusado, Miguel López. Las dos hermanas -la tercera, la esposa del acusado, ha presentado su renuncia formal a declarar y así ha quedado constancia al inicio del jueves- han explicado por qué, después de personarse como acusación en la instrucción, no acusaron finalmente a su cuñado. “El abogado nos dijo que no había pruebas para acusar a Miguel”. Las acusaciones, lógicamente, han evitado preguntarle por la guerra entre su hermano y ellas por el control de las empresas, y la defensa tampoco ha insistido demasiado. Sí que ha emergido, sin embargo, como ya ocurrió desde el principio de la causa, que el conflicto desembocó en una junta de accionistas volcánica tres meses antes del crimen y que las relaciones estaban rotas.

Las hermana de Carmen Martínez. (EFE)
Las hermana de Carmen Martínez. (EFE)

En ese conflicto, las dos hermanas han descargado la responsabilidad de sus actos y gestos más polémicos -la destitución de su hermano como consejero delegado de la multinacional del plástico; los whatsapp que hicieron enviar a los nietos a su abuela para recriminarles su gestión al frente de las empresas- en “los abogados con los que trabajábamos”. El despacho de Uría que, según ha aclarado Tania Sala, su padre, expresidente de la CAM, les había recomendado expresamente antes de morir. “Si alguna vez tenéis un problema”, recordó que les dijo. A ellas, el fiscal ha renunciado a preguntarles por el conflicto empresarial: “El jurado ya sabe todo lo que había sobre los problemas de las empresas y esas cuestiones”, cargando la suerte, porque era evidente que lo que no quería era escuchar la versión de las hermanas.

La "acción de oro" de la madre muerta

¿Ustedes tenían mayoría en las empresas si fallecía su madre? “Pues todavía no lo he entendido del todo: nuestros abogados decían que sí, pero los de mi hermano Vicente decían que no”, dijo Tania Sala. Ruiz Marco, el abogado del hijo que acusa, ha leído la declaración de Tania ante el juez instructor para señalar “la contradicción”. Ante el instructor, había declarado que “la acción de oro” no tenía por qué pasar a su hermano varón. “¿Y dónde está la contradicción, porque he dicho que no lo entiendo y sigo sin entenderlo?”, ha repreguntado la testigo. Según el abogado de su hermano, en decir al instructor que “la acción de oro”, que suponía el poder efectivo en las empresas, no tenía por qué heredarla su hermano; y declarar hoy que sus abogados le habían dicho que las hermanas tendrían la mayoría, y por tanto el poder efectivo. La misma contradicción ha defendido el varón, Vicente Sala Martínez, desde hace años. Y la defiende con abogados y ante jueces distintos. En los litigios mercantiles, alegaba que la acción de oro le correspondía a él, porque así lo expresó su padre en su testamento; y en la investigación del crimen, alegó desde el primer día que, muerta su madre, “sin la acción de oro de ella, el control de la compañía pasa a sus tres hermanas”.

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